Opinión

AMLO: la tercera, ¿será la vencida?

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Módulo especial Andrés Manuel López Obrador AMLO Morena

Puede uno estar de acuerdo o no con Andrés Manuel López Obrador, pero debe reconocerse que es de los pocos políticos mexicanos que tiene una visión estratégica de la lucha por el poder.

En esta semana, él dio un nuevo paso al anunciar lo que era vox populi pero él no había planteado como un hecho: su próxima candidatura a la Presidencia.

Su campaña por el 2018 la inició en realidad desde hace mucho, por increíble que parezca… antes de la de 2012.

El 2 de octubre de 2011, aún sin ser candidato a la Presidencia por parte del PRD formalizó la creación de una asociación civil: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

El político tabasqueño ya había identificado las diferencias que tenía con el PRD, y al margen de lo que resultara del proceso electoral de 2012, quería tener su propio partido y no sólo pertenecer a otro.

Finalmente, perdió las elecciones de 2012, y apenas dos meses después abandonó las filas del PRD, el 10 de septiembre de ese año.

En el camino al 2018, AMLO alcanzó otro objetivo el 9 de julio del año pasado, cuando obtuvo el registro de Morena como partido político nacional.

El siguiente objetivo está fijado para las elecciones del 7 de junio de este año cuando espera en primera instancia mantener el registro y de ser posible obtener un porcentaje de votación cercano al 10 por ciento a nivel nacional.

En tiempos recientes, el partido con el mayor porcentaje de votación en su primera incursión electoral ha sido el PRD, que en 1991 –su primera elección– obtuvo el 8.3 por ciento de los votos válidos. Morena tratará de superar ese porcentaje.

La apuesta estratégica de AMLO se compone de varios elementos. A mi parecer son los siguientes:

1- Las divisiones y descrédito del PRD. Un ingrediente de la estrategia es que el principal partido de la izquierda se fracture y desacredite con objeto de que los electores gradualmente dejen de verlo como opción. Los hechos de los últimos meses en el PRD han abonado para AMLO.

2- La ausencia de figuras en la izquierda que puedan disputarle la candidatura presidencial. AMLO sabe que la única posibilidad de ser un candidato competitivo en el 2018 es si va como prospecto único de la izquierda. Hasta ahora no hay en el horizonte ningún personaje que pueda disputarle una candidatura única si esa fuera la fórmula por la que optara la izquierda.

3- La falta de crecimiento. Si las reformas estructurales dieran lugar a una economía robusta y pujante, con mayores oportunidades para todos y con alzas en los niveles de vida de los más pobres, quizás AMLO perdería uno de los principales resortes de su campaña. De acuerdo a los datos del Coneval que El Financiero publicó esta semana, hasta ahora no ha sido así: la pobreza prevalece.

Obviamente faltan más de 3 años para las elecciones del 2018 y muchas cosas pueden ocurrir. Sin embargo, muchos políticos, incluidos los del gobierno, deberían aprender de AMLO y dejar de ver uno a uno los tupidos árboles que pueblan nuestro horizonte, para empezar a ver el bosque.

Twitter:@E_Q_

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