Opinión

AMLO, la paloma, los debates y 2018

  
1
  

  

ME. Sus impuestos AMLO, sus impuestos.

Hace un año, Andrés Manuel López Obrador compartió un video en Facebook donde se veía al menor de sus hijos cantar a Silvio Rodríguez (http://bit.ly/2dNzTcT). Campechano, AMLO aparecía en ese post en pijama, despeinado, escuchando a su vástago a gusto. Frente a la cámara, se comporta de manera natural, espontánea. Esa naturalidad suele ser premiada en las redes sociales.

Doce meses después, el perenne aspirante presidencial ha confirmado que se siente cómodo en internet. En declaraciones a Denise Maerker, este miércoles se ha reído del revuelo que ha causado un nuevo video, el de la elusiva paloma a la que persigue en un callejón. “La vida también es entretenimiento, observar las cosas, ver lo que aparentemente es simple (…). No hay que estar tan acartonado, uno tiene que ser, buscar cómo transmitir la autenticidad y no el formalismo y yo soy un ser humano, como cualquier otro”. http://bit.ly/2dX4LYg

El ruedo cibernético, si me permiten la analogía taurina, parece irle bien a AMLO. Como en las plazas de toros, en internet hay revolcones, es cierto, pero en términos generales el tabasqueño suele lidiar adecuadamente con las masas de las redes sociales.

Pero torear sólo para la tribuna cibernética podría resultar un camino fallido a López Obrador. Porque no basta para ganar en las urnas.

En la misma entrevista de Radio Fórmula, López Obrador desdeñó los debates como el que el lunes de la semana pasada organizó Carlos Loret de Mola en su programa de Televisa con tres presidentes de partidos.

Al ser cuestionado sobre eso, salió con el sambenito de que no va a debatir con miembros de la mafia del poder, sólo con Carlos Salinas, porque “hay nivelitos” y los de los partidos no le llegan al suyo.

Como ocurre con los toreros efectistas, buenos para molinetes y pases eléctricos, donde lo que destaca no es la solvencia técnica sino la habilidad para salir de un trance mediante un trapazo, López Obrador privilegia que le aplaudan una retórica chilladora, argumentos que dejarán satisfechos a los de siempre, pero insuficientes para convocar nuevos electores.

En 2018 votará por primera vez una generación que no recordará al López Obrador del desafuero. Tampoco al de los videoescándalos, es cierto, pero la retórica lopezobradorista de la mafia del poder se afincó en el intento de descarrilarlo a la mala. Cientos de miles de nuevos electores no sabrán de qué les hablan al mencionar esa frase.

La elección pasará por los debates en múltiples plataformas, en televisoras, en universidades, en la radio y en las redes sociales. Refugiarse sólo en éstas no va a funcionar electoralmente.

Tampoco va a funcionar que a cada cuestionamiento se le etiquete como ataque. Demandar a The Wall Street Journal podría funcionar si antes hubiera demostrado, en los medios, que el importante diario estaba equivocado. Y para hacer eso, era necesario argumentar sin recurrir, a la primera de cambio, a la descalificación. Si cree que en el tema de sus departamentos él tenía la razón, debió explicar y convencer, no ponerse en papel de víctima, no recurrir al expediente del complot.

La elección presidencial está en marcha. Es cierto que desde 2006 para acá los otros tres grandes partidos han acumulado descrédito. López Obrador da por descontado que esa es una ventaja que no se va a evaporar. Pero el triunfo no va a pasar por mostrarse como el menos malo, el menos corrupto.

Los votantes, encaramados en tribunas mediáticas, estarán pendientes de la confrontación de ideas y argumentos.

Con memes, videos, posts, AMLO no va a ganarle ni a la paloma.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Qué simboliza la caída de Duarte
Arrecife Alacranes y la doble vida de Ruiz de Teresa
Constitución CDMX, borrón y va de nuevo