Opinión

Amenaza

  
1
  

   

Trump, EPN

No hay mayor amenaza para México, en el corto plazo, que una victoria de Donald Trump en la elección presidencial estadounidense. Tal vez para Estados Unidos tampoco haya amenaza comparable, e incluso para el mundo entero. Pero es seguro que para nosotros no hay nada cercano. Ha usado tanto a México como referencia de lo negativo, y a los mexicanos como ejemplo de lo malo, que no podría sino tomar algunas medidas en contra de nosotros. No está claro cuáles, porque algunas de las más extremas no dependerían de él sino del Congreso de ese país. Pero hay áreas grises.

Por ejemplo, no está claro si podría o no echar atrás el TLCAN. Creo que no, pero es un tema sujeto a discusión de abogados. Si se le complica, bien podría emitir órdenes ejecutivas (decretos, en nuestro lenguaje) para complicarnos la vida. Simplemente reducir el personal en las garitas, detener los envíos de perecederos un par de semanas, o de plano cerrar los pasos fronterizos, nos pondría en una situación muy seria. Frente a ello, el TLCAN tiene instrumentos, e incluso la OMC, pero en lo que se logra estabilizar la situación nos podemos llevar ocho o 10 meses. También se pueden promover acciones más duras contra migrantes en Estados Unidos. No dudo que al final muchas resulten ilegales, pero al igual que en el caso del comercio, demostrarlo y detenerlo puede llevar un buen tiempo.

El triunfo de Donald Trump, de ocurrir, hundirá a México en 2017. Entre frenos al comercio, reducción de remesas y caída de inversión por miedo de represalias, no dudo que nos pueda costar varios puntos del PIB. Es decir, en lugar de crecer 2.0 o 3.0 por ciento, como lo hemos hecho en los últimos años, podríamos estar en cifras claramente negativas. Peor aún, una flagrante amenaza estadounidense nos complicará el acceso a mercados financieros, y tenemos una deuda que, sin ser peligrosa, sí es suficiente como para preocuparse. En esas condiciones lo menos que queremos es que haya dudas en los inversionistas. Bueno, Donald Trump puede inyectar esas dudas muy fácilmente.

En suma, nada es más amenazante que un triunfo de Trump. Por lo mismo, deberíamos estar buscando, por todos los medios, que eso no ocurra. Es cierto que el gobierno mexicano no debe intervenir en el proceso electoral vecino, pero hay muchas formas de promover, entre paisanos, una idea común. De hecho, creo que en eso estábamos, hasta que floreció la peregrina idea de reunirse, en Los Pinos, con la amenaza. Creo que nadie entiende esa decisión. No se perciben ganancias potenciales y sí múltiples riesgos. El mayor entre ellos, que la visita de Trump pueda incrementar su probabilidad de ganar la presidencia.

No puedo decirle si eso está ocurriendo o no. Hay una recuperación de la campaña de Trump, pero no debe suponerse que eso se debe exclusivamente a su visita a Los Pinos. De acuerdo con 538, la página de Nate Silver, el 8 de agosto Donald Trump tocó su punto más bajo, con una probabilidad de ganar la presidencia de sólo 4.0 por ciento. Mejoró de forma continua y para el 30 de agosto llegaba a 22 por ciento. La visita le dio cuatro puntos más. Ayer estaba en 29 por ciento. En el blog de NYT, el 30 de agosto Trump tenía apenas un par de posibilidades, sobre más de mil, de combinar resultados para llegar a la Casa Blanca. Ayer tenía diez.

En la “poll of polls” de RealClearPolitics, el 30 de agosto Clinton tenía una ventaja de cinco puntos en el voto popular. Ayer esa ventaja era de 3.9 por ciento.

Insisto: no se puede identificar un impacto claro de la visita, pero si lo hay, fue a favor de Donald Trump, la peor amenaza para México. ¿Qué se buscaba entonces?

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Último año
Qué bonita vecindad
Grandes, vistas desde otro lado