Opinión

Alzas de Banxico, ¿qué hemos aprendido?

 
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Banxico

No fueron los 100 puntos base que anticipaba, pero sí 50. Con esto, Banxico ha elevado la tasa de interés a un día en un total de 200 puntos base (pb) en lo que va del año. Esto ha sido en dosis iguales y en cuatro oportunidades. Pero, ¿qué hemos aprendido de la función de reacción del Banco Central en esas cuatro oportunidades? ¿Podemos identificar puntos en común que nos puedan ayudar a seguir anticipando acciones? Yo creo que sí. Subrayo ocho puntos clave.

Primero, Banxico ha actuado en el contexto de episodios de alta volatilidad financiera internacional promovida por eventos predominantemente externos. Tales eventos han tenido una expresión clara y predominante en la dinámica del peso frente al dólar y el funcionamiento de su mercado.

Segundo, tal contexto se ha traducido en dos grandes preocupaciones relacionadas. Por una parte, los riesgos inflacionarios asociados a una depreciación aguda del tipo de cambio a pesar de la evidencia de muy bajo traspaso de la depreciación del peso hacia precios al consumidor.

Por otra parte, las condiciones con las que opera el mercado cambiario son fuente de preocupación ante la posibilidad de atravesar por un contexto de 'desorden'.

Tercero, las acciones en tales contextos y en presencia de las preocupaciones referidas nos hacen asumir que, al menos en los momentos de implementar un alza en la tasa de interés de referencia, las preocupaciones inflacionarias asociadas al tipo de cambio han superado a aquellas asociadas con la brecha de producto y su perspectiva (en su papel de determinante de presiones inflacionarias).

Cuarto, las acciones se han llevado a cabo en claro contraste con las expectativas implícitas en los mercados financieros –curva gubernamental de rendimientos– las cuales o no han anticipado acciones o han esperado alzas más pronunciadas. Lo anterior sugiere que las expectativas de mercado no parecen ser un elemento definitorio en las decisiones del Banco Central.

Quinto, Banxico está dispuesto a actuar con flexibilidad, lo cual implica que las decisiones no quedan supeditadas al calendario de reuniones de política monetaria en caso de que las circunstancias así lo ameriten.

Sexto, algunas declaraciones de sus autoridades me llevan a confirmar que las alzas no necesariamente son vistas por el Banco Central como movimientos restrictivos. Es decir, parece haber un reconocimiento de que se parte de condiciones de laxitud tras varios años de tasas excepcionalmente bajas en México.

Séptimo, en cada oportunidad se reitera la importancia de la política monetaria relativa en la función de reacción de Banxico. Es decir, las acciones de la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos son un factor clave en el accionar de política monetaria a nivel local.

Octavo, en ausencia de contaminación de precios no ligados al tipo de cambio, salarios y expectativas inflacionarias, las acciones del Banco de México bien pueden ser caracterizadas como preventivas, más que reactivas.

Todo lo anterior me es útil para suponer que la siguiente acción de Banxico podría ser detonada por un alza en la tasa de la Fed o por un nuevo episodio de volatilidad cambiaria que comprometa el ordenado funcionamiento del mercado y promueva riesgos inflacionarios. No obstante, el espacio de alzas no es infinito, aunque se parta de condiciones laxas; cada nueva alza parece llamar a mayor gradualismo o la exploración de nuevas herramientas.

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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