Opinión

Alternancia y participaciones hoy

 
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gasolina

Las elecciones ya pasaron y sus resultados obligan a reflexionar sobre las causas de la molestia de la gente, lo cual apunta a la satisfacción de sus necesidades básicas, a la seguridad en el empleo, el bienestar de su familia, y al nivel adquisitivo de su salario o de sus ingresos. Se ha dicho que en los estados donde se ha dado la alternancia ha habido malos gobiernos, gobernadores cuestionados por su probidad y su dedicación al cargo que ya van a dejar, aunque hay excepciones de buenos gobiernos que no obstante perdieron. Que existan malos gobernadores tiene mucho que ver con la política y con la renovada tendencia a centralizar para controlar.

En algún momento, no hace mucho, había 21 gobernadores que habían sido presidentes municipales, pero hoy nuevamente la mayoría viene del Senado de la República. Muchos gobernadores apuestan más a la gestión, que a la acción o la responsabilidad fiscal.

El caso de los impuestos: de los gobiernos que cambian, veamos cuántos quitaron la tenencia y ganaron, Moreno Valle sería una excepción. Sobran ejemplos, como el de un gobernador que ya se va, que quitó la tenencia, dejó de recibir esos recursos, afectando a los municipios de su estado, y después gestionar ante autoridades federales, el equivalente a los recursos que dejó de cobrar. Otro gobernador del norte, como diputado dijo que era una tontería hablar de quitarla, en su campaña lo firmó y la quitó. En ambos casos habrá alternancia, igual que en Veracruz.

Hoy los estados siguen siendo dependientes de las participaciones. Por un lado estas son insuficientes, más desde la crisis de 2009, y sus potestades tributarias marginales, si a eso se suma la irresponsabilidad fiscal de algunos, tenemos el origen del incremento de la deuda subnacional.

En efecto muchos estados se han endeudado de manera imprudente, ahí tenemos los casos de Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Zacatecas, Nayarit, más los famosos de Coahuila y Nuevo León, otros están en la tablita. La deuda no significa forzosamente corrupción, pero sí se da cuando el destino no es claro, se simulan autorizaciones del Congreso, sobre todo con las reestructuras que no se licitan.

Gran parte de la deuda es para cubrir ejercicios de gasto descuidados y opacos, pasivos y a la pereza para cobrar los impuestos con que cuentan. Pero no todos los gobiernos son así, no se debe generalizar.

Este año las participaciones empezaron mal: caída en el primer trimestre de 14 mil millones de pesos, compensados en tres cuartas partes –10 mil millones– por el Fondo de Estabilización de las Participaciones, afortunadamente ya en mayo están 7 mil 47 millones por encima de lo estimado. De continuar esta tendencia positiva hacia el final del año, que sería un buen escenario, tendrían que devolver lo recibido en el primer trimestre, pero deben saber los 12 nuevos gobernadores, que lo tendrán que compensar con sus ingresos de 2017, pero hasta hoy es poco.

En cuanto al detalle, la recaudación federal participable disminuye en el periodo 2 por ciento en términos reales, pero crece 8 por ciento respecto a lo estimado: gracias al comportamiento del componente tributario no petrolero.

El IEPS a las gasolinas, lleva recaudados –en millones de 2016– 160 mil millones de pesos, frente 133 mil en 2015 y 22 mil un año antes.

Fue el salvavidas el año pasado.

Por otra parte, los ingresos petroleros bajan 30 por ciento, en virtud de la caída de la aportación petrolera a la RFP, constituida por el Fondo Mexicano del Petróleo: en mayo de 2014 aportaba 252 mil millones; 113 mil millones en 2015 ya con el FMP y 80 mil millones a mayo de 2016.

En suma, las participaciones acumuladas a mayo, que incluyen el ajuste neto de 2015, son 2.6 por ciento menores a las de 2015, pero tres por ciento superiores a las estimadas, lo cual no está mal.

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