Opinión

Aliados

 
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Jorge Kahwagi.

Habían pasado las elecciones y la temporada de huracanes mandaba a tierra firme tormentas tropicales y huracanes. El PRI, junto con el PVEM, que ni es verde ni es ecologista y mexicano quién sabe, y el Panal, el partido que creó una delincuente que pasa sus días en prisión, forman una coalición gobernante. En total, 260 legisladores, número suficiente para aprobar cualquier legislación que necesite el aval de la mayoría más uno.

La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena), esta alianza es un mal sueño. Los amiguitos del PRI son impresentables, bueno, una parte importante del PRI también. El Verde ha logrado 47 diputados, ¡47! No manchen su alma. ¿Estamos locos los electores? Sí. Una familia de oportunistas crea un partido para colarse por una rendija de la democracia recién nacida y hacerse de dinero público para sus negocios. De allá vienen Emilio González, su papá González Torres y el grupo de amigos a los que sacaron de una discoteca: órale wey, vamos a meternos a un partido, wey: hay varo a lo caón, ¿cómo ves? Pusvamos, wey.

Asesores tan inescrupulosos y dudosos como ellos mismos diseñan una campaña de trapacerías, ilegalidades, mentiras y con la franquicia del ecologismo en su poder logran el 8%. No somos nada. O sí, somos opositores ingenuos, críticos incultos, necios a rabiar. La catástrofe educativa todo lo arrasa, empezando por los votantes. En fon. No falta quien afirme que la campaña del verde ha sido magnífica e inteligente. Mju. Dicen que Al Capone era inteligentísimo. ¿Y la ética apá?

Alianza

Si Gamés entiende algo, cosa improbable, el Panal es un desprendimiento monstruoso del SNTE. Su creadora, Elba Esther Gordillo se encuentra presa acusada de desviar fondos del sindicato a diferentes cuentas estrambóticas en distintos países. Muy bonita familia. Y en efecto, a veces los aliados meten a la cárcel a sus aliados.

Ya había olvidado Gil que en el año de 2006, el Panal eligió a Tomás Ruiz González como presidente y a Jorge Kahwagi secretario general. Propios y extraños desean que El Niño Verde y Kahwachito organicen una fiesta en unos de los departamentos que el Verde se ha comprado con dineros públicos en Cancún.
Saldrían chispas, qué dice Gil chispas, saldrían húngaras volando por las ventanas. A mí por favor dame cinco húngaras porque las últimas no aterrizaron bien.

La memoria de Gamés se comporta como una balsa a la deriva. Había olvidado a Gabriel Quadri, prócer del Panal y de la Maestra, candidato a la presidencia en el 2012. Un ingeniero con estudios en Austin. Sus artículos sobre el cambio climático han recibido premios, pero el premio más grande lo obtuvo cuando la Maestra Milagrosa lo puso bajo sus órdenes y le ofreció la candidatura a la presidencia del Panal. Muy bonita familia. Y todo esto hecho con dinero público que el Estado transfiere a los partidos. Sí, la democracia tiene hoyos que los granujas se encargan de llenar para que esa democracia parezca compacta.

Sin espanto

A Gilga no le espantan estos esperpentos de la democracia, en todo el mundo los votos se venden y se compran, pero la suma de trampas e ilegalidades sí le ponen los pelos de punta, las cantidades estratosféricas de dinero que van a parar a las cuentas de estos personajes, sí lo ponen a Gil al borde del Tafil y el Riopan. Oigan esto y digan si no: el Verde y el Panal no deberían existir. Sí, muchas cosas en la vida no deberían existir y existen, correcto, pero no por eso hay que resignarse a que existan (cómo ven a Gamés reflexionando sobre la vida, pfff).

Así las casas (muletilla hipotecada por Grupo Higa), la colación PRI-PVEM-Panal podrá hacer las modificaciones a la ley que su proyecto requiera. Ciertamente, la elecciones fueron un éxito, la sociedad confía en el voto, pero vota muy raro. Le regala boletas cruzadas a pillos y les da carta de naturalización en la vida pública mexicana (cómo ven a Gamés escribiendo como profesor del CIDE). No desgarren sus vestiduras, itamitas, ustedes llevan la mano en esta historia de votos devotos, también tienen los puestos públicos, ¿quieren más? Al tiempo, ¿o cómo era? Nos vemos mañana, pero en privado? O ¿Gil s’en va?

La máxima de Noel Clarasó espetó en el ático de las frases célebres: “Un hombre de Estado es aquel que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas”.

Gil s’en va

Twitter:@GilGamesX

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