El apoyo a Sheinbaum
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El apoyo a Sheinbaum

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El apoyo a Sheinbaum

07/12/2018
Actualización 07/12/2018 - 12:06

La encuesta que publicó El Financiero este miércoles documenta que Claudia Sheinbaum tomó posesión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México con 51 por ciento de aprobación ciudadana y 25 por ciento de desaprobación. Su aceptación está en razón de dos a uno sobre su rechazo. En este espacio desagregaremos un poco esos números en subgrupos para saber de dónde provienen principalmente esa aceptación y ese rechazo.

Primero que nada, hay que notar que la primera jefa de Gobierno que llega al cargo por la vía de las urnas sí cuenta con un poco más de apoyo entre las mujeres que entre los hombres. Según la encuesta, las mujeres entrevistadas otorgan una aprobación de 53 por ciento y una desaprobación de 22 por ciento. En contraste, los hombres aprueban en 49 por ciento y desaprueban en un 28 por ciento. Si consideramos la resta de la aprobación menos la desaprobación, la aprobación neta entre las mujeres es de 31 por ciento y entre los hombres de 21 por ciento, una brecha de 10 puntos porcentuales. Las mujeres le dan a la nueva gobernante una bienvenida más afectuosa.

Como es de esperarse, los simpatizantes de Morena también dan un amplio respaldo a Sheinbaum, con 74 por ciento que la aprueba y 10 por ciento que la desaprueba. Sin embargo, ningún otro grupo, partidista o apartidista, le da un respaldo mayoritario: los perredistas de la ciudad la apoyan en un 45 por ciento y la rechazan en un 18 por ciento; los priistas la aprueban en 31 por ciento y la desaprueban en 37 por ciento; los panistas le dan una aceptación de 28 por ciento y un rechazo de 44 por ciento. Entre los apartidistas, la aceptación alcanza 40 por ciento y el rechazo 31 por ciento. Por lo visto, Sheinbaum gobernará una ciudad donde las líneas partidarias están claramente marcadas y serán una base importante para la evaluación y monitoreo de su gobierno.

Considerando otra de las orientaciones políticas de los capitalinos, la ideología, Sheinbaum cuenta con un amplio apoyo entre los entrevistados de izquierda, donde la aceptación es de 64 por ciento y el rechazo de 15 por ciento. Entre los capitalinos de centro la aprobación es de 55 por ciento y la desaprobación de 24 por ciento. Y entre los de derecha el apoyo es de 42 por ciento y el rechazo de 32 por ciento. En los tres espacios ideológicos la aprobación supera a la desaprobación, pero la aprobación neta difiere, registrando 49 puntos en el ala izquierda, 31 puntos en el centro y sólo 10 puntos en la derecha. Sheinbaum, quien ha dado muestras de interés en probar medidas y políticas públicas de tipo progresista en la capital del país, gobernará una ciudad dividida ideológicamente.

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Otro aspecto a considerar es cómo se relaciona la popularidad de Sheinbaum con la popularidad del presidente de la República. López Obrador cuenta con 61 por ciento de aprobación en la ciudad, 10 puntos por arriba de lo que obtiene Sheinbaum (aunque 5 puntos por debajo de su propia aprobación en todo el país, según la encuesta nacional de El Financiero publicada hace unos días). En la encuesta realizada en la ciudad, el 63 por ciento de quienes aprueban a AMLO también aprueban a Sheinbaum, pero el 13 por ciento la desaprueba. Por el contrario, el 48 por ciento de quienes desaprueban a AMLO (que representan el 31 por ciento) también desaprueba a Sheinbaum, pero el 34 por ciento la aprueba. Esto significa que la aprobación de Sheinbaum no es un simple reflejo del apoyo al presidente: parte de su base de apoyo y su rechazo al parecer no tienen que ver con AMLO. Mi lectura es que Sheinbaum no tiene que seguir al pie de la letra el estilo del presidente ni tampoco dudar cuando tenga que tomar una dirección distinta a la nacional en algunas de sus políticas. Su gobierno será evaluado por lo que ella haga en la ciudad, con sus propios tintes ideológicos y partidarios, y no como una mera extensión de la cuarta transformación a nivel nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.