Opinión

Albricias, obesos: pueden seguir comiendo pan

 
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[Las ventas netas de Bimbo crecieron 3.8 por ciento en el periodo julio-septiembre. / Bloomberg]  

¡Buenas noticias! Los obesos pueden seguir comiendo pan. De hecho, todos podemos, porque cada día se demuestra con más contundencia científica y con apabullante verdad que nada tiene que ver el consumo de pan con la obesidad y con la diabetes.

Una serie de estudios están siendo liberados en México para tratar de dar seguimiento longitudinal a estos problemas de salud pública. Varios de estos estudios están siendo observados con mucha atención por toda la industria panificadora del país. En días próximos se estará revelando el contenido.

Uno de ellos, que será de los más polémicos porque fue hecho por una institución académica de alto prestigio en disciplinas económicas, refutará también la hipótesis de que el impuesto al refresco era una buena idea. Al parecer incluso en los últimos dos años la gente dejó de comer tantito pan pero no de consumir refresco. La gente es leal a las marcas de sus gaseosas favoritas.

Pero lo que se observa en ciertos análisis es contundente: de acuerdo con la FAO y con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el consumo diario de kilocalorías del mexicano se mantuvo estable en alrededor de tres mil a lo largo del período de 1994 a 2013. ¡Esto es un horror! Significa que los mexicanos comen 50 por ciento más kilocalorías de las que deben. De ellas, sólo 300 kilocalorías provienen de productos de trigo (pan, galletas, pastas); es decir, el 10 por ciento. No obstante, el porcentaje de población con obesidad llegó a 71 por ciento en 2012. ¿Conclusión? El pan no los engordó.

Otro dato: el gasto en pan dulce ha disminuido 37 por ciento en los últimos 20 años (de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto). También hubo una sensible disminución del gasto en pan de caja, de más de 300 pesos al año a poco menos de 200 pesos. No obstante ello, la obesidad se ha elevado. De manera que el pan no tiene la culpa. Los que engordaron lo hicieron por otras causas.

La industria panificadora ya detectó el riesgo de que los diputados y senadores que discuten el Paquete Económico quieran madrugarles y lanzar un nuevo impuesto que castigue sus productos, bajo la anodina (pero taquillera) idea de que el trigo es malévolo. Pero los legisladores deben saber que un nuevo impuesto al pan sería regresivo, porque las observaciones de la encuesta arriba citada durante dos décadas revelan que los dos deciles más pobres del país tienen un mínimo margen de ajuste para dejar de consumir pan. O sea que si se inventan un impuesto, nomás los estarán empobreciendo más.

Los obesos no tienen de qué preocuparse por el pan. No es dañino. Eso sí: sería recomendable que adopten una dieta para bajar de peso y que se ejerciten, o que cuando menos, caminen. Es por su bien.

Twitter: @SOYCarlosMota
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