Opinión

Ajuste razonable del tipo de cambio de la moneda china

Qiu Xiaoqi*
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China

Hace poco, el Banco Popular de China anunció un ajuste en el valor del renminbi o yuan (moneda china), con el propósito de mejorar el tipo de cambio de referencia (también conocido como paridad central) del yuan frente al dólar. Esta decisión ha acaparado una amplia atención de las instituciones financieras, la prensa y de los círculos político, comercial y académico de todo el mundo. En términos generales, las diversas partes han asumido una actitud objetiva acerca del movimiento del tipo de cambio del yuan, pero también han surgido ciertas preocupaciones e interpretaciones incompletas y parciales. Quisiera compartir en este espacio mis criterios sobre el ajuste en el valor del yuan.

El reciente movimiento del tipo de cambio del yuan fue un ajuste técnico y un paso importante dado por China en la reforma promercado del mecanismo de formación del tipo de cambio del yuan con miras a aumentar el grado de mercantilización de la paridad central de la moneda china frente al dólar y el rol de la paridad como un punto de referencia. La depreciación del yuan no fue resultado del control del gobierno, sino un autoajuste del mercado. China soportó y sigue soportando presiones ejercidas por una revalorización excesiva de su moneda frente a una canasta de divisas. La actual fluctuación del yuan fue un movimiento producido en el tipo de cambio frente al dólar y la fluctuación de doble sentido deberá ser una normalidad. Debido a la influencia del cambio de expectativas de mercado y de otros factores, el tipo de cambio del yuan sufrió cierta volatilidad tras el anuncio del ajuste, pero esta situación mejorará de manera gradual en la medida en que disminuye el nerviosismo en el mercado.

No existen fundamentos económicos para una devaluación continua del yuan y es injusta la opinión de que China ha devaluado su moneda para aumentar exportaciones. La actual situación económica mundial es complicada y confusa y se ha reportado una gran volatilidad en los mercados, lo cual ha afectado en cierta medida la economía china. Sin embargo, la segunda economía mundial se mantiene estable en general y su desempeño se encuentra en un rango razonable. Además, los factores positivos que apuntalan la economía real se están acumulando de forma continua y la tasa de cambio del yuan es capaz de mantenerse estable y ubicarse en un nivel razonable y equilibrado.

Cabe destacar que gracias a la aceleración de la transición económica y la apertura nacional al exterior, la demanda interna está convirtiéndose en el principal motor del crecimiento económico del país. Por otro lado, China cuenta con suficientes márgenes de maniobra para renovar y aplicar herramientas de control macroeconómico, mientras tanto, la demanda doméstica está librándose, por ende, el país no tiene la necesidad de devaluar su moneda para promover sus exportaciones y garantizar el comportamiento económico. China nunca ha aplicado una política de flexibilización cuantitativa orientada a provocar una devaluación de su moneda.

Los países desarrollados de Occidente deben asumir la responsabilidad primordial de mantener la estabilidad del mercado financiero internacional. Actualmente la mayor incertidumbre en el mercado financiero internacional sigue siendo la esperada subida de las tasas de interés de referencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y las perspectivas de cómo los países europeos y Japón resolverán la cuestión de la deuda y reactivarán sus economías. La moneda china aún no es una divisa de reserva mundial y los efectos de desbordamiento del movimiento del tipo de cambio del yuan no pueden compararse con los del dólar. Justamente antes de la depreciación del yuan, dichos factores habían hecho que los países emergentes enfrentaran grandes presiones en cuanto al crecimiento económico y la estabilidad del valor de sus monedas.

Las cotizaciones de las monedas de Brasil, Argentina, México, Indonesia y Malasia, entre otros, han tocado mínimos de los últimos años. El hecho de que el yuan hubiera mantenido la revalorización durante años a pesar de una tendencia devaluatoria de otras divisas resultó nada fácil.

China ha considerado plenamente las preocupaciones de las diversas partes al anunciar el ajuste de su política monetaria y las medidas de reforma. Un crecimiento económico sostenible es la responsabilidad primaria de China ante la economía mundial. La adaptación a la nueva normalidad y el mantenimiento de la estabilidad financiera mediante las reformas promercado constituyen la vía que China ha de seguir inevitablemente en estos momentos.

A medida que el país implementa medidas destinadas a estabilizar la economía, llevar adelante las reformas estructurales, promover el emprendimiento colectivo y la innovación masiva para estimular la vitalidad del mercado, beneficiar al pueblo y prevenir riesgos y que estas medidas arrojan resultados, China tendrá la capacidad y condiciones para alcanzar sus principales metas de desarrollo económico establecidas para este año y seguir haciendo importantes contribuciones a la reactivación de la economía global.

* El autor es embajador de China en México.

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