Opinión

Aire fresco

 
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Siete hitos de la elección.

Los resultados electorales inyectan esperanza de que hay sangre fresca en el sistema. De que las elecciones pueden ser mecanismos para llamar a cuentas a los partidos por la corrupción y el abuso del poder.

De que a pesar de sus vicios, las elecciones mexicanas pueden fungir como mecanismos correctores de gobiernos que pierden el rumbo. Así fue el caso en Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Chihuahua. Los amplios márgenes de triunfo en las tres últimas sugieren que además hubo un despliegue de hartazgo creativo de votantes que salieron a decir “ya basta”.

También hubo casos como Aguascalientes donde una buena candidata amparada por una buena gestión de gobierno, como es el caso de Lorena Martínez (PRI) en esa entidad, perdieron, aun sea por un margen muy estrecho. También casos de candidatos poco conocidos que lograron remontar por su talento individual y buena fama pública, como es el caso de Marco Antonio Mena en Tlaxcala, postulado por el PRI. Es posible que el PRI haya presentado –en general– mejores candidatos que los demás partidos, pero en muchas entidades algunos de ellos pagaron el precio de la marca que los postuló: una marca que toleró malos gobernantes y fue cómplice en muchos casos.

La jornada fue ejemplar hasta las 6:00 de la tarde. Salvo 26, se abrieron todas las casillas del país. No hubo ningún incidente fuera de norma.

Esto es particularmente una buena noticia porque el ambiente político era candente en muchas zonas y porque en entidades como Tamaulipas las condiciones de inseguridad son alarmantes. A pesar de eso, los votantes acudieron de forma civilizada y los funcionarios de casilla realizaron su labor.

Pero la civilidad empezó a cambiar por la tarde. Apenas habían transcurrido pocos minutos de que las casillas habían cerrado cuando el candidato del PRI en Veracruz se declaró ganador. Lo mismo hizo su primo y candidato de la coalición del PAN y el PRD. En las siguientes dos horas desfilaron ante los micrófonos otros 22 candidatos de varios partidos para declararse ganadores. Como nunca antes, 'madrugar' fue el verbo más socorrido el pasado domingo.

Hubo casos sorprendentes, como el de Francisco Xavier Berganza, candidato del PAN en Hidalgo, quien se declaró ganador porque iba arriba “tres a uno” en diversas zonas del estado. (Hidalgo fue siempre de las pocas entidades donde el PRI mantuvo una posición clara de ganador con 20 puntos de ventaja). También llama la atención David Monreal, de Morena, quien a pesar de ir a 10 puntos del ganador, dijo ayer lunes que no aceptaría los resultados pues sería “legitimar las tropelías que cometieron estos pillos”.

Ejemplar y un caso aislado el de Enrique Serrano (PRI), candidato perdedor en Chihuahua, quien ayer aceptó el resultado y deseo éxito al ganador. Ojalá hubiese más madurez como la del candidato Serrano.

Llama la atención el contraste entre la información de las encuestas, casi todas ellas sobreestimando la intención de voto a favor del PRI, y lo que finalmente ocurrió el domingo pasado. Como anteriormente ha ocurrido, las encuestas desorientaron y dieron una imagen inexacta de la realidad. Por eso yo afirmé en este espacio que la elección sería muy competida en al menos la mitad de los estados donde la moneda estaba en el aire. Pero salvo tres: Aguascalientes, Durango y Veracruz, el resto de las entidades se definieron por márgenes amplios y, en algunos casos, apabullantes, pero en sentido inverso: de prevalecer la idea de que el PRI ganaría la mayoría, la realidad funcionó exactamente al revés.

Morena quedó en tercer lugar, superando al PRD. Su crecimiento en Veracruz fue tanto que se pensó que podría incluso ganar la gubernatura. En Zacatecas Morena superó a la coalición PAN-PRD, también en Puebla, Sinaloa y Tamaulipas. Si dividimos aquellas elecciones en las que el PRD y el PAN fueron en coalición, el PRD sería superado por Morena por 10 puntos en Oaxaca y por 9.1 puntos en Veracruz.

Que no haya habido incidentes no significa que no ocurriesen eventos que menguan la calidad de nuestras elecciones. Notoriamente la movilización o compra del voto y el uso de efectivo en grandes cantidades.

Ayer lunes el PRI anunció que su Comité Ejecutivo Nacional analizaba impugnar los comicios en los estados de Aguascalientes, Durango, Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Puebla y/o Tamaulipas. Salvo Puebla, en las demás entidades son gobierno, por lo que parece difícil alegar condiciones que pudiesen haber afectado la equidad de la competencia (En Tamaulipas podrían alegar intromisión del narcotráfico, pero la diferencia de 15 puntos hacen improbable que un juicio prospere).

Siendo el gran perdedor, el PRI requiere un cambio de estrategia.

Después de la jornada de ayer se ve más complejo 2018 para ese partido, salvo que tome acciones en el único tema que puede remontar la baja aprobación del presidente y la mala percepción que el partido tiene en segmentos de la población: el combate a la corrupción, no mediante promesas de leyes sino castigándola, aquí y ahora. Podrían empezar con los gobernadores cuya mala gestión contribuyó a la derrota de antier.

Twitter: @LCUgalde

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