Opinión

Air Canada y el SAT, el desenlace de una factura

 
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SAT

Mi optimismo resultó fundado. Air Canada México emitió las facturas del boleto aludido. Una por los vuelos y otra por alimentos comprados anticipadamente.

Reveladora, sin embargo, resultó la complejidad del tema de la facturación en la industria aérea. Y es que desde 2014, cuando se eliminó la validez fiscal del boleto de avión y se obligó a las aerolíneas a emitir facturas como lo hacemos el resto de las empresas en el país, el tema ha sido motivo de transición y aprendizaje.

Hoy, cualquier boleto de avión en México sólo es un medio de acceso al servicio. Quienes requieren una factura personalizada deben solicitarla de manera explícita a su aerolínea. Boletos no facturados en un determinado tiempo, se facturan en un CFDI global. Conceptualmente, suena 'normal'.

El detalle es que hay un problema fiscal estructural: cada aerolínea está en libertad de establecer una política comercial para la emisión de facturas. Para el caso de Air Canada, llenar un formato, enviarlo a servicio a clientes y hacerlo en un plazo de 30 días contados a partir de la compra del boleto a facturar (no de la prestación del servicio). Al mismo tiempo, de acuerdo con la ley del ISR, el contribuyente no pierde el derecho a obtener una factura personalizada durante todo el ejercicio fiscal. Llevado al extremo, un pasajero podría pedirle a su aerolínea su factura el 31 de diciembre del año en que lo compró y deberá recibirla.

En el supuesto que se me presentó (ver columna anterior), aun y cuando la aerolínea pueda argumentar que el boleto fue incluido en un CFDI global y que cumplió su obligación fiscal, el pasajero puede argumentar ante el SAT su derecho a recibirla y, mediante un formato en la sección de quejas del portal de esa autoridad, iniciar un procedimiento que detona una invitación a emitir la factura solicitada, una visita o, en su caso, una sanción a la aerolínea.

Aun así, no puedo limitar mi análisis a la alternativa de la queja. La complejidad operativa y administrativa es relevante. Sólo en 2015, Air Canada realizó dos mil 482 vuelos, de los cuales mil 131 fueron a la Ciudad de México, 881 a Cancún y el resto a otros destinos de playa. Esto representó 360 mil asientos disponibles. Aislemos las playas donde 99.9 por ciento de los pasajeros son canadienses y concentrémonos en las rutas a la CDMX donde 50 por ciento somos mexicanos.

Póngale el porcentaje que usted quiera a viajeros de negocios que requieren facturas y asígnele otro tanto a los que la exigen después del plazo establecido por la aerolínea. Si ese boleto ya se facturó en un CFDI global, dice Air Canada, para emitir una individual debe cancelar parcialmente el CFDI global del mes en el cual se realizó la venta, recalcular montos y emitir un CFDI individual que ampare tal venta. Entiendo perfecto que no les encante.

Ahora bien, desde el punto de vista de servicio al cliente, es necesario y deseable que las aerolíneas difundan, por todos los medios posibles, su procedimiento y plazo para la emisión de facturas personalizadas, especialmente en el boleto/itinerario que resume las condiciones más relevantes del servicio vendido.

Recibí con agrado la noticia de que Air Canada incluyó ya en la portada de su página web una nueva leyenda que difunde sus plazos para facturar. Cuando programe mi siguiente viaje a Canadá con ellos me agradará verlo en todos mis puntos de contacto, aunque con seguridad mi equipo obtendrá las facturas necesarias tan pronto compremos los boletos.

Bien harán el SAT y la Canaero en estudiar este tema desde la perspectiva del usuario y afinar formas para armonizar el derecho de los contribuyentes a recibir facturas individuales todo el año con una menor carga administrativa para las aerolíneas, porque queda claro que nadie gana haciendo reprocesos evitables.

El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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