Opinión

AICM: Adiós servicio médico, hola Maison Kayser T1

  
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Bloqueo al AICM

Si van a cualquier sucursal de Maison Kayser, les recomiendo sin dudar dos opciones. ¿Con ganas de algo dulce? Nada, literalmente nada, como el Plié au Chocolat. Yo prefiero el de chocolate blanco, pero hay quien prefiere la versión de chocolate oscuro. ¿Con ganas de algo salado? Inigualable la sopa de lentejas servida en un pan integral con tocino. ¿Algo más ligero? El menú de las ensaladas es rico y no tan caro.

Para mí, Maison Kayser es un placer culposo. No por las calorías
–créanme que esta columna no ha perdido del todo la brújula–, sino porque como se consignó aquí hace meses (Aeropuerto: el director Argudín y su hijo chef, 09/12/15 http://bit.ly/28YzGib), a este restaurante las autoridades del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México le otorgaron singulares facilidades para abrir una sucursal (tiene dos) en la terminal 2. La manera en que esa empresa obtuvo un local, el precio al que se le dio y el hecho de que el hijo del director aeroportuario trabajara en Maison Kayser daban para pensar muchas cosas, no necesariamente buenas.

Bueno, pues tal parece que el singular trato entre Alexandro Argudín, director del AICM y la gente de Maison Kayser, sigue.

En otras circunstancias, les diría que hay buenas noticias, que Maison Kayser está a punto de ampliar su presencia en nuestro envejecido y emproblemado aeropuerto. Les diría todo eso, pero si mis fuentes están en lo correcto, no hay tal cosa como una buena noticia, pues la apertura de esa nueva sucursal sería en detrimento de la supresión de uno de los locales del servicio médico de la desvencijada terminal 1 del Benito Juárez.

En la zona de salas de última espera, la terminal 1 ha tenido históricamente dos locales de servicio médico. Uno en la sala B (esa que ahora está siempre hiperpoblada, pues nadie sabe a qué hora saldrán los vuelos) y otro en las inmediaciones de la sala 25.

El plan maestro del aeropuerto disponía ese local para servicios médicos en la sala 25 como una manera de abarcar buena parte de la zona de operaciones nacionales y de las puertas donde tradicionalmente se abordan vuelos trasatlánticos.

Ahora, a saber en dónde van a refundir los servicios médicos; pero eso sí, la terminal 1 ya no tendrá que envidiar a la terminal 2, que cuenta con un par de Maison Kayser.

El tema sería baladí, medio de chunga, como de improvisada recomendación culinaria, pues, pero implica muchas cosas. La principal, por supuesto, es que de confirmarse que un espacio de servicios médicos se convierte en restaurante, de nueva cuenta las autoridades del AICM pondrían de manifiesto que lo más importante para esta administración es la vocación comercial de la terminal aérea.

Esta columna ha sugerido que antes que soñar con una nueva terminal aérea pongamos atención al actual aeropuerto, que estará con nosotros (al menos) cuatro largos años antes de cerrar sus pistas.

Estamos a punto del inicio de las vacaciones de verano de los niños. Miles y miles acudirán al aeropuerto, a ese que cada año rompe récords de usuarios. Ojalá todo esté dispuesto en la terminal aérea para recibir a los paseantes. O quizá lo correcto sea referirse a quienes usan el Benito Juárez no como pasajeros, sino como consumidores.

Y si coincidiéramos con esa visión, de que lo importante es el negocio, yo podría extenderme en lo buena que resultaría la noticia de la llegada de un nuevo Maison Kayser, pero me daría culpa.

Twitter: @SalCamarena

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