Opinión

¿Ahora sí apostaremos por América Latina?

PANAMÁ.- Los dichos de los políticos que repiten una y otra vez que México está muy interesado en estrechar los lazos con América Latina los llevo escuchando desde que estudiaba la primaria, en los tiempos del gobierno de Luis Echeverría.

La realidad es la que ofrecen los implacables números. En enero de este año –para tomar la cifra más reciente- vendimos a la región mil 509 millones de dólares. ¿Sabe cuánto representa del total de nuestras exportaciones? El 5.6 por ciento.

Y a los Estados Unidos, ¿cuánto cree que vendimos? Pues “sólo” el 79.9 por ciento.

Ayer, al cuestionar al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, respecto a esa realidad, me comentaba que aunque las cifras son correctas en lo global, para sectores como el textil, América Latina se había convertido ya en un mercado muy importante.

Sin embargo, son unos cuantos. La mayoría de los sectores de la industria siguen volcados a los Estados Unidos.

El tema de fondo es la “comodidad”. Guajardo me decía que es mucho más fácil vender tomates a los Estados Unidos que tratar de colocarlos en Asia.

Y yo iría todavía más allá: es mucho más fácil vender en el mercado doméstico que tratar de vender en el exterior.

Por eso es que pese al éxito exportador de México, los grandes volúmenes de ventas al exterior se explican por apenas unas decenas de empresas exportadoras en lugar de cientos de miles, como debería corresponder.

Sin duda el gobierno debe hacer su tarea y promover y facilitar la exportación. Pero si no hay una verdadera vocación de los empresarios mexicanos, van a pasar otras dos décadas y podré poner el mismo encabezado a esta columna porque en realidad no apostamos a América Latina.

Hay un tema de fondo que tenemos como país pero que en realidad tiene raíces hasta en nuestra cultura: nos gusta estar confortables.

Es cierto que hay empresas y emprendedores mexicanos, que han innovado, han revolucionado sus sectores y han buscado mercados nuevos, productos nuevos y modos de hacer nuevos negocios. Sin embargo, la inercia vence a la mayoría.

¿Para qué modificar las cosas si así vamos saliendo? Y no es que nos esté yendo bien, pero la “vamos llevando”, como decimos en México.

Sin duda América Latina es un mercado muy interesante y que tiene alto dinamismo pero no es cómodo.

Hay que encontrar nichos. Hay que lidiar con regulaciones que son peores que las nuestras. Hay que operar a veces en condiciones de incertidumbre. Hay que emprender.

A nuestros empresarios en muchas ocasiones se les ha olvidado ser emprendedores.
El calificativo de “emprendedor” ha tendido a quedarse limitado para aquellos que inician un negocio.

Sin embargo, ese atributo debe ser uno de los rasgos esenciales de los empresarios.

En el momento en el que se pierde, tienden a convertirse en “rentistas”. Y aquí tenemos muchas empresas que ganan márgenes muy altos y que en medio de una población pobre, son capaces de generar a los hombres más ricos del mundo.

Si pensó en quien estoy pensando… pues acertó. Necesitamos empresarios que siempre sigan siendo emprendedores.

Twitter:@E_Q_