Opinión

Ahí viene la ola azul

  
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Ahí viene la ola azul.

Esta semana arranca el proceso electoral del Estado de México-2017, y en los siguientes meses inician en Coahuila y Nayarit. El horizonte se ve azul como el cielo de Pachuca.

Algo muy novedoso tendrá que poner en marcha el PRI a fin de ser competitivo el próximo año, que puede resultar en otro annus horribilis, en el preludio de lo que será 2018.

Desde el arranque del sexenio se optó por gobernar sin popularidad, es decir, sin respaldo social, y se apostó todo al acuerdo con las cúpulas.

Al partido que dejó el poder, el PAN, no se le llamó a rendir cuentas ahí donde algunos de sus funcionarios cometieron abusos o incurrieron en corrupción.

El modelo sirvió para llegar a acuerdos con las élites partidistas y tomar decisiones benéficas para el país, pero no hubo política social protagónica, prescindieron de su partido, del apoyo (o la comprensión) de la intelectualidad, de los medios de comunicación, y alejaron al presidente de la gente.

Gobernar sin convencer y entusiasmar al país con un proyecto conduce a la entrega del poder.

La suerte aún no está echada del todo, pero…

Las gubernaturas de Coahuila, Estado de México y Nayarit estarán en juego, y si los panistas no cometen imprudencias podrían alzarse con la victoria en los tres estados.

De acuerdo con la encuesta publicada el lunes por EL FINANCIERO (más otras que apuntan en ese mismo sentido), Josefina Vázquez Mota derrotaría al más calificado de los priistas que se mencionan hasta ahora, y en alianza con el PRD su candidatura parece imbatible.

En Coahuila, los panistas que aspiran a la candidatura llegaron a un acuerdo sobre el método de elección de aspirante, mediante el cual ninguno pierde todo.

Como el más viable candidato se ve al actual alcalde de la capital coahuilense, Isidro López Villarreal, nieto de Isidro López Zertuche, fundador del Grupo Industrial Saltillo.

Los panistas no se van a pelear por la candidatura, lo que les brinda una oportunidad de oro para vencer en el estado con mayor deuda per cápita del país, herencia de cuestionados gobiernos del PRI.

Y en Nayarit, una alianza PAN-PRD tiene la posibilidad de ganar con cierta holgura, ayudada por la gestión del actual gobernador, que de ser un humilde y esforzado tablajero pasó a ser propietario de cortijos y caballos que satisfacen sus recientes aficiones.

En el Estado de México (la reina que protege al rey) se alinean las condiciones en el PAN para que la candidata sea Josefina Vázquez Mota.

Se destrabó el litigio por la dirigencia estatal y perdió el candidato de Ulises Ramírez, lo que quita el más importante escollo para que la excandidata presidencial lo sea ahora en el Estado de México.

Todas las corrientes panistas parecen coincidir en dar su respaldo a Vázquez Mota. Se podrán pelear luego por la candidatura presidencial, pero no habrá pleito por el Estado de México.

Josefina se está quedando sin argumentos para negarse a ser candidata.

Falta que el PAN amarre la alianza con el PRD, que es otro requisito que al parecer pide Vázquez Mota.

Ahí se verá la capacidad de Ricardo Anaya, y se verá también la habilidad de Eruviel Ávila para evitar que el PRD se sume a una candidatura de Acción Nacional.

Estamos a unas cuantas semanas de que los partidos tomen decisiones cruciales, pero salvo que ocurra algo extraordinario, lo que se ve venir es una enorme ola azul.

Twitter: @PabloHiriart

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