Opinión

Aguantar

 
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Peña

La premisa presidencial para enfrentar la crítica o el ataque a sus colaboradores en casos de corrupción o incompetencia, parece ser “aguantar”. Sostener con gesto estoico los señalamientos, la extensa y sólida argumentación, o incluso los gritos de la oposición en el Congreso. Aguantar… total, ya se va a acabar, sólo un poquito más.

¿Por qué mantener a Ruiz Esparza cuando su permanencia en el cargo es más dañina al Presidente y a su equipo, que una investigación amplia e independiente, que deslinde auténticas responsabilidades entre empresas, funcionarios, gobierno estatal, local y federal, sin que el titular y cabeza del área investigada permanezca ahí para encubrir, oscurecer, desviar o matizar los resultados?

Resulta inverosímil pensar que la inexistente Secretaría de la Función Pública podrá emitir un veredicto imparcial, que defienda el legítimo derecho de la ciudadanía: un gasto transparente, probo y ordenado para una obra pública –que no sucedió: se presupuestaron 1,023 millones de pesos para el Paso Exprés, y terminó con un cargo al erario por 2,260 millones de pesos; la expedita realización de la obra, que tampoco sucedió: registró un retraso de acuerdo con el programa anunciado de casi 7 meses; el funcionamiento impecable de los trabajos de infraestructura en beneficio de la ciudadanía, que tampoco sucedió, como trágicamente conocemos todos.

El socavón representa un rosario de desatinos, errores, omisiones e incompetencias que involucra a las empresas responsables del contrato, al gobierno de Morelos –cuyo gobernador Graco Ramírez dice ahora que advirtió a Ruiz Esparza de los faltantes técnicos y los problemas de agua–, al municipio que debió alzar la voz y hacer un llamado más enérgico a las autoridades y, sin duda, a la SCT que hoy –olímpicamente– señala para todos lados y rechaza cualquier responsabilidad. ¿Y la supervisión de obra señor secretario? ¿Esa tampoco le corresponde? O, ¿a quién se la va usted a endosar? ¡Vaya cinismo!

Y qué le parece a usted este flamante secretario cuando ofrece una indemnización “por las molestias causadas…” ¡Vaya soberbia!

El gobernador Graco Ramírez insulta a la ciudadanía al decir que el Presidente sabía y él mismo había advertido, cuando lo vimos muy sonriente en los discursos de la inauguración. Hasta responsabilidad penal cabría por no haber denunciado una obra donde perdieron la vida dos persona si, como dice, él sabía.

Pero en Los Pinos se piensa en aguantar, en esperar a que pase el temporal, a que las torpezas queden disueltas, escondidas bajo el próximo escándalo que robará la atención mediática.

Sin embargo, la administración sigue acumulando casos de descrédito. La investigación Pemex-Odebrecht y las implicaciones de corrupción al señor Emilio Lozoya, quedarán ahí, en el imaginario colectivo, porque al Presidente le parece mejor aguantar, no doblegarse ante el llamado escandaloso de las hordas sociales que exigen justicia y castigo a los ladrones y trúhanes que hacen mal su trabajo. Es un gobierno que se investiga a sí mismo, que simula un proceso, expedientes, casos, testimonios y recursos en búsqueda de ilícitos a conciencia. A la ciudadanía se le agota la credibilidad con pura desesperanza.

No basta con los Duarte y con Borge, no basta con las docenas de funcionarios menores que la Función Pública anuncia que inhabilita, sanciona o multa. Y no basta porque las faltas cuestan vidas, el cinismo hiere a los ciudadanos y los familiares de las víctimas que, no señor secretario, no enfrentaron “unas molestias” cuando el auto donde viaje un padre y un hijo se hunde en el pavimento roto de un flamante Paso Exprés recién inaugurado y pierden la vida. Es mucho más Don Gerardo que una molestia.

La estrategia del aguante puede tener graves consecuencias. No sólo por el descrédito y la pérdida de credibilidad, la reputación dañada, el prestigio extinto, sino porque vendrán unas elecciones donde la ciudadanía castigará con su voto las incompetencias y los abusos.

Twitter: @LKourchenko

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