Opinión

Aguanta, Luis, aguanta

Aguanta Luis, aguanta. Eso es lo que pudo haber dicho el Presidente de la República al secretario de Hacienda, pues las presiones sobre él van in crescendo.

Estamos quizás en el momento más complejo del “bache” económico (como le llamó esta semana Agustín Carstens) que hemos atravesado desde hace seis meses en México.

Es el punto más complejo por el desgaste y el cansancio de empresarios, consumidores, trabajadores, que esperaban que las cosas mejoraran en esta administración. Y no, en el corto plazo.

Y es complicado porque es justo ahora cuando hay que revisar a la baja expectativas, precisamente en las semanas en las que empiezan poco a poco a darse la vuelta los indicadores.

Por el rezago natural en su difusión, estamos viendo los resultados de febrero, marzo y abril, cuando ya nos encarrilamos a junio.

Si sólo fuera cuestión de esperar a que las cosas se acomoden, ni modo, habría que tener paciencia franciscana y aguantar.

Pero hay un riesgo que señaló esta semana el Banco de México en su Informe Trimestral.

Así lo expresa en su balance de riesgos: “Que la confianza del consumidor y la del productor no mejoren lo suficientemente rápido y por ende, que el gasto del sector privado no se recupere al ritmo previsto”.

El temor del gobierno, que se ha discutido en los más altos niveles, es precisamente que la percepción de que las cosas van mal, se convierta en profecía autorrealizada.

Es por eso que, desde hace ya casi dos semanas, se ha alineado una nueva estrategia de comunicación, en la que se enfatizan los resultados positivos, particularmente los que señalan que la economía ya va para arriba.

Todavía son débiles y no son generalizados los signos, pero empiezan a aparecer.

Esta semana se dio a conocer que a cifras desestacionalizadas (imprescindibles para quitar el efecto de Semana Santa), las ventas minoristas en marzo crecieron en 0.78 por ciento respecto a febrero. Revierte así tres meses de datos negativos.

Este indicador es más amplio y comprensivo que el de ANTAD.

A febrero pasado, el indicador de consumo privado acumuló tres meses de cifras positivas, con un alza de 0.6 por ciento mensual.

Si se cumplen los pronósticos de Banxico, el crecimiento trimestral será de 0.6 por ciento. No está bien, pero no habrá caído respecto al último trimestre del año pasado.

Pero, esas raquíticas cifras no van a cambiar la expectativa.

Es obvio que no me han hecho caso, pero desde hace muchos meses decíamos en este espacio que la única manera de “vender” el proyecto económico de este gobierno era apostándole al largo plazo.

No es como para pedir sangre, sudor y lágrimas, pero sí para explicarle con todo detalle y profundidad a la gente que en la economía las cosas importantes se siembran, pasan meses y años para que maduren, y mucho tiempo después viene la cosecha.

La visión gubernamental es que ese discurso no vende. Que lo que funciona es el resultado aquí y ahora. Y es lo que van a tratar de ofrecer.

Creo que es un error grave. Ojalá rectifiquen.

Twitter: @E_Q_