Opinión

Agenda pragmática entre México y Estados Unidos

Esta semana me invitaron a participar en un foro en el Senado de la República para debatir sobre el futuro de la relación bilateral entre Estados Unidos y México. Interesante que se lleve a cabo el foro la misma semana que hay una alerta máxima en Coahuila por el enfermo de ébola en el estado de Texas, Thomas Erick Duncan, quien es el primer paciente diagnosticado con el virus en Estados Unidos, que está recibiendo tratamiento en el estado fronterizo –donde además están en observación unas decenas de personas que tuvieron contacto con él.

Este evento nos recuerda cuales deberían ser las prioridades en la relación bilateral: la defensa de los intereses estratégicos y de seguridad de ambos países que deben traducirse en el bienestar de sus pueblos.

Es irónico que los mexicanos tengan ahora la preocupación que ha expresado el gobernador de Texas, Rick Perry, y que fue la justificación de que desplegara la guardia nacional: la falta de control en la frontera es un problema de seguridad. Ébola en Texas nos recuerda que una frontera insegura es un problema para ambos países.

Por múltiples razones, éstos han buscado sacar del debate público muchos de los temas de seguridad pública y de seguridad nacional que más deberían de ser su prioridad.

Por razones políticas, la relación bilateral públicamente gira alrededor de una “agenda políticamente correcta” por así decirlo, regida por discusiones como intercambios comerciales, académicos y culturales.

Por ejemplo, durante la última visita de Barack Obama a México, las discusiones públicas se han enfocado a temas de competitividad, económicos, manejo de la frontera y educación. Aunque los asuntos de educación y competitividad económica son importantes, no nos equivoquemos, el tema de seguridad sigue siendo una prioridad y debe ponerse de inmediato en la “agenda pragmática” de ambos países.

La “agenda pragmática” son aquellos temas que, de no reconocerse, debatirse, discutirse y sobre todo negociarse y llegar acuerdos conjuntos, ponen en riesgo el bienestar de ambos países. Esta parte de las discusiones entre Barack Obama y Enrique Peña Nieto tal vez no sea tan pública, pero es igual o hasta más importante.

La “agenda pragmática” tiene que incluir esas amenazas que, de no enfrentarlas en una forma correcta, podría resultar en la muerte de miles de mexicanos y estadounidenses, o un deterioro importante en la calidad de vida de sus ciudadanos. Son temas que son difíciles de discutir públicamente, incomodan y asumen que lo peor puede suceder.

Por estas razones, esta “agenda pragmática” tiene que incluir pandemias, violencia del crimen organizado, migratorio, terrorismo y ciberamenazas.

El enfermo de ébola en Texas nos recuerda la porosidad de las fronteras y la incapacidad de ambos países de controlar quién sale y quién entra de y a éstos. Recordemos el brote de influenza AH1N1, el cual se originó en San Diego, California, Estados Unidos y posteriormente se detectó en Veracruz, México. Ambos países tomaron un mes en cotejar información para la OMS para que dicho organismo pudiera clasificar al brote de gripe A (H1N1) como nivel de alerta cinco, es decir, pandemia inminente. Ante la pandemia del ébola ambos países no pueden permitir una demora en implementar los protocolos ante una de las enfermedades más mortíferas que enfrenta la humanidad.

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Lo sucedido en las últimas dos semanas en Guerrero nos recuerda lo peligroso y violento que pueden ser las organizaciones criminales. Más allá de todos los acuerdos y operaciones que existen entre estas naciones, en este momento Estados Unidos y México deberían de enfocarse exclusivamente en destruir la organización Guerreros Unidos y perseguir sin piedad a todas aquellas personas que apoyan esta organización con la venta de armas o compra de drogas.

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Migración probablemente es el tema más difícil y complejo, ya que ambos países tienen intereses completamente divergentes. Según el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DHS), hasta enero de 2011 aproximadamente 11.5 millones de personas en Estados Unidos eran inmigrantes indocumentados, de los cuales 59 por ciento nació en México. Ante este tema, el futuro de Estados Unidos está en México. Así de sencillo.

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El terrorismo y ciberamenazas son una constante en la agenda de Estados Unidos y no hay razón por la cual no esté en la “agenda pragmática”. Y esto no es una imposición, ya que la lucha en contra del terrorismo es parte de la agenda de la mayoría de los países, por el impacto que tiene en la seguridad regional y la economía.

Pandemias, violencia del crimen organizado, migratorio, terrorismo y ciberamenazas, nos recuerdan que no hay fronteras entre ambos países.

Twitter: @Amsalazar