Opinión

¿Agarrar a Trump de piñata?

 
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¿Agarrar a Trump de piñata?

Seguramente dio mucha satisfacción a los senadores del PRD el recordatorio materno que le mandaron a Donald Trump cuando le pegaron a una piñata con su figura en su reunión navideña.

Más gusto les habrá dado que el video de ese evento haya llegado a las páginas de Breibart News Network, el medio ultranacionalista fundado por Steve Bannon, quien ha sido nombrado por Trump como su consejero principal y jefe de estrategia.

A media tarde, se podían leer en dicho sitio más de mil comentarios a este video, el segundo más comentado del sitio, sólo por debajo de uno de Leonardo Di Caprio.

Entre las afirmaciones más frecuentes de los visitantes a este sitio seguido por simpatizantes de Trump, está la propuesta de convertir al 5 de mayo como el Día Nacional de la Deportación en Estados Unidos.

El caso es ridículo, pero refleja la reacción de los partidarios de Trump cuando ven a su presidente electo convertido en blanco de garrotazos de legisladores mexicanos… y eso que seguramente no entendieron los ‘saludos’ que se le enviaron.

El tema nos presenta un dilema que vamos a vivir en México en los siguientes meses.

¿Servirá de algo el adoptar actitudes bravuconas que dejan a nuestro ego contento?

Me parece que al igual que una actitud servil u omisa de los riesgos que representan diversas propuestas de Trump, una postura de pleito de barrio es igualmente absurda y contraproducente.

Cuando estuvo en México la semana pasada, Mike Bloomberg, exalcalde de Nueva York, y crítico severo de Trump durante la campaña, dio un consejo que hay que tomar en serio: hay que tomar en cuenta más bien las acciones de Trump que sus dichos.

De acuerdo con muchos observadores norteamericanos, Donald Trump es un hombre de medios, que requiere estar en el centro del escenario y atraer las cámaras. Por esa razón, al menos en este periodo de transición y la primera parte de su mandato, va a magnificar todo aquello que pueda denotar que está cumpliendo con sus electores.

Así sean deportados el mismo número de personas que cada mes manda de regreso el gobierno de Obama, Trump los va a presentar como evidencia de sus acciones.

La primera tarea que tenemos es discernir entre lo propagandístico de Trump y lo que realmente esté haciendo o por hacer. Y no veo que se haga esa tarea con la dedicación necesaria, ni por el gobierno ni por el sector privado.

Seguimos escuchando esencialmente opiniones: unas que dicen que no será tan malo como parece, y otras que señalan que hay que esperar lo peor, pero opiniones al fin.

Tener una reacción eficaz frente a Trump implica, además, realizar una diplomacia decidida pero inteligente, que no se limite a las acciones frente al gobierno, sino a múltiples frentes: congresistas, gobernadores, alcaldes, empresarios, organizaciones sociales, etcétera.

Afortunadamente ya hemos visto hechos en este sentido. Creo que empezaron tarde, pero en cualquier caso hay que seguir con ellos.

Azuzar con ‘piñatazos’ el odio que diversos sectores de la sociedad norteamericana tienen hacia México, es inútil en el mejor de los casos y contraproducente e irresponsable en el peor.

Twitter: @E_Q_

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