Opinión

Aeropuerto: la neblina
y los negocios

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United Airlines suspende vuelos en EU por falla técnica

¿Estamos condenados al caos en el aeropuerto capitalino? ¿Los retrasos en los vuelos ocurren porque la neblina es ingobernable? ¿Sólo queda resignarnos y esperar largos cuatro, cinco, seis años a la nueva terminal aérea? ¿Si no podemos ni arreglar este aeropuerto, podemos aspirar en serio a arreglar otras graves materias de nuestra convivencia?

Hace unos días Ángeles Mastretta, quien esperaba un vuelo, puso esto en su cuenta de Twitter @magamastretta: “Pregunto a Aeroméxico: ¿nos podrían adelantar cuánto nos falta? Para esperar o irnos. Entendemos el problema, no el silencio”.

Sin ánimo de contrariar a la admirada Ángeles, en efecto es desesperante el silencio en el que se escudan lo mismo autoridades aeroportuarias que aerolíneas; pero qué tal si no es correcto eso de que “entendemos el problema”; qué tal que en el caso del aeropuerto “el problema” no sea el que nos dicen que es, qué si la neblina se ha convertido en el chivo expiatorio perfecto, porque muchos perdemos con los retrasos pero no necesariamente todos.

Si la sala B luce atestada, si uno tiene que pasar ahí no una hora sino dos o tres, entonces casi por obligación consumirá más: agua, café, donas, tortas, lo que sea. No todos están perdiendo con los retrasos.

¿Sospechosismo?

Tuve acceso a un resumen ejecutivo (minuta, pues) de la novena sesión ordinaria del comité de operación y horarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Esa reunión ocurrió el 8 de septiembre de 2015.

En el tema Índice de Puntualidad y Cumplimiento de Horarios, se habla de que en junio, el mes que se evaluó en esa sesión, se analizaron un total de 12 mil 342 demoras.

Entre las causas de las demoras están: servicios en rampa 27 por ciento, meteorología 24 por ciento, repercusiones de vuelos desviados o retrasados 19 por ciento, operaciones de línea aérea 12 por ciento, infraestructura 8.0 por ciento, mantenimiento de aeronave 5.0 por ciento, tripulaciones 3.0 por ciento, y tráfico y documentación de pasajeros 1.0 por ciento.

Ese mes, sólo uno de cada cuatro retrasos fue por clima. ¿La neblina está siendo utilizada para ocultar otras fallas?

Sin embargo, lo más revelador de esa acta es una declaración, asentada en la minuta, del director general del AICM, que a su vez funge como presidente de ese comité.

Más de uno de ustedes se habrá fijado que rumbo a las salas internacionales de la Terminal 1 desde hace tiempo se fuerza al pasajero para que dé un larguísimo rodeo por pasillos que coinciden con tiendas de Duty Free. En el documento se consigna que el representante del comité nacional de gerentes, en este caso el vicepresidente de la Terminal 1, planteó que se debería hacer una alternativa más corta para los pasajeros que vienen “con poco tiempo”.

¿Suena lógico, no? Bueno, suena lógico si las autoridades del aeropuerto quisieran, primordialmente, dar un buen servicio a los viajeros, pero vean lo que respondió a eso el director del AICM:

“AICM (director general del AICM y presidente del comité) manifestó que es un tema de operatividad comercial, el aeropuerto lo que busca es privilegiar los ingresos y el tráfico de pasajeros y a través del dufry genera un importante ingreso. Difícilmente existe otra alternativa. (…) Por lo que los pasajeros si no están con tiempo, es un problema de los pasajeros, no es un tema ni de la aerolínea ni del aeropuerto”.

El director del AICM es Alejandro Argudín Le Roy, y su jefe es, por supuesto, el secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruiz Esparza.

Mañana más sobre el tema.

Twitter: @SalCamarena

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