Opinión

¿Adiós, Mr. Trump?

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Donald Trump ha logrado su popularidad por la polémica, no por propuestas, afirman. (Bloomberg)

El primer ejercicio de debate preelectoral del pasado jueves entre 10 aspirantes del Partido Republicano arrojó fotografías, afirmaciones, declaraciones y debilidades evidentes.

Para muchos –según sondeos y editorialistas durante el fin de semana–les fue bien a Jeb Bush, a Mike Huckabee, a Scott Walker, incluso a John Kasich. Al que le fue muy mal fue Donald Trump quién exhibió, sin discreción ni diplomacia –ambas inexistentes en su persona– la incapacidad política para abordar temas específicos, pero sobre todo, para un básico y esencial respeto a los demás y a la conductora.

Su argumento fue que “la corrección política” –entendida como la obligación para referirse a temas de forma diplomática o cortés– es la causa de muchos problemas en Estados Unidos.

Por ello, arremetió con fuerza en contra de la pregunta precisa y directa de Megyn Kelly –conductora de Fox News y coconductora del debate entre candidatos– acerca de los términos y el lenguaje que Trump ha utilizado en diferentes ocasiones para referirse a las mujeres. Trump respondió que si no le gustaba “francamente no me importa”, en un tono hostil y agresivo.

Dos días después, en los análisis posteriores al debate, Mr. Trump dijo a un programa político de CNN (Don Lemon) “Tú podías ver que salía sangre de sus ojos… sangre saliendo de donde fuera”.

Esto que hoy se conoce ya como el “blood comment” de Trump, su comentario acerca de la sangre, ha sido interpretado en diferentes círculos como una referencia a que la conductora estaba especialmente agresiva porque se encontraba en su período menstrual. “Ella es quien debiera disculparse conmigo” dijo Trump en el mismo programa del domingo, tras ser invitado para casi todos los debates políticos en televisión, excepto el de Fox News.

Ayer lunes Trump declaró que cualquier asociación entre el “blood comment” y el período menstrual de la conductora seria insano y totalmente inapropiado.

Sin embargo la declaración fue hecha y existe un amplio sector femenino en círculos políticos que lo consideró una ofensa sensible al género.

El debate demostró además otras debilidades del señor Trump como su intolerancia a la crítica, o su torpeza para transmitir una idea económica cuando se vanaglorió de que sus empresas se han cobijado en varias ocasiones a la conocida ley de bancarrota (Chapter 11th), señalando “me he aprovechado de las ventajas de nuestra legislación, como muchos de los aquí presentes”. En dos ocasiones fue interrogado por el conductor acerca de si tenía evidencias de que “el gobierno de México estaba enviando” todo tipo de criminales a territorio estadounidense y lo más que alcanzó a estructurar fue que sus pláticas con agentes fronterizos eran prueba suficiente.

En editoriales del Wall Street Journal y del Washington Post se ha señalado en los últimos días cierta preocupación en el liderazgo republicano por los tropiezos e insensatas declaraciones de Trump. Estos editoriales señalan que existe preocupación entre los republicanos porque piensan que Trump está fortaleciendo posiciones, figuras y mensajes en el terreno demócrata, que podrían convertirse en factores clave para una derrota republicana.

El propio Jeb Bush apareció el fin de semana y declaró “¿queremos ganar o qué?, ¿quién quiere pelearse con el 53 por ciento del electorado?”, en referencia al voto femenino, insultado y ofendido por las declaraciones de Trump.

Por último, uno de sus asesores políticos, Roger Stone, envió una carta de renuncia a la campaña de Trump, donde señala que su estrategia de controversia, ataque a personalidades y figuras mediáticas, ha desviado la atención a su plataforma, y se deslinda de la campaña.

La gran pregunta ahora en círculos políticos, es si este será el final para el señor Trump y su vociferante campaña que sigue arrastrando la simpatía de votantes inconformes.

Ya antes se ha levantado de declaraciones controversiales y ataques a minorías, no sería la primera vez que en las encuestas sus números resistieran sin un descenso notable. Sin embargo, sus posiciones extremas, su descalificación a muchos sectores y su burla a figuras del partido pueden ser el final de sus aspiraciones.

Para otros analistas, Trump llegará hasta las primarias con el apoyo o no del partido. Su primera respuesta en el debate fue que no descartaría una vía alterna en caso de no ser el candidato republicano, por ejemplo, una carrera como independiente.

Twitter: @LKourchenko

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