Opinión

Acuerdo nacional para el crecimiento económico

Hace 16 años mi papa, se fue. Lo extrañamos

Convocados por El Financiero y el CEESP, por supuesto de Enrique Quintana y Luís Foncerrada, hace dos días nos reunimos una docena de economistas en el foro "¿Que hacer para crecer?", que ayer comentaron Enrique y Macario Schettino.

Según los pronósticos decrecientes respecto al PIB de este año, terminaremos en los niveles de 2007, cuando sólo crecimos más que Haití y el panorama no es muy optimista que digamos. En el foro hubo opiniones divergentes al respecto.

No crecemos porque hemos orientado la economía al comportamiento de la economía internacional; exportamos mucho, pero importamos más, y hemos seguido una política económica que no ha apostado al crecimiento del mercado interno, ni a la inversión productiva. El sector privado insiste que no hay incentivos suficientes para invertir y mantienen sus críticas a la política fiscal.

Los salarios reales se han deteriorado fuertemente, la creación de empleos productivos ha sido insuficiente y los que se crean son cada vez de menor calidad y mal pagados, lo que afecta el mercado interno, reduce el consumo y desalienta el crecimiento. Si, en cambio, se ha apostado a la ocupación en el sector informal que, según datos comentados en el foro, abarca cerca de 60 por ciento de la población ocupada.

Comenté que hay una centralización extrema del poder tributario, que las haciendas estatales y locales dependen en extremo de las transferencias de recursos federales. En este federalismo centralizado, las participaciones que son recursos propios de las entidades federativas están apenas en su nivel real de hace 6 años. El potencial recaudatorio de lo que tienen de facultades es muy bajo, destacando el Impuesto sobre Nóminas, que no es el mejor para estimular la inversión.

Hay una sobre regulación en el nivel local para temas como apertura de empresas, licencias de construcción y registro público de la propiedad. Por otra parte, aún hay muchas áreas de opacidad e ineficiencia en el gasto público de los tres órdenes de gobierno, destacando por supuesto el del gasto federalizado condicionado, que es el que revisa la Auditoría Superior de la Federación. Aunque hay avances en materia de armonización de la contabilidad gubernamental y en el presupuesto base, los mismos son diferenciados: unos estados muy bien, otros muy mal. Su prueba de fuego será la cuenta pública armonizada para 2014.

Por otra parte, al recibir más estímulos para endeudarse que para recaudar, las entidades federativas han recurrido al endeudamiento, para compensar sus insuficiencias de ingresos, sus compromisos de gasto e incluso para suplir su desinterés fiscal. Sólo que la deuda de algunas ya ha entrado en zona de riesgo como Coahuila, Nuevo León, Quintana Roo, Chiapas, Veracruz y Nayarit.

En la tarea que teníamos que hacer, hice algunas Propuestas para Crecer. En primer lugar, convocar a un acuerdo nacional para el crecimiento económico, pero previo al mismo definir un nuevo modelo fiscal, con la participación de los contribuyentes, y un nuevo pacto fiscal con los otros órdenes de gobierno, que revise distribución de facultades impositivas, pero también de responsabilidades de gasto.

También acuerdos marco para el desarrollo regional, ese gran olvidado, como propuso Gerardo Gutiérrez.

Apostar al fortalecimiento del mercado interno a partir de una política salarial agresiva, así como de creación de empleos productivos y formalización de la informalidad.

Mejora en la gestión del gasto público, en los tres órdenes de gobierno, potenciando su efecto multiplicador hacia adentro, con transparencia, mejor rendición de cuentas y vigilancia ciudadana.

Medidas de homologación regulatoria, especialmente en el orden municipal.

Correo: brunodavidpau@yahoo.com.mx