Opinión

Activos y retos de Enrique Graue, nuevo Rector de la UNAM

 
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Enrique Graue

Conozco a Enrique Graue desde hace más de 40 años y me da mucho gusto que haya llegado a rector de la UNAM entre varios excelentes candidatos. Espero que haga una gran labor y que cumpla con sus programas y aspiraciones de cambio y consolidación de la institución; tarea urgente en tiempos de crisis y de transición en la sociedad del conocimiento, como los actuales.

Desde que lanzó su candidatura me hizo notar: mi mayor reto es que me dejen de ver sólo como médico; que me perciban como un universitario de toda la vida que quiere ser rector para todos; que reconozcan mi visión integral de futuro para la UNAM y mi capacidad de consolidar una labor de muchos años, que exige renovación y capacidad de diálogo con todos, hacia a dentro y hacia afuera.

Después de 16 años de rectores médicos y de una larga tradición, incluyendo a Chávez y Soberón, fue significativo que la Junta de Gobierno, integrada por 15 distinguidos académicos de muy diversas disciplinas, se inclinara por Graue.

Conocí a Enrique por vía familiar. Mi abuelo materno fue amigo de su abuelo y de su padre, también oftalmólogos y presidió la Fundación del Conde de Valenciana, institución de beneficencia a menesterosos con problemas oculares, que ambos médicos impulsaron más allá a de su excelente práctica privada. Me llamó la atención que Enrique estudiara en la Prepa 4 de la UNAM, cuando muchos de mis amigos habíamos estudiado en instituciones privadas, y que actuara como presidente de la sociedad de alumnos.

Tiempo después, habiéndose graduado como médico de la UNAM, y realizado estudios de especialización en México y el extranjero, su padre me invitó a formar parte de la Fundación como Tesorero. Me impresionó cómo Enrique podía ejercer su profesión, apoyar los trabajos sociales de la Fundación y seguir dando clases en la UNAM, por la que mostraba desde entonces una gran pasión.

Hoy celebro que tras de casi 4 décadas de docencia en la UNAM, de haber sido Consejero Universitario y 8 años Director de la Facultad de Medicina, Enrique haya sido designado rector de la UNAM. Enrique ha realizado una gran labor académica. Logró revisar el plan de estudios de la Facultad; mantuvo su tradición de excelencia y creó recientemente la licenciatura en ciencias forenses, reconociendo que México necesita urgentemente fortalecer su propia capacidad de atender investigaciones complejas -como ha sucedido con la tragedia de Ayotzinapa. Tiene una gran visión social. Le interesa mucho que el sistema universal de salud pueda hacerse efectivo en un país tan desigual.

Pero es en materia del futuro de la UNAM donde me gustaría destacar la visión de Enrique Graue. Recomiendo leer su propuesta de programa a la Junta de gobierno en la red y completarla con la interesante entrevista que fue publicada por PROCESO el 26 de septiembre.

El nuevo rector considera que la UNAM tuvo un crecimiento explosivo en matrícula y que en los últimos años ha crecido sobre todo en el posgrado y en la universidad abierta. El bachillerato es estable. Le preocupa la falta de integración entre las escuelas, facultades e institutos. La difusión cultural tampoco se integra fácilmente a la vida estudiantil en una universidad de masas pero con altos niveles de excelencia, particularmente en los institutos.

Le preocupa la calidad de la educación en el bachillerato y en diversas licenciaturas y la dificultad de los egresados para integrarse a los mercados de trabajo; también la insuficiente vinculación de las investigaciones que se realizan con los grandes problemas nacionales actuales y los que se avecinan. Quiere que la universidad pueda formar profesionistas de excelencia y más relevantes para las demandas de la sociedad moderna: pero ve con preocupación que “las tendencias en el mayor uso de las tecnologías de la información no han podido incorporarse a la enseñanza” como en otras universidades. (Habría que agregar también la necesidad del aprendizaje y el uso del inglés, que hoy es “lingua franca” en la enseñanza universitaria y en la investigación en todo el mundo).

En materia de presupuesto ve un gran desafío, que en las condiciones actuales tiene que resolverse por el presupuesto público; “el estado debe estar consciente de la necesidad que tiene de la UNAM y viceversa”. Sugiere pugnar por presupuestos multianuales.

Ha subrayado la importancia de modernizar los programas y planes de estudio, pero argumenta que la renovación se ha dejado al esfuerzo individual de cada escuela o facultad. Hubo poco apoyo central en el pasado. Sugiere reunir a los expertos de la UNAM en un diálogo en el que los estudiantes participen, superar su renuencia -sobre todo en el caso del CCH. La reforma educativa, señala, ha dejado mucho que desear. Ha sido más bien una reforma del contrato colectivo de trabajo; es necesario otorgar creciente atención a lo sustantivo -reformar la educación- la UNAM incluida.

Para ello Graue ha comprobado contar con grandes cualidades: sencillez de trato, sentido de humor, capacidad de escuchar y convencer, habilidad para convocar un equipo de trabajo eficaz, y un liderazgo firme y perseverante. Le deseamos el mayor de los éxitos.

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