Opinión

Abriendo los ojos

 
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acoso

Las acusaciones de acoso sexual que muchas mujeres hicieron al productor de Hollywood, Harvey Weinstein en octubre abrieron la puerta a que muchas otras revelaran el hostigamiento o los abusos vividos a lo largo de sus vidas y de sus carreras profesionales. Las revelaciones llevaron a que personajes de alto perfil renunciaran de sus cargos, pero, sobre todo, a que reconocieran lo que habían hecho por mucho tiempo.

Una lista publicada por el New York Times (1)  incluye 34 hombres que reconocen haber acosado, manoseado o violado a decenas de mujeres. Lo hicieron durante años y es hasta ahora que algunas mujeres se atrevieron a revelarlo. El tiempo que tardaron en hacerlo es un indicador del balance de poder que se da en las relaciones sociales reflejadas en el ámbito laboral. No lo hicieron antes por temor. Temor a que las despidieran o no las contrataran, a que se les juzgara o a que el escarnio social cayera sobre ellas y no sobre los perpetradores.

No veo que la avalancha de casos haya llegado a México. No tengo ninguna duda de que es un tema presente en el país. Ha habido algunos casos y algo de ruido mediático, pero no ha logrado reflejar la magnitud del problema en el país. Las cifras existen y son desalentadoras.

La iniciativa 'Yo no cierro los ojos' presenta en su página algunos datos provenientes del Inegi. 41.3 por ciento de las mujeres de 15 años o más ha sufrido violencia sexual y se ha incrementado seis por ciento respecto a 2011.

Una cuarta parte de las mujeres ha sufrido violencia escolar, y cuando ésta se trata de violencia sexual los principales agresores son sus compañeros. 38.7 por ciento de las mujeres reporta haber sido víctima de violencia en el ámbito comunitario (calles, parques, transporte público). Más de cuatro millones de mujeres de 15 años o más sufrieron abuso sexual en su infancia.

Siendo un problema gigante, sigue estando subreportado. Las mujeres aún denuncian poco por temor a represalias, que van desde el rechazo o la falta de apoyo de su propia familia —el abuso mismo puede provenir de ahí— hasta consecuencias laborales. Los datos ahí están.

Casi 80 por ciento de las mujeres que han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja no solicitó apoyo ni denunció. Si la agresión viene de alguien distinto a su pareja, el porcentaje de no denuncia se incrementa a 88.4 por ciento.

El mercado laboral no está exento, desde luego, de estas agresiones. En México, las mujeres participan poco en el mundo laboral. La tasa de empleo de mujeres en México es 45.1 por ciento (David Kaplan en http://www.animalpolitico.com/blogueros-blog-mexico-como-vamos/2017/10/10/la-bajisima-participacion-mujeres-mercado-laboral/) más baja que la de países similares como Chile y Colombia y 14.3 puntos porcentuales menor que el promedio de la OCDE. Es un problema económico también. La OCDE sugiere que reducir la brecha de género en el mercado laboral representaría incrementos importantes en el PIB per cápita.

David Kaplan sugiere que la tasa de empleo es tan baja en México por varias razones, entre ellas, la falta de oportunidades laborales, la dificultad para encontrar opciones para el cuidado de los hijos y las normas culturales que suponen que la mujer debe estar en casa. Lo que es un hecho es que el ámbito laboral tampoco representa un espacio seguro para las mujeres.

Entre 2011 y 2016, se le pidieron pruebas de embarazo a 12.9 por ciento de las mujeres que trabajaban. 26.6 por ciento de las mujeres reportan haber vivido violencia en el trabajo, y de esa agresión, casi la mitad es de índole sexual. Con estos datos, extraña no ver más casos emblemáticos. Sorprende que ninguna figura pública haya alzado la voz. Llama la atención que esta ola de revelaciones en Estados Unidos no haya rozado ni remotamente a México. O quizá no. Quizás estamos todavía muy lejos de que eso suceda. El temor sigue arraigado.

La iniciativa 'Yo no cierro los ojos' ha creado una campaña de concientización. Hay videos con artistas y figuras públicas condenando la violencia de género, en cualquiera de sus formas. También hay cobertura en redes sociales con el hashtag correspondiente. La campaña invita a reflexionar y a tomar acción.

Sólo una anotación adicional. Sería un error pensar que la violencia hacia las mujeres proviene únicamente de los hombres. Las mujeres pueden ayudar y acoger a otras mujeres, pero también pueden destruirlas. Cuidado también con las mamás que creen que sus hijas son menos que sus hijos varones y las educan —tanto en casa como en el colegio— bajo esa premisa. Es otra arista más de un problema complejo que no nos gusta ver.

1https://www.nytimes.com/interactive/2017/11/10/us/menaccused-sexual-misconduct-weinstein.html?_r=0

* La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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