Opinión

Abogados como
último frente

 
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ME Trump y el dólar. (Especial)

¿Quién iba a pensar que los abogados serían los héroes de la película? Por lo menos en la versión actualizada de El Imperio Contraataca del universo de Star Wars, son los abogados los que están enfrentando al malvado emperador Trump.

Esperemos que tenga mucho más éxito que los Jedi de la serie, ya que su fracaso en controlar a los malvados de la película permite que el imperio construya la estrella de la muerte.

Seguramente Donald Trump será el presidente que más demandas judiciales enfrente, no sólo por sus políticas sino por sus negocios personales. Y por lo menos, son los abogados los que están tratando de detener, aunque temporalmente, la implementación de las órdenes ejecutivas que ya firmó Donald Trump.

Probablemente la heroína-abogada de esta semana fue Sally Yates, la procuradora de Justicia encargada de despacho, que fue despedida por el presidente Donald Trump por haberse rehusado a ejecutar la orden del veto a migrantes musulmanes firmado por Trump. La fiscal fue demasiado lejos y no solamente se rehusó a cumplir con la orden, sino que les ordenó a los abogados del Departamento de Justicia que no defendieran el veto a migrantes y refugiados en los tribunales. La audaz fiscal, la cual proviene de la administración de Obama, explicó a los abogados del Departamento de Justicia que, si la obligación de su institución es buscar justicia, entonces no se puede cumplir la orden de Trump en los términos que él lo requiere. La Casa Blanca explicó que Yates fue despedida básicamente por haber traicionado a la administración al haberse rehusado a cumplir con la orden del presidente, además de que “es débil en temas de frontera y migración ilegal”. También exigió que ratificaran a su candidato a procurador, Jeff Sessions, quien sería el abogado guerrero de Trump que tendría que defender a capa y espada las políticas del controversial presidente, aunque sean inconstitucionales o ilegales.

Pero aun cuando Sessions por fin tomó posesión de su cargo como procurador de Estados Unidos, a nivel estatal surge la guerrilla jurídica para defender los derechos de sus habitantes, como por ejemplo el fiscal general del estado de Washington, Bob Ferguson, que emitió un comunicado donde califica el decreto de Trump como “antiestadounidense e ilegal”. La fiscal general de Massachusetts, Maura Healey, de afiliación demócrata, expresó sus deseos de unirse a la demanda hecha por la Unión Americana de Libertades Civiles contra la política de Donald Trump. Empresarios también se sumaron a la batalla, como Jeff Bezos, director ejecutivo de la empresa Amazon, por el impacto que tendría en empleados de esa empresa.

Trump también tendrá que enfrentar demandas en contra de su persona, más allá de sus posiciones en políticas públicas. Especialistas en la Constitución de Estados Unidos y exabogados de ética de la Casa Blanca presentaron una demanda en contra del presidente por violar la cláusula de emolumentos de la Constitución norteamericana, donde acusan a Trump de recibir beneficios económicos de gobiernos extranjeros que pagan por disfrutar sus hoteles, edificios y campos de golf. Argumentan que podría existir un conflicto de interés por decisiones que tome que beneficiarían a gobiernos extranjeros que usen los servicios de sus empresas.

En este espacio cité una de las frases más controversiales de la obra Rey Enrique de William Shakespeare (que por cierto estamos celebrando 400 años de su nacimiento) y es: “Lo primero que debemos hacer es matar a todos los abogados”, frase que se ha interpretado como un desprecio a la profesión jurídica. En realidad, al leer el texto del dramaturgo inglés, lo que busca es resaltar el papel que deben de jugar los abogados en detener la instalación de un gobierno autoritario.

Claro que la capacidad de los abogados siempre está limitada a que exista un Estado de derecho, independencia entre los poderes del Estado, una democracia vibrante y el temor a ser juzgado, por las consecuencias.

Por eso, el siguiente frente de batalla legal del presidente Trump es asegurar que el magistrado Neil Gorsuch, su propuesta para la Suprema Corte, sea ratificado por el Senado de Estados Unidos. El atractivo que encuentran los conservadores en Gorsuch es que puede avanzar en las visiones conservadoras, además de las locuras de Trump, que seguramente serán llevados al máximo tribunal para definir el futuro político y religioso de Estados Unidos.

Pero en este momento tal vez no se pueda determinar a ciencia cierta quién ganará la guerra jurídica y si podrán realmente detener las políticas de Donald Trump.

Lo que sí es cierto es que por lo menos los guerreros-abogados les darán tiempo a los opositores de este presidente para detenerlo, aunque sea temporalmente. Y en este momento esto es oro molido.

Twitter: @Amsalazar

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