Opinión

A Trump no le conviene AMLO de vecino

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AMLO

El peso está en caída libre y ha alcanzado niveles que poco tienen que ver con la realidad estructural de la economía mexicana. El inicio de año se ha visto influido por una tormenta perfecta de tuits de Donald Trump obsesivamente agresivos contra México, la liberalización de los precios de las gasolinas y el mal ambiente social como resultado de éstas.

México tiene cierto control sobre dos de los tres factores. Dígase lo que se diga, el gasolinazo era indispensable si queremos que fluya capital privado a actividades económicas donde nada tiene que hacer el Estado, como la distribución y comercialización de combustibles. La competencia abierta y sin distorsiones hará que, a la larga, los consumidores tengan acceso a más estaciones de servicio con tiendas de conveniencia adecuadas, baños limpios, e incluso a 'lujos' como los 'litros de a litro'. Quienes critican la medida tomada por el gobierno ponen como ejemplo a los precios de la gasolina en Estados Unidos, un país donde exploración, explotación, distribución y comercialización de combustibles están todos en manos de empresas privadas.

En cuanto a los disturbios ocasionados por el alza, cuesta trabajo discernir cuánto proviene de manifestaciones espontáneas, cuánto de quienes “ven burro y se les antoja viaje”, y cuánto provocado por quienes se benefician del caos. El sistema de distribución manejado por el sindicato de Pemex le generó cuantiosas fortunas a muchos que no han de estar contentos de perder el negocio. El origen de los saqueos en Hidalgo y la participación en éstos de Antorcha Campesina ponen el reflector sobre el 'rudo' Osorio Chong, quien querría pegarle a los 'técnicos', Meade y Videgaray.

Pero la que más me preocupa es la que no está en nuestras manos. El manejo de la relación con Estados Unidos ha sido errático y miope. Invitar a Trump a México sí fue un error, y dejarlo limpiarse los pies en nosotros lo fue más. Estamos cosechando la falta de respeto que sembramos, y el presidente electo ve a México como la fruta más a su alcance, sin el riesgo de reacciones fuertes como las que podría esperar de China.

Videgaray cree en una estrategia de apaciguamiento digna de Neville Chamberlain, en no hacer olas y mandar mensajes por medio de Jared Kushner, el yerno (y recientemente nombrado principal asesor) del casi presidente. Cree en convencer a Trump y a su equipo sobre la importancia comercial de México. Se equivoca de estrategia.

Primero, considerando la magnitud del impacto que tendrá para la economía de Estados Unidos la reducción en tasas de impuestos personales y corporativas que se piensa proponer, la repatriación de dos billones de dólares, en combinación con un impuesto transfronterizo (¡propuesto éste por Paul Ryan!) que tendría todo el sentido del mundo para ese país, la relación con México equivale a un error de redondeo en las cifras de la economía estadounidense.

Trump ataca una y otra vez a México porque no tiene consecuencia para él, nos percibe débiles. Trump es un bully. Los bullies sólo entienden la fuerza. Nosotros también podemos tuitear. Propongo que el presidente Peña mande un tuit en el cual diga: “México lleva 22 años de ser socio de Estados Unidos y Canadá. Juntos hemos forjado competitividad sobresaliente. Pero, ante medidas proteccionistas, consideraríamos un impuesto de 35 por ciento a las importaciones de maíz, para fomentar producción local.” La reacción en estados republicanos en el midwest estadounidense (Iowa, Nebraska, Indiana) sería fortísima, pues ya están muy presionados ante la posibilidad de perder subsidios importantes. Lo que necesitamos es que ellos presionen desde dentro.

El argumento de México no puede ser comercial, es de seguridad. La entrada no es Kushner, sino el general John Kelly, quien encabezará Homeland Security. Estados Unidos no puede asegurar su frontera sin nuestra ayuda. Para un control real, no sólo necesitan de un programa de migración temporal formal (nada que ver con un “camino a la ciudadanía”), sino que necesitan que México sea un país próspero.

Tienen que entender que cada tuit del presidente electo debilita al gobierno, debilita las reformas estructurales que sí son el camino correcto, y pone a López Obrador más cerca de la presidencia. López Obrador echaría para atrás décadas de avance económico del país. Gente como Ricardo Raphael se equivocan al poner como ejemplo de política fiscal a Venezuela, Bolivia y Ecuador. Lo último que Estados Unidos necesita es eso en su frontera sur.

La política fiscal propuesta y el alza en tasas de interés provocarán una fortísima revaluación del dólar contra todas las monedas, el peso incluido. El efecto sobre la economía mexicana podría ser catastrófico. Eso es lo que tiene que entender el gobierno de Trump. Si creen que la crisis de refugiados siria es un problema, para ésta no habría muro que la detenga. Nuestro interlocutor es Kelly, y nuestro vocero no es Videgaray, sino el almirante Vidal Francisco Soberón.

No hay tiempo que perder.

Twitter: @jorgesuarezv

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