Opinión

A sacar la cartera

Más tardaron las discusiones para mandar por un tubo al viejo IFE y sustituirlo por el nuevo INE, que éste en aprobar varios nuevos partidos y sus prerrogativas, mismos que de inmediato empezarán a gastar, prometer y a frotarse las manos por las expectativas futuras para entorpecer las discusiones y la aprobación de cosas importantes en el Congreso, como hasta ahora ha sucedido. Para aprobar la nueva legislación de telecomunicaciones hubo que dar un sinnúmero de explicaciones y aclaraciones, y ni se diga en el caso de las leyes en materia de energía. Ya de entrada un partido adoptó su típica posición irracional, que los caracteriza en casi todo: dijo que no va; quiere por la fuerza que las cosas se hagan a su manera, aduciendo siempre el respeto a la constitucionalidad y arguyendo el robo que se hará a los mexicanos con la aprobación de las nuevas leyes. Nadie ha comentado cuánto nos van a costar los nuevos partidos, que seguramente terminarán entregando el equipo en las próximas elecciones, aunque hoy se aferran a las firmas de sus fanáticos afiliados, que es poco probable que voten por ellos en las elecciones.

La ciudadanía y los empresarios hicieron un escándalo por la reforma fiscal aprobada para el presente ejercicio, argumentando el enorme sacrificio que tendrán que hacer para sobrevivir, más en estos momentos en que la economía sufre para dar muestras de que las cosas van por buen camino. Ante este dispendio nadie ha dicho nada, aunque valdría la pena preguntarnos ¿qué es lo que ha hecho la nueva vida democrática que disfrutamos por elevar el bienestar de las mayorías? La pobreza sigue siendo un problema y es creciente; la pauperización del mercado laboral es irreversible y la pérdida de productividad, asociada a una baja en la competitividad, nos cobra a diario la factura. Los partidos simplemente se limitan a vetar a los animales en los circos o a dar credenciales a las sexoservidoras, sin ningún interés por reordenar el gasto público, que se gasta muy mal, se desperdicia y todo mundo le mete mano para su propio beneficio.

Dentro de las opciones o usos alternativos que los nuevos partidos van a dilapidar, se encuentra el elevar la educación cívica de los estudiantes de nivel primaria, secundaria y preparatoria, para que ellos eventualmente se conviertan en vigilantes de los procesos electorales, así como de las campañas políticas y adviertan a toda la sociedad de las anomalías que detecten, en especial sobre el uso de dinero sucio, el tráfico de influencias, o el favoritismo, ya sea de ciertas empresas hacia cierto políticos, o viceversa. Otro de los usos alternativos es ampliar el número de comedores para las personas de escasos recursos, con un anuncio a la entrada del lugar de que el uso de ese servicio no compromete en nada su voto. La persona es libre de votar por el partido que le venga en gana.

Poco a poco nos aproximamos al límite de la corrupción y del uso sucio que se hace del poder; la gente está harta de ambas cosas, sólo que siente que cualquier cosas que diga o acusación no va a prosperar y que es muy probable que, por el contrario, alguien intente algún tipo de represalia por lo que hace. Sería bueno que la gente protestara y gritara que ya estamos hartos. A ver si así los que se creen dueños del poder entienden, modifican sus actitudes y las cosas cambian.

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