Opinión

¿A dónde va el dólar?

 
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[El dólar es primero que nada, una moneda vehículo principalmente en el mercado interbancario / Bloomberg]

El 11 de febrero pasado el dólar interbancario cerró operaciones en un nivel de 19.40 pesos. Al término de marzo, la divisa norteamericana se ubicaba en 17.29, lo que significó una ganancia para el peso de 10.9 por ciento en ese lapso.

Ese mismo 11 de febrero, el petróleo WTI llegó a un valor de 30.76 dólares por barril y al término de marzo estaba en 38.34 dólares, lo que significó una ganancia de 24.6 por ciento.

En abril, sin embargo, aunque el precio del crudo aumentó de nuevo 3.9 por ciento, nuestra divisa se depreció en 2.8 por ciento frente al dólar.

Eso demuestra que la conexión no es directa en todos los casos, sin embargo, si persiste una tendencia alcista del crudo, es probable que a la vuelta de un cierto tiempo acabe repercutiendo en un fortalecimiento del peso.

Si el petróleo se recupera, también lo hará el peso. Si cae, nuestra moneda se debilita.

De acuerdo con el sondeo de Bloomberg la mediana de los pronósticos es de 46 dólares por barril para el cierre de este año, contra los 39.72 dólares en los que cerró el viernes. Esto implica la previsión de un alza cercana a 16 por ciento para lo que resta de este año.

En correspondencia con esa visión, se mantiene un pronóstico por parte de los analistas que observa que el dólar se ubicaría en 17.40 pesos al finalizar el año, lo que implica una ligera ganancia de 2.1 por ciento respecto a los niveles actuales.

Aunque en los primeros días de abril se presentó de nueva cuenta una etapa de volatilidad en los mercados, no pareciera que vaya a durar mucho tiempo ni que vaya a ser tan violenta como la que vivimos en enero y febrero.

Sin embargo, de lo que puede estar seguro es que no será la última que vivamos en este año.

Lo más probable es que tengamos una secuencia de periodos de inestabilidad seguidos por otros de relativa calma a lo largo de este 2016.

Y este entorno será uno de los que condicionen la evolución de la economía a lo largo del año.

En ese contexto, es esencial sostener la buena dinámica del mercado interno y para ello habrá que mantener la inflación en niveles controlados.

Aquí hay dos factores a considerar.

Uno de ellos es el precio de productos de alto consumo, como los alimentos.

Por lo pronto fue una sorpresa positiva que al término de marzo la inflación resultará de 2.6 por ciento. Pero, mejor aún que en marzo, bajara respecto a febrero el índice de frutas y hortalizas, que era una de las fuentes de presión en las primeras semanas del año, lo cual condujo a que el índice general de alimentos bajara 0.22 por ciento en marzo respecto al mes previo.

Hasta marzo, el incremento promedio del año de las revisiones contractuales de salarios han permitido un crecimiento del salario real promedio en lo que va de 2016 de 1.5 por ciento anual.

Sumado lo anterior al impulso del crédito al sector privado, que creció hasta febrero a una tasa de 11.6 por ciento real, pareciera que el mercado interno, por lo menos en los siguientes meses, sigue con capacidad de jalar la economía. Veremos si ese motor sigue encendido todo este complicado año.

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