Opinión

A 20 años del Efecto Tequila

Irving Rosales.

Profesor-Investigador del Departamento de Economía, Universidad Iberoamericana.

De septiembre de 2014 a la fecha, el tipo de cambio entre el peso y el dólar se ha depreciado un 13%. Este dato ha llevado a muchos analistas a especular si la situación económica en México se asemeja a la vivida hace justamente 20 años cuando se dio el llamado “error de diciembre” y que dio inicio a la crisis que vivió México en 1995.

La situación en general es muy diferente: el déficit en cuenta corriente es menor, el nivel de reservas internacionales es mucho mayor, el Banco de México es autónomo y el tipo de cambio es flexible. Y aunque la economía no se encuentra al borde de una crisis, no está de más detenernos un poco en las similitudes que hay con la situación hace 20 años.

En el contexto internacional, en 1993 la tasa de interés en los EUA era la más baja desde 1961 y comenzó a subir durante 1994. En el contexto nacional, durante 1994 se presentaron en México importantes eventos que debilitaron la confianza que por la firma del TLCAN tenían los mercados financieros en nuestra economía (desde el surgimiento del EZLN hasta los magnicidios).

Hoy en día, la tasa de interés en los EUA es históricamente la más baja y se espera aumente durante el 2015. En el contexto nacional, la falta del estado de derecho en México y los problemas de seguridad, violencia y descontento social asociados a esta debilidad institucional han disminuido la confianza que inicialmente habían generado las diferentes reformas.

En 1994, año de elecciones, las autoridades en México tardaron muchos meses en reaccionar ante el incremento en las tasas de interés de EUA y los eventos internos, lo que derivó en la crisis que todos conocemos. Si bien las condiciones macroeconómicas son más favorables hoy en día que hace 20 años, esperemos que en el 2015, por cierto año también de elecciones, las autoridades ahora sí no tarden en reaccionar ante los diferentes eventos internos y externos.

El próximo año la economía de EUA se recuperará, las tasas de interés en aquél país aumentarán y los capitales financieros se redireccionarán de las economías emergentes hacia dicho país. Ya todo mundo prevé esto, y tan es así que desde hoy en día los capitales ya comienzan a emigrar a los EUA, lo que ha presionado al alza al tipo de cambio en México. Desde hoy todo mundo sabe que en México en materia de política fiscal poco se puede hacer y que en materia de política monetaria Banco de México tendrá que subir la tasa de interés, lo que detendrá en parte la salida de capitales y equilibrará el tipo de cambio. Lo que sí hay que mencionar es que entre más tarde en hacer esto, mayor riesgo a que la depreciación del tipo de cambio se traduzca en inflación y en otro tipo de problemas.

¿Hay algo más por hacer? En cuestión de forma ya es tiempo de que las autoridades cambien el discurso de que los problemas económicos en México provienen del exterior y que las reformas por sí mismas conducirán a nuestra economía al desarrollo económico. Es momento de cambiar de actitud y dejar de esperar a que la economía en EUA crezca para que la economía mexicana pueda crecer, que es por cierto a lo que se le está apostando para el próximo año.

Pero aún más importante, en cuestión de fondo, ya es tiempo de darnos cuenta que no hay reformas energética, fiscal, de telecomunicaciones, etc., que alcancen para que la economía crezca en el mediano plazo si en México continuamos con una debilidad institucional tan marcada. Ya es tiempo de entender que con instituciones débiles no hay desarrollo económico, y sí hay, por el otro lado, conflicto social, inseguridad y violencia. Utilizando el término acuñado por Tornell y Lane en 1999, ya es tiempo de mejorar la calidad institucional y eliminar el “voracity effect” que muestran consistentemente las élites económicas y políticas en nuestro país.