Opinión

50 dólares por barril

Desasosiego es la palabra que mejor describe lo que ocurre en el mundo petrolero. Desasosiego generalizado y este jueves, en Viena, habrá de verse si existe una cura a este mal, cuando los ministros petroleros de los países que integran la OPEP se reúnan para intentar acordar algo en relación a la producción petrolera. No obstante, ese “algo” es difuso, con países que propugnan por un recorte a la producción, mientras otros defienden su derecho a vender en el mercado una cantidad estable.

El problema petrolero es tan grave que no hay analista especializado que no prevea un escenario todavía peor para el precio del barril. Ayer Reuters reportaba a Daniel Bathe, del fondo de inversión Lupus Alpha Commodity, diciendo que tanto la credibilidad como la influencia de la OPEP estaban en riesgo si este jueves no se toma una determinación para bajar la producción en al menos un millón de barriles diarios. Su estimación es que el barril tocará 60 dólares. Y hay otros más pesimistas. Leo Drollas fue citado por el Financial Times diciendo que el precio podría bajar a 50 dólares.

Hay naciones donde el desasosiego ya es desesperación. Tal es el caso de Venezuela, donde el ministro Rafael Ramírez dijo estar “preocupado” por la caída en precios, pero afirmó desconocer la razón de esta caída. El presidente Nicolás Maduro solicitó una reunión especial de la OPEP para tomar una decisión pronto.

Un escenario posible de la reunión de este jueves en Viena es que los miembros de la OPEP no logren el consenso para reducir la producción. En ese caso, los factores externos a ese cártel serán los que determinen el precio: la desaceleración de Europa, la alta productividad petrolera de Estados Unidos y la inestabilidad de regiones como Ucrania e Irak jugarán papeles muy determinantes. Entretanto, los incentivos a la coordinación de la OPEP son muy pocos. ¿Un ejemplo? En la propia Venezuela, donde se producen 2.8 millones de barriles al día, ya se trabaja para alcanzar la meta de seis millones en el año 2019.

Es decir, hoy quieren un recorte de producción global pero para aprovecharlo ellos conforme su productividad doméstica lo vaya permitiendo.

México está sólido en sus finanzas públicas por las coberturas que muy adecuadamente adquirió la Secretaría de Hacienda y que dio a conocer el secretario Videgaray hace más de una semana. No obstante, si el precio del barril se desploma hasta 50 dólares, habrá dos dimensiones a analizar: (1) cómo se reflejará esa baja en el precio de los combustibles y (2) cómo se recalibra el interés de los inversionistas internacionales por inyectar dinero en ese sector tras la reforma energética. Son las dos grandes interrogantes.

Twitter: @SOYCarlosMota