Opinión

¿25 mil empresarios
vs. la reforma fiscal?

El martes por la tarde, mientras en el salón principal del Hotel St. Regis de Paseo de la Reforma cientos de personas escuchaban a Gabriela Hernández, Angélica Fuentes, Alicia Bárcena, Antonio del Valle, Juan Gallardo y Gerardo Gutiérrez Candiani, disertar en el Foro Forbes con temas tan variados como el equilibrio de género, las oportunidades que abre la reforma energética, o la complejidad de la integración de América Latina, en la calle marchaban 25 mil estudiantes (Excélsior reportó hasta 35 mil) del Instituto Politécnico Nacional para reclamar los cambios a su reglamento interno. Adentro del hotel, además de escuchar a los empresarios, el comentario era uno: son miles allá afuera.

Durante la comida, en privado, apareció el tema de siempre de los empresarios mexicanos, ese del que no han quitado el dedo del renglón todo este año: la reforma fiscal no está funcionando, y urge un cambio, porque inhibe la inversión. Ya on the record, Gutiérrez Candiani aprovechó el foro para atizar: no cesarán de criticarla, y de propugnar por una nueva reforma hacendaria integral. Cientos de personas refirieron las palabras de Steve Forbes por la mañana, sugiriendo para México un sistema impositivo simple.

Le dije a un par de empresarios que en mi opinión, el problema de la reforma fiscal era de ellos, que no supieron cabildear ni estar lo suficientemente cerca de los poderes Ejecutivo y Legislativo para evitar lo que ahora lamentan. Acusaron recibo, y señalaron lo que a su juicio está ocurriendo: las empresas de cabildeo trabajan para el gobierno; están de su lado. Eso dijeron.

Yo creo que si los empresarios y sus empleados hubiesen sido tan dañados por la reforma fiscal, y si vivieran efectivamente convencidos de que es el peor mal que se ha cernido sobre el país, hubiesen actuado diferente y habrían sumado fuerzas para ejercer su derecho a la manifestación como lo hicieron los estudiantes del IPN. Imaginemos: si 25 mil empresarios hubieran salido a las calles antes de la aprobación de la reforma, es altamente probable que el gobierno les hubiera escuchado, tal como ha quedado demostrado con el episodio del Poli.

Pero no salieron. Ni saldrán. Porque en el fondo saben que su problema es de índole competitiva, y no fiscal. Carentes de innovación, los empresarios mexicanos se entramparán en un discurso sin salida, y mirarán sin poder explicar por qué sigue llegando inversión extranjera directa a pesar del marco fiscal vigente. Es posible que convenzan a algunos legisladores de hacer pequeños cambios en la Ley de Ingresos 2015, alguna deducción por aquí, alguna cosita por allá. Pero difícilmente lograrán modificar el espíritu integral de la reforma aprobada en 2013.

Twitter: @SOYCarlosMota