Opinión

2016, motivos para
el pesimismo

 
1
 

 

Pemex. (Twitter/PresidenciaMx)

Como cualquiera podría suponer, el crecimiento económico del año que despedimos ha sido menor de lo esperado (2.5 por ciento anual al tercer trimestre), lo que confirma los pronósticos más pesimistas de los expertos y del sector empresarial.

Dado que desde que comenzó la administración de Enrique Peña Nieto el crecimiento ha promediado 2.0 por ciento, nos encontramos con un disparo de la deuda pública a cerca de 50 por ciento del PIB.

Como se sabe, la Secretaría de Hacienda había estimado, originalmente, un crecimiento de 3.7 por ciento para 2015. Para el año por comenzar pronostica entre 2.6 y 3.6 por ciento, aunque organismos internacionales –como recientemente lo hizo la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)– consideran que más bien andaremos en las cifras hasta ahora alcanzadas.

El escenario complicado que plantean estas cifras proviene de factores múltiples, pero entre ellos tenemos los evidentes riesgos que enfrenta México de cara a 2016.

En noviembre pasado, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional redujo a 2.2 por ciento su estimación de crecimiento de la economía mexicana, al tiempo que bajó tres décimas su pronóstico para el año que pronto inicia.

Entre los riesgos enlistados por el FMI se cuenta que Estados Unidos no mejore su desempeño, toda vez que es el destino de ocho de cada diez dólares de las exportaciones mexicanas, así como el hecho de que nuestro país sea vulnerable a la “volatilidad” de los mercados financieros.

Un riesgo más, que es evidente, es el golpe permanente que significan los bajos precios del petróleo sumados a la caída de la producción nacional de crudo.

El gobierno, como sabemos, contrató seguros que cubren una parte de los ingresos petroleros, los que corresponden al gobierno mismo. La parte que toca a los ingresos propios de Petróleos Mexicanos (Pemex), sin embargo, no está cubierta. De ahí que la empresa padezca, en sus resultados, los efectos de la caída en los precios.

Sólo en el tercer trimestre del año la pérdida fue de 68 mil millones de pesos, cifra a la que debe sumarse el pago de derechos e impuestos por 100 mil millones. Es alarmante que ni el complicadísimo escenario mundial ni la desastrosa situación nacional hayan conseguido que a Pemex le diera por ahorrar, como han hecho las petroleras de todo el orbe. No, en el trimestre referido el gasto de administración de Pemex creció en casi tres mil millones de pesos.

Los bajísimos precios han propiciado una caída de casi la mitad en el ingreso fiscal por pagos de derechos de hidrocarburos. La caída, que ha venido ocurriendo desde 2012, coloca al país frente al peligro de un aumento en el déficit fiscal, que ya superó la barrera de los 600 mil millones de pesos.

Aunque algunas voces aisladas hablan de una recuperación de los petroprecios, la mayor parte de los analistas indican que no habrá tal, si se atiende a indicios como un crecimiento menor de Europa y China y a un potencial incremento de la oferta derivado de cambios en la geopolítica mundial.

La caída de los precios del petróleo sólo se ha visto compensada por el derrumbe de la inversión pública y por los impuestos a las gasolinas.

Resultaría inaudito, si no fuera porque conocemos cómo se aferran los responsables de la economía a sus dogmas, conocer el dato de que Pemex abrió una gasolinera en Texas, donde vende el litro de Magna a la mitad de lo que pagan los consumidores mexicanos.

Un riesgo que para diversos sectores es ya una triste realidad se refiere al tipo de cambio. El peso sigue a la baja, lo que ya se expresa en el servicio de la deuda. En el horizonte de 2016 existe el riesgo evidente de que la depreciación de la moneda nacional se traslade a los bolsillos de los consumidores. Y entonces nos seguirán diciendo que lo importante es que todo es felicidad en los indicadores macroeconómicos.

Twitter: @Dolores_PL

También te puede interesar:
Dudas sobre las coberturas petroleras
La prisa de Gil es la prisa del duopolio televisivo
La coartada de la filantropía