Opinión

2015 será un año complicado adentro y afuera

Empecemos este texto recordando lo evidente: es muy difícil acertar cuando se pronostica el futuro. En mi opinión, el principal mérito de intentarlo proviene del ejercicio de entender la relación causa-efecto entre unas variables y otras, entender qué puede afectar a qué.

El panorama para México se ubicará en medio de corrientes encontradas para 2015, tanto en lo interno como en lo externo. En lo externo, es clara la recuperación de Estados Unidos, principal socio comercial de México y, por mucho, quien más influye en nuestro destino. El ciclo económico estadounidense va claramente delante de los de Japón o Europa, que apenas comienzan su ciclo de “relajamiento cuantitativo” (es decir, que sus bancos centrales apenas empiezan a imprimir agresivamente para intentar crear inflación y/o devaluar sus monedas, para incrementar competitividad internacional).

Si bien los mercados financieros internacionales temen el comienzo del ciclo de alza de tasas de interés estadounidenses (que probablemente durará décadas), creo posible que no tengan que empezarlo en 2015. La razón para aumentarlas provendría del temor a que aparezca inflación si por el crecimiento se empieza a “apretar” el mercado laboral, pero éste está claramente rezagado en relación a la recuperación económica, y es víctima de un impresionante esfuerzo por incrementar competitividad y eficiencia, que ha recortado cadenas de abasto –beneficiando claramente a México y perjudicando a China– y ha incrementado niveles de automatización.

Por otro lado, la caída en el precio de los combustibles tiene un claro impacto desinflacionario, como lo tienen también la apreciación del dólar (que abarata lo que Estados Unidos importa) y la caída en el precio de otras materias primas. Elevar tasas de interés en dólares aceleraría innecesariamente el natural proceso de fortalecimiento del dólar contra las otras monedas fuertes del mundo como el euro o el yen.

En sentido opuesto, la economía europea acentuará su franco proceso de estancamiento. Surgirá nuevamente la pregunta sobre la permanencia de Grecia en la Eurozona y los movimientos políticos populistas –Podemos en España, Syriza en Grecia, Cinco Estrellas y la Alianza del Norte en Italia, entre otros– seguirán cobrando fuerza. China será una influencia negativa. Su crecimiento seguirá reduciéndose, quizá a niveles “oficiales” entre 6 por ciento y 7 por ciento, y aún menos para 2016. La crisis crediticia china es una colosal espada de Damocles pendiendo sobre la economía mundial, que probablemente no caerá en este año.

Si la economía estadounidense crece 3 por ciento o más, lo cual es enteramente probable, la economía de México se beneficiará. Sin embargo, la interrogante fundamental está en lo político. Si el presidente Peña Nieto nos sorprendiera con un regalo de Reyes en el anuncia cambios profundos en el gabinete y se muestra dispuesto a traer neuronas frescas de funcionarios que no provengan de Toluca, e incluso que pudieran venir de otras filiaciones políticas, podríamos detener de golpe la creciente y peligrosa crisis política. Sin embargo, todo parece apuntar a que Peña y su equipo piensan que eso no es necesario. De ser así, debemos esperar una crisis mucho mayor que los fuerce a tomar decisiones serias.

2015 se complica aún más porque es un año político en México. Surgirá Morena como fuerza política real y aumentarán los incentivos para que las elecciones ocurran en un ambiente de inestabilidad e incertidumbre. La pregunta fundamental estará en si ganará el abstencionismo y la apatía, lo cual premiará a la estructura clientelar del PRI, o si lo hará el voto de castigo contra ellos, beneficiando a Morena o al PAN, dependiendo de la región del país donde se vote y del perfil de candidatos que cada partido elija.

Veremos probablemente el surgimiento de un movimiento estudiantil con mayor peso, y conflictos regionales que forzarán al gobierno a tomar decisiones difíciles. Recordemos, de entrada, que fuerzas políticas en Guerrero y la crisis de Ayotzinapa, que no va a desaparecer en forma espontánea, amenazan con no permitir que se celebren elecciones en el estado. 2015 será un año de más marchas, más bloqueos y más presión para autoridades federales, estatales y locales.

Si la crisis política se acentúa, veremos crecimiento económico ligeramente superior al de 2014 –con México incluso creciendo menos que Estados Unidos, si los niveles de inversión privada caen–, mayor volatilidad cambiaria y tasas de interés más altas. Hacia fin de año, surgirán cuestionamientos sobre la compleja situación fiscal mexicana, con el precio de la mezcla mexicana de petróleo muy por debajo del nivel protegido por la cobertura actual. La necesidad de una nueva reforma fiscal será evidente.

2015 será el año que defina la presidencia de Peña Nieto. Si insiste en no hacer cambios, habrá poco que hacer en la segunda mitad del sexenio y se volverá crecientemente una marioneta del entorno.

Le deseo un buen 2015 pero, sobre todo, le invito a que este año piense qué puede usted hacer para que la situación mejore. Urge que los mexicanos dejemos de ser simplemente críticos espectadores.