Opinión

2014, entre luces y sombras

Para México, el balance de 2014 es de claroscuros. Desde el punto de vista económico y financiero, el año transcurrió entre luces y sombras.

La aprobación de las reformas estructurales, algunas inéditas en el país, como la energética y la de telecomunicaciones, generó potentes luces de optimismo.

En un periodo de 20 meses se concretaron 11 reformas, muchas de ellas constitucionales, lo que representó un logro histórico.

Pero las luces de optimismo fueron apagándose y convirtiéndose en sombras de pesimismo a medida que se deterioraron las expectativas de crecimiento de nuestra economía.

La última estimación del consenso de analistas del mercado para 2014 es la de un crecimiento económico de 2.2 por ciento.

No está mal para un año en el que América Latina apenas crecerá por arriba de 1 por ciento, Japón –la tercera economía del mundo– recayó en recesión y la zona euro tuvo un débil desempeño.

Sin embargo, la previsión original del Ejecutivo era que en 2014 la economía mexicana registrara un crecimiento anual de 3.9 por ciento.

Dicho de otra manera, el PIB apenas crecerá poco más de la mitad de la proyección oficial.

Aun así, la expansión de la economía será superior a la de 2013, cuando sólo creció 1.4 por ciento ante la debilidad de Estados Unidos, que para fortuna nuestra ya se recupera vigorosamente, y el lento ejercicio del gasto público en México como parte del cambio de administración.

En caso de que el pronóstico de los analistas para 2014 se cumpla, el promedio de crecimiento en los primeros dos años de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto sería de 1.8 por ciento, muy inferior al potencial económico del país.

El debilitamiento de la economía limita la generación de empleos formales, pues en 2013 sólo se crearon 463 mil plazas, apenas la mitad de las que se requieren cada año.

La expectativa de los analistas para 2014 es una creación de 681 mil empleos, que si bien son más que los del año anterior, también son insuficientes.

La buena noticia es que el empleo formal está aumentando a un ritmo anual que casi duplica al crecimiento de la economía.

A la desaceleración económica se sumó la disminución de más de 50 por ciento de los precios del petróleo en los últimos seis meses.

El desplome de los precios del crudo también influyó negativamente en el mercado cambiario, pues fortaleció al dólar y debilitó al peso, así como a otras monedas de países emergentes.

Lo grave es que pone en riesgo la rentabilidad de algunos proyectos que derivarían de la reforma energética, lo que ya obligó al gobierno a “redimensionar” los contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos de la Ronda Uno, cuya primera licitación se anunció hace tres semanas.

Se espera que la oportuna y casi perfecta instrumentación de las reformas se refleje en una mayor expansión de la economía mexicana en los próximos años.

Por lo pronto, habrá que ser pacientes e ir paso a paso en el tránsito a un crecimiento económico más cercano al potencial de México.

*¡Feliz 2015 a todos!*