Opinión

20 años del “error de diciembre”

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Módulo especial error de diciembre, Ernesto Zedillo y Jaime Serra. (Archivo)

Alrededor de 80 millones de mexicanos no habían cumplido aún la mayoría de edad (o de plano ni habían nacido) cuando hace 20 años exactamente se detonó una de las crisis más graves que se ha presentado en la economía mexicana.

Por eso, vale la pena recordarlo.

Era la tarde del lunes 19 de diciembre de 1994. Los integrantes del esquema de negociación económica denominado “Pacto”, fueron citados de urgencia en las oficinas de la Secretaría del Trabajo, a cargo de Santiago Oñate.

No se habían cumplido ni tres semanas de la gestión de gobierno a cargo de Ernesto Zedillo, y la situación financiera del país era crítica. El viernes 16, The Wall Street Journal reportó que hubo una salida de capitales de 726 millones de dólares. Días antes, los zapatistas habían vuelto a salir armados a las carreteras en diversas zonas del sur de Chiapas.

La situación del tipo de cambio era insostenible y en el sector privado se sabía que algo tenía que hacerse.

En la reunión de esa noche, se anunció el acuerdo para incrementar los salarios mínimos para 1995 en 10 por ciento, pese a una previsión de inflación de 4.0 por ciento.

Pero, a pocos importó el tema, porque lo esencial era el tipo de cambio.

En la reunión, Jaime Serra leyó un texto escrito a mano en el que refería que debido a las dificultades del mercado cambiario se pondría a flotar el peso. Punto.

Miguel Mancera, ya como primer gobernador del Banco de México, acudió a esa reunión envuelto en un grueso abrigo debido a una infección respiratoria que le aquejaba. Fue inquirido por los empresarios asistentes respecto a lo que podría pasar con la paridad. “No llegará al doble”, dijo, y a más de uno estuvo a punto de darle un infarto.


Explicó Mancera que en estos casos siempre hay una sobrerreacción y luego se da una baja, por lo que estimó que tras unos días el peso podría depreciarse 15 por ciento.

Luego de escuchar, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Luis Germán Cárcoba, preguntó al secretario de Hacienda: “¿Y qué más Jaime?”. “Nada más”. Fue la respuesta.

Inconformes por la falta de una estrategia, los representantes empresariales pidieron reunirse en privado.

En el encuentro, luego de expresar sus temores por falta de un programa integral de estabilización, ganó aprobación una propuesta de que se hiciera una devaluación topada, es decir, que se abriera a 15 por ciento la banda de flotación del peso frente al dólar en lugar de dejarla a las fuerzas del mercado. Sin embargo, antes, las autoridades habían rechazado la posibilidad de una devaluación “gradual”.

Luego de escuchar la propuesta de los empresarios, los funcionarios pidieron un tiempo para considerarla y terminaron aceptándola.

Ya después de la medianoche vino la discusión acerca de cómo darla a conocer. Serra comentó que él llamaría por teléfono a noticieros radiofónicos por la mañana. “Pero, Jaime, no se escuchan en Nueva York”, alguien le comentó. “Allá mandaremos comunicados”, respondió.

Los empresarios querían que el presidente Zedillo fuera quien informara de la decisión.

El lunes seguiremos con esta crónica.

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