Nikkei

El sudeste asiático, imán para inversores de capital riesgo

China, Japón y Corea del Sur fueron los primeros en Asia en registrar entradas masivas de capital riesgo, el dinero ahora está fluyendo hacia todo el sureste de Asia.
Wataru Suzuki
14 octubre 2014 19:28 Última actualización 15 octubre 2014 5:0
Startup. (Bloomberg)

Los inversionistas obtienen beneficios cuando venden a otras compañías sus participaciones en estas startups en expansión. (Bloomberg)

YAKARTA.- Los inversionistas están apostando fuerte en las jóvenes empresas del sector Internet del sureste asiático. Las recompensas, tratándose de una región donde la economía y el mercado móvil están creciendo rápidamente, podrían ser enormes.

En los últimos meses estos inversores han movilizado millones de dólares. El gobierno de Singapur anunció en abril planes para inyectar 60 millones de dólares singapurenses (47.4 millones de dólares estadounidenses) en seis fondos de capital riesgo enfocados a startups regionales. En agosto, la compañía de telecomunicaciones Philippine Long Distance Telephone indicó que comprará una participación del 10 por ciento en Rocket Internet, una firma de inversión alemana con una importante presencia en el mercado del comercio electrónico del sureste de Asia. En tanto que el mayor operador móvil de Indonesia, Telekomunikasi Indonesia, anunció planes para asociarse con empresas de capital riesgo de Silicon Valley y gastar 200 millones de dólares en startups de la región.

El año pasado, la inversión de capital riesgo en Asia suroriental superó lo invertido en Japón, de acuerdo con la firma de investigación Asia Venture Capital Journal. Esto no debería extrañar, incluso las empresas niponas Rakuten, CyberAgent y Gree proyectan gastar decenas de millones de dólares en el sureste asiático.

Los individuos, las empresas y los bancos de inversión colocan dinero en firmas de capital riesgo que a su vez financian empresas de reciente creación que buscan expandirse. Los inversionistas obtienen beneficios cuando venden a otras compañías sus participaciones en estas startups en expansión o las negocian en el mercado de valores.

China, Japón y Corea del Sur fueron los primeros en Asia en registrar entradas masivas de capital riesgo, el dinero ahora está fluyendo hacia todo el sureste de Asia. Los servicios de Internet de esa región están floreciendo conforme crece el número de usuarios de telefonía móvil. En Indonesia, que representa alrededor del 40 por ciento de la economía de la zona, las ventas de teléfonos inteligentes se duplicaron entre 2011 y 2013. Las startups con sede en Singapur, como RedMart que es una tienda en línea de comestibles, han atraído a inversionistas de alto perfil, entre ellos los cofundadores de Facebook y el servicio de mensajería de voz Skype.

Stefan Jung, quien dirigió las operaciones de Rocket Internet en Asia suroriental desde 2011, dejó la compañía en marzo para convertirse en inversionista. Ahora es socio de Monk’s Hill Ventures, que recientemente cerró su fondo de 100 millones de dólares, uno de los más grandes hasta la fecha dedicado a firmas incipientes locales.

Jung, quien reside en Yakarta, señala que el creciente número de inversionistas en el país significa que ahora hay que pelear por ser el primero en conseguir el mejor negocio. “Todo se reduce a tener las conexiones correctas; tienes que ser el primero en recibir la llamada de una empresa que comienza a buscar financiación”, afirma.

Esta competencia es positiva para las startups, pero negativa para los inversores, que tienen que elevar su precio en la puja si otros también quieren un trozo del pastel; eso significa que hay un mayor riesgo de perder dinero si la apuesta se tuerce.

En opinión de Tauseef Riaz, quien supervisa las inversiones en startups para Indosat, un importante operador móvil en Indonesia, esta situación está formando una burbuja a pesar de que el país todavía no ha visto una historia de éxito como Facebook. Pero al igual que muchos otros, Indosat, que ve cómo las aplicaciones de chat y los servicios de redes sociales afectan los lucrativos ingresos que les reportan las llamadas telefónicas, no puede darse el lujo de quedarse al margen y observar. En mayo, la compañía lanzó un fondo de 50 millones de dólares en asociación con la firma japonesa SoftBank.

Aun cuando los fondos han crecido en valor, en el sureste asiático las adquisiciones de startups ya desarrolladas son pocas y se presentan a cuentagotas y el número de empresas de Internet que debutan en Bolsa es aún menor, si no es que inexistente, en la mayoría de los países de la región. La preocupación de los involucrados es si podrán encontrar la manera de vender bien sus participaciones. Hace poco Indosat seleccionó a un puñado de startups para participar en su programa de formación, donde la compañía ofrece apoyo monetario, asesoría y oficinas gratuitas. En cuanto a sus planes una vez que las empresas hayan establecido sus negocios, Tauseef reconoce: “aún no hemos decidido”.