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Los multimillonarios fraudes en importaciones venezolanas

El sistema monetario ha llevado a los importadores a inflar extremadamente el valor de las mercancías que meten al país para conseguir dólares estadounidenses a tipos de cambio bajos.
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15 mayo 2015 16:39 Última actualización 17 mayo 2015 5:0
contenedores (New York Times Syndicate)

Venezuela depende de las importaciones de alimentos y otros productos básicos, así como de materias primas necesarias para la manufactura de muchos artículos (New York Times Syndicate)

CARACAS, Venezuela.– Las desbrozadoras costaban 12 mil 300 dólares. Cada una. Y también estaba la maquinaria para matar y destripar pollos en 1.8 millones de dólares. Cuando la policía las revisó, encontró un montón de chatarra oxidada que no valía nada.

Y estaban los empresarios que cobraron 74 millones de dólares por embarcar químicos y otros productos desde ultramar, pero no enviaron casi nada.

Durante años, Venezuela ha tenido un agujero en el bolsillo, uno muy grande.

El complejo sistema monetario del gobierno ha llevado a que los importadores tengan estrategias exorbitantes, a que inflen extremadamente el valor de las mercancías que meten al país para conseguir dólares estadounidenses a tipos de cambio por los suelos. A veces, simulan completamente los embarques y no importan nada.

Luego, solo se embolsan los dólares que proporciona el gobierno o venden algo del dinero, con una ganancia colosal en el mercado negro, en aumento en esta ciudad.

De esta forma se han desviado de las arcas venezolanas decenas de miles de millones de dólares que se necesitan para las importaciones vitales, dicen funcionarios, pero la pérdida es especialmente dolorosa ahora.

Con la enorme caída en el precio del petróleo, la única gran exportación de Venezuela, hace poco, el banco central del país reportó que sus reservas en divisas – esenciales para el comercio internacional y los pagos de la deuda – estaban en su nivel más bajo en casi 12 años.

Ello ha hecho que los venezolanos de izquierda y derecha estén de acuerdo, algo raro, y clamen que alguien rinda cuentas por los miles de millones que desaparecieron.

“Es escandaloso”, dijo Víctor Alvarez, un economista de izquierda y ministro del gobierno de Hugo Chávez, quien murió en el 2013. “Es como el robo del que fue objeto nuestra pueblo en la época de la conquista y las colonias, cuando se llevaban el oro y la plata por toneladas”.

En los años del auge de los altos precios del petróleo, se hizo poco por evitar la desaparición de miles de millones con la corrupción y los fraudes.

Sin embargo, hoy, con el país en profunda crisis económica, marcada por la recesión, una inflación paralizante y la escasez de productos, como la leche, los condones y el champú, se nota particularmente que faltan miles de millones.

Están vacíos muchos estantes en las tiendas y la gente espera en la fila durante horas para comprar productos básicos, una crisis que ha empeorado muchísimo más por los años de estar sacando dólares con los fraudes en las importaciones.

“Tomando en consideración el comportamiento de los precios del petróleo, éstos son recursos que podríamos usar en este momento”, notó Ricardo Sanguino, un legislador del partido gobernante, al que nombró el presidente Nicolás Maduro para encabezar una comisión para investigar el fraude.

Varían las estimaciones del fraude en las importaciones, pero Edmé Betancourt, una exgobernadora del banco central de Venezuela, ha dicho que desaparecieron hasta 20 mil millones de los 59 mil millones de dólares para la importación de productos en transacciones fraudulentas, en el 2012.

Ecoanalítica, una consultoría en economía, estimó que se robaron cerca de 69 mil 500 millones de dólares mediante fraudes de importaciones, del 2003 al 2012. Notó que 20 por ciento de las importaciones que hicieron compañías privadas ha sido falso, mientras que ha sido fraudulento el 40 por ciento de las realizadas por dependencias gubernamentales y empresas paraestatales.

Los ardides han sido tan rampantes que los exportadores en la zona de libre comercio en Panamá facturaron mil 400 millones de dólares en embarques para Venezuela. No obstante, funcionarios panameños dijeron que de esa cantidad, 937 millones de dólares fueron una farsa en la que las empresas facturaban mercancías que nunca existieron.

En el núcleo de las estratagemas en las importaciones están los controles monetarios del país, mismos que inició Chávez en el 2003. Se basan, en parte, en la noción populista de que proporcionar dólares baratos, esencialmente subsidiados por el gobierno, a importadores se traduce en productos importados, baratos, para las masas.

Sin embargo, economistas dicen que los controles crean vastos incentivos para el fraude. “Hay muchos venezolanos multimillonarios gracias a este sistema”, comentó un importador de ropa, alimentos, medicinas y otros productos, quien habló a condición de guardar el anonimato. Señaló que regularmente mete solo un 10 por ciento de lo que declara haber importado.

Venezuela depende fuertemente de las importaciones de alimentos y otros productos básicos, así como de materias primas necesarias para la manufactura de muchos artículos. Sin embargo, los exportadores en ultramar no quieren comerciar en bolívares, la moneda venezolana. Quieren dólares o alguna otra divisa, como los euros.

Así es que, en Venezuela, los importadores obtienen permiso gubernamental para importar un producto y luego presentan su solicitud ante la dependencia de control monetario para adquirir dólares que necesitan para pagar los embarques de ultramar.

El sistema está plagado de oportunidades para que se abuse de él, la principal de las cuales es las facturas infladas en forma exagerada.

En el caso de las desbrozadoras, está asentado en los documentos que una compañía que importaba equipo agrícola declaró que el valor de una máquina para desgranar las mazorcas de maíz era de 477 mil 750 dólares, cuando que el precio real era de unos dos mil 900 dólares.

Tales maniobras significan ganancias automáticas, que solo se multiplican una vez que el dinero pasa por el mercado negro.

Un importador puede comprarle moneda estadounidense al gobierno a un tipo de cambio muy bajo, de 6.3 bolívares por dólar, y luego, darse la vuelta y obtener algo así como 280 bolívares por dólar en el mercado negro.

Los venezolanos llaman al proceso de cambiar bolívares y dólares “la bicicleta” porque puede dar vueltas indefinidamente y, en el camino, generar ganancias exorbitantes en ambas monedas.

A medida que se ha profundizado la crisis económica en los últimos meses, el gobierno ha recortado drásticamente los dólares disponibles para los importadores, lo que ha empeorado la escasez, pero sin eliminar las oportunidades de fraude.

“En Venezuela, tu verdadero negocio no es tu 'negocio’”, notó el importador. “Tu verdadero negocio es lo que hay detrás de tu 'negocio’”.

Explicó que los sobornos cuantiosos, que pueden sumar cientos de miles de dólares por transacción, son necesarios para darlos en diversas etapas para recibir permiso para importar un producto, para recibir la aprobación expedita de las solicitudes para comprar divisas, para certificar las importaciones fraudulentas y para que liberen los dólares.

Contó que después de pagar los sobornos y otros costos, un importador podría terminar con cerca de 60 por ciento de los dólares que compró originalmente al gobierno. Es frecuente que la mercancía real que se mete al país sea irrelevante, notó el importador, y muchas veces entrega la suya a funcionarios militares o gubernamentales.

La escala es alucinante y genera distorsiones en la economía regional. En Ecuador, los fiscales levantaron cargos contra tres empresarios venezolanos por utilizar un montón de compañías fantasmas para recibir alrededor de 74 millones de dólares por embarques inflados o fantasmas con destino a Venezuela en el 2012 y el 2013.

El ardid contribuyó al colapso de un banco ecuatoriano que reportó pérdidas por decenas de millones de dólares. Los fiscales de Ecuador han argüido otros planes en los que están implicadas otras compañías, todo lo cual suma unos 150 millones de dólares en exportaciones fraudulentas a Venezuela.

Se sacaron de Venezuela grandes cantidades de dinero por Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses identificaron al expedidor del falso equipo para procesar pollos como una compañía de Florida.

Los fiscales ecuatorianos rastrearon millones de dólares que empresas involucradas en los fraudes venezolanos transfirieron a Estados Unidos.

Y se descubrió con una investigación del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, dada a conocer en marzo, a una banda que lavaba dinero y que había sacado de Venezuela cuatro mil 200 millones de dólares por medio de planes de importaciones y otros medios. Los investigadores determinaron que por lo menos 50 millones de dólares habían pasado por el sistema financiero estadounidense.

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