New York Times Syndicate

Las propiedades de los Murat en Estados Unidos

Una familia oaxaqueña, con un comienzo modesto, pero con las 'conexiones correctas', es hoy propietaria de millonarios inmuebles en los Estados Unidos. ¿Cómo pasó?
Louise Story y Alejandra Xanic Von Bertrab
11 febrero 2015 1:1 Última actualización 11 febrero 2015 12:35
La familia Murat. (Especial)

José Murat y su familia durante un viaje a Utah, donde sus hijos compraron dos propiedades. La foto fue publicada en Facebook en 2013. (Especial)

En el otoño de 2013, uno de los principales funcionarios de la vivienda en México publicó un tuit sobre una campaña de hipotecas para los mexicanos de bajos ingresos. El mensaje era simple: "Lo más importante en la vida está en su casa".

Tenía un eslogan: “Hogares con valor”.

El funcionario, Alejandro Murat Hinojosa, sabe algo de viviendas con valor, especialmente al otro lado de la frontera.

A lo largo de los años, él y los miembros de su familia inmediata, empezando por su padre, José Murat, exgobernador de Oaxaca, han comprado al menos seis propiedades en Estados Unidos, incluyendo dos condominios cerca de una estación de esquí en Utah, otro en una playa en el sur de Texas y por lo menos uno en Manhattan, de acuerdo con registros y entrevistas. En Nueva York, los hijos de José Murat han vivido durante diversos periodos de tiempo en uno de los condominios más modestos del lujoso Time Warner Center, con vista a Central Park.

La propiedad de los hogares a menudo se oculta a través de variaciones en los apellidos que aparecen en las escrituras o a través de empresas “cascarón”, según documentos examinados por The New York Times. De hecho, el día que Alejandro Murat tuiteó sobre el programa de vivienda, documentos públicos de Florida registran la transferencia de un condominio de 750 mil dólares en Boca Ratón, que se había comprado a nombre de su esposa, a una entidad llamada IMRO 2013 Trust.

Los inmuebles de los Murat contrastan con la imagen de “hombre de pueblo” que José Murat, conocido por su poder político y personalidad pujante, trabajó para proyectar como gobernador.

"Llegué al gobierno del estado con mi esposa, Lupita, y mis cuatro hijos", dijo un año antes de que su mandato terminara en 2004. "Y me voy como llegué, con los mismos pantalones, con los mismos zapatos, con las mismas camisas y el mismo coche".

Las propiedades de Murat, que surgieron durante una investigación del Times sobre la gente detrás de empresas “cascarón” que poseen condominios en el Time Warner Center, no han sido objeto de ninguna investigación oficial y no hay evidencia de ningún delito detrás en las compras. Pero los activos privados de los funcionarios públicos de México han sido objeto de intenso escrutinio recientemente ante revelaciones y protestas que pusieron de manifiesto la corrupción endémica del país.

El otoño pasado, estalló un escándalo por los informes de que un contratista del gobierno había construido una casa de varios millones de dólares para la esposa del presidente de México, Enrique Peña Nieto. Mientras que la Primera Dama, Angélica Rivera, explicaba que la estaba pagando con el dinero que ganó como estrella de telenovelas, también reveló que era dueña de un condominio en Florida. Por la misma época, Peña Nieto reveló su propio patrimonio de 3.3 millones de dólares en bienes raíces, joyas, arte y otras inversiones. La semana pasada, designó a un nuevo titular de la Secretaría de la Función Pública para examinar las adquisiciones de propiedades efectuadas por él y su esposa.

Y en diciembre, un funcionario del Infonavit, la agencia de vivienda a cargo de Alejandro Murat, renunció después de que una foto de su hijo con un Porsche fue publicada en redes sociales, lo que desató un escándalo y provocó investigaciones federales. El funcionario dijo que el ‘post’ se trataba de una broma y el coche no pertenecía a su familia.

Estas revelaciones se añaden a la ira generalizada sobre las acusaciones de que policías corruptos estuvieron involucrados en el secuestro y presunto asesinato el año pasado de 43 estudiantes normalistas por un cártel de la droga. Mientras las manifestaciones se propagan, Peña Nieto se tambaleaba. Su Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó el país durante siete décadas hasta el año 2000, y cuando asumió la presidencia hace más de dos años, se comprometió a borrar el legado de corrupción.

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Alejandro Murat Hinojosa. (Cuartoscuro/Archivo)


José Murat, exgobernador de Oaxaca, ha sido por mucho tiempo un priista de cepa. Su ascenso desde su niñez en uno de los estados más pobres de México hasta una posición de corredor de poder que cuenta con la atención del presidente ya es leyenda. Vivió un fallido atentado contra su vida, que muchos escépticos califican con un acto montado; encabezó una larga campaña para bloquear una auditoría federal del gasto estatal; y tiene un registro de las tácticas de juego político duro. Murat, quien también ha sido legislador federal, recientemente elevó su perfil de nuevo, como operador político de la administración de Peña Nieto para construir una agenda legislativa de todos los partidos.

Su hijo, Alejandro, de 39 años de edad, por el contrario es discreto y pulido, trabajó para Peña Nieto en el gobierno estatal antes de ser nombrado para el cargo federal en vivienda. En cierto modo, el padre y el hijo representan lo viejo y lo nuevo del PRI, dijo Edward L. Gibson, profesor de la Universidad de Northwestern, que estudió Oaxaca para un libro sobre los gobiernos autoritarios.

"Peña Nieto puede ser el nuevo rostro del PRI", dijo Gibson, "pero los dinosaurios son todavía parte de la coalición".

José y Alejandro Murat niegan la propiedad de varias residencias en todo Estados Unidos de las cuales The Times siguió el rastro hasta llegar a ellos.

José Murat dijo que el condominio en Time Warner era propiedad de un familiar. Alejandro Murat señaló que el de Florida era propiedad de su suegra. Otro condominio en Manhattan, cuyos registros demuestran que fue comprado originalmente a nombre de la esposa de Alejandro, pertenece a un tío, dijo.

En un correo electrónico, José Murat dijo que las únicas propiedades en Estados Unidos de su familia inmediata son dos condominios en Park City, Utah. Fueron adquiridos en 2004, uno por sus dos hijos y el otro por sus dos hijas, sumando un valor total de 690 mil dólares. Al menos uno de los hijos de Murat era un adolescente al momento de la compra. Pero Murat señaló: "Yo no soy dueño personalmente de ninguna propiedad inmobiliaria directa o indirectamente en Estados Unidos".

Las propiedades de los Murat muestran cómo los mecanismos legales disponibles en Estados Unidos para adquirir propiedad sin revelar el nombre del propietario pueden hacer el rastreo del dinero difícil. Esto puede ser un problema para México, que al igual que muchos países en desarrollo, ha experimentado durante mucho tiempo la salida de capitales de forma lícita e ilícita.

Los mexicanos acaudalados están comprando propiedades en Estados Unidos a un rápido ritmo y sin muchas preguntas de por medio, descubrió The Times, al mismo tiempo la seguridad fronteriza aprieta a los inmigrantes pobres que tratan de cruzar la frontera hacia el país.

"Ustedes tienen a todos estos gobernadores yendo y viniendo aquí, y poseen propiedades en Estados Unidos con dinero hecho en México", dijo Juan Ruiz-Healy, periodista mexicano que ha escrito sobre José Murat lo largo de los años. "Estados Unidos nunca les dirá: ‘¿De dónde proviene el dinero?'".

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José Murat, exgobernador de Oaxaca. (Archivo/Cuartoscuro)


EL GOBERNADOR

El intento de asesinato es muy similar a la carrera política de 40 años de Murat, llena de drama y sospechas que en última instancia no quedaron resueltas.

Hay numerosas versiones del evento, pero la inicial es que ocurrió así: Una mañana de marzo de 2004, Murat estaba afuera del Hotel Victoria en Oaxaca cuando hombres armados emboscaron la minivan Nissan Quest que él ocupaba, dejando en ella seis perforaciones de bala.

“El asunto aquí es que ellos llegaron a matar”, dijo Murat durante una entrevista televisiva días después. “Tengo sentimientos encontrados – rabia, furia – porque lo que ellos querían al final de cuentas era un cuerpo inerte”.

A pesar de que el gobernador fue levemente herido, hubo escépticos que creyeron que él había armado el atentado para resaltar su imagen de alguna manera.

El Procurador General de la República emitió un boletín de prensa cuestionando detalles del ataque.

Durante la investigación federal, Murat repetidamente retrasó su declaración y el procurador pidió a un juez la detención de siete personas que habían apoyado la versión del gobernador, bajo cargos de perjurio o de alteración de la escena del crimen.

El asunto se desvaneció cuando el gobernador demandó al Congreso que más bien enjuiciara al procurador.

El episodio se presentó hacia el final de su periodo gubernamental, pero para entonces había muchas intrigas a su alrededor, construidas durante su paso de décadas en la política.

Murat creció en la ciudad de Ixtepec, en el pobre y montañoso estado de Oaxaca, en donde sus padres atendían una tienda de abarrotes. Estudió leyes en la Ciudad de México durante los hechos de la Masacre de Tlatelolco de 1968, cuando militares y policías dispararon sus armas contra manifestantes.

Mientras que los estudiantes enfurecieron contra el PRI, Murat se unió a un grupo progubernamental y conoció a otros jóvenes leales al partido, incluyendo a Fidel Herrera Beltrán, el futuro gobernador de Veracruz, quien aún es su amigo cercano. Murat tuvo muchos cargos en el partido, incluyendo los de vocero y representante en varios estados.

Era solamente un funcionario de nivel medio...pero con las conexiones correctas


Archivos de una antigua agencia mexicana de inteligencia, que guardó carpetas de amigos y enemigos del gobierno, indican que desde el principio, Murat causó cierta controversia.

Los documentos, disponibles en archivos de la nación, contienen una serie de datos no verificados. Uno reporta una visita a Oaxaca del candidato presidencial del PRI en 1982, estado que Murat entonces representaba como legislador.

Lugareños circularon una carta firmada por tres políticos locales, en la que se explicaba que Murat había puesto a sus amigos y parientes en oficinas gubernamentales en un esfuerzo por “tomar todo” e imponer una “dictadura sobre la gente”.

Más allá de conexiones, Murat tiene cierto aire de bravuconería y una presencia física imponente. “Es el estilo Lyndon Johnson”, dijo Gibson de la Universidad de Northwestern. “Se pone de pie como una torre sobre ellos y sólo amenaza con su tamaño”.

En 1998, Murat, entonces de 50 años, fue electo para un periodo de seis años como gobernador de Oaxaca.


Los gobernadores mexicanos ostentan un poder considerable, en muchos casos usando grandes cantidades de dinero federal a su discreción, especialmente en los estados más pobres, como Oaxaca.

Ha habido poco control sobre cómo es usado el dinero público y Murat mantuvo una reputación de controlar férreamente la distribución de fondos federales a funcionarios locales, como una manera de mantener el poder.

Manuela Garza, quien trabajó en la oficina de planeación del estado, dijo que “la distribución de políticas y esas cosas no era equitativa”. Como parte de su trabajo, Garza visitó pueblos en los que la gente carecía de electricidad, agua o cuidados adecuados de la salud y ella asegura que la percepción era la de que Murat no priorizaba a la gente, sino que estaba dirigiendo el dinero a sus regiones.

Poco después de que Murat se convirtiera en gobernador, una nueva comisión federal se trasladó a auditar el uso de fondos federales en Oaxaca. El Congreso también propuso revisar el dinero que el estado distribuyó a unas cuantas compañías, de acuerdo con archivos legislativos.

Durante años, Murat y algunos otros gobernadores argumentaron que las auditorías federales eran una extralimitación del poder. Cuando la agencia de auditoría envió oficiales a Oaxaca, Murat los bloqueó.

Los auditores obtuvieron acceso sólo después de una batalla legal que terminó en la Suprema Corte, pero para entonces Murat había dejado el cargo. Su administración nunca sería auditada por completo.

Con los años, Murat y su familia enfrentaron periódicamente preguntas sobre sus finanzas. En un correo electrónico reciente a The New York Times, Murat dijo: "Como es ampliamente conocido en México, mi familia y la familia de mi mujer, quien falleció en el 2000, tienen muchos activos y fuentes de ingresos. Este patrimonio se ha construido a lo largo de generaciones, a través de trabajo duro y no está relacionado con mi servicio público".

Documentos y entrevistas muestran que durante la mayor parte de su carrera Murat cobró salarios modestos en empleos del partido y que hizo algún trabajo como abogado privado.

En el tiempo en el cual ganó su primera elección como legislador federal en los 70, reportó ingresos totales por 25 mil pesos o unos mil 100 dólares al mes. Su salario como gobernador alcanzó apenas poco más de 11 mil 500 dólares al año, más bonos por una cantidad no revelada.

Su cuñado Mateo Jiménez dijo que la familia Murat era más o menos “clase media” y que no tenía conocimiento de grandes herencias por parte de los padres de Murat.

Al principio de la carrera de José, dijo la madre de Murat, vendió artículos de su casa.

Cuando Murat fue gobernador, la revista Proceso escribió que él y sus allegados experimentaron un “enriquecimiento inexplicable”. Él tenía una relación particularmente dura con el diario local Noticias, que publicó un artículo que cuestionaba el origen del dinero de su madre Juana Casab.

Ericel Gómez Nucamendi, editor del periódico, dijo en una entrevista que él creía que el gobernador había sostenido durante mucho tiempo un resentimiento contra él por negarse a su petición de comprar una parte de su diario.

"Quería quedarse con el periódico", dijo Gómez, quien ahora es un político en Oaxaca. "Él se ofreció a comprarlo y devolvérmelo cuando dejara de ser gobernador".

Otro empresario local, Humberto López Lena, dijo en una entrevista que Murat le propuso que actuara como testaferro para ganar participación en el sector empresarial de Oaxaca.

López Lena dijo que poco después de que Murat fue electo, el gobernador dijo: "Usted tiene una buena imagen y puede ser mi representante". Dijo que Murat le preguntó varias veces más, y él lo rechazó.

Recientemente, Murat fue arrastrado hacia una controversia que involucra a otros dos exgobernadores, incluyendo a su amigo desde la década de 1970, Herrera, de Veracruz. Ésta se centra en las acusaciones presentadas en un juicio por un activista y abogado de Chiapas quien alegó que el exgobernador de ese estado indebidamente dirigió compras gubernamentales a empresas constructoras. El abogado Horacio Culebro ha dicho que Murat y Herrera tienen interés en esas compañías.

En el verano de 2013, legisladores de oposición instaron a los fiscales a investigar las denuncias, uno dijo, "lo que vemos es una gran red de corrupción que involucra a exgobernadores".

Un tribunal federal está decidiendo si la Procuraduría General de Justicia debe revisar la evidencia. Herrera y Murat han negado cualquier implicación. Mientras tanto, dijo Culebro en una declaración, que había recibido amenazas por teléfono móvil y Facebook. "Responsabilizo a José Murat y Fidel Herrera Beltrán de cualquier cosa que pueda pasarme", advirtió.

En respuesta a preguntas por escrito acerca de su gobierno - incluyendo las denuncias formuladas por López Lena, Gómez y Culebro- Murat escribió en un correo electrónico: "La mayoría de sus preguntas se basan en la suposiciones calumniosas de que incurrí en corrupción. No merecen una respuesta".

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Departamento de los Murat en Nueva York. (NYT)


COMPRAS EN ESTADOS UNIDOS

Murat y su familia han adquirido propiedades en Estados Unidos a lo largo de su larga carrera política. En 1984, José Murat y su hermano, Karim, compraron un condominio en Isla del Padre Sur, de Texas, una ciudad de vacaciones popular entre los mexicanos, de acuerdo con registros públicos de la propiedad.

La compra siguió un curso normalmente seguido por muchos mexicanos con recursos.

"Estados Unidos y quizás Suiza son los dos lugares principales donde se ha depositado la riqueza mexicana", dijo Mauricio Cano, un abogado de la Ciudad de México, autor del libro "Teoría de Juegos y la evasión fiscal" y quien aconsejó a amigos de Murat sobre los acuerdo de bienes raíces en Manhattan.

Poco después de la compra del condominio en Isla del Padre Sur, los hermanos Murat adquirieron una casa cercana, en Brownsville. En ambos casos, se enumera sólo su apellido materno en los hechos, lo que significa que el nombre de José Murat aparece como "José M. Casab".

Registros en archivos del condado de Cameron muestran la dirección de su hermana en Brownsville, donde su marido es dueño de un edificio utilizado como club nocturno. En otros registros públicos, Murat ha alternado entre el uso de "Casab" y el apellido "Casas", más común en México.

Por la década de 1990, The Times encontró que Karim y su madre, Juana, comenzaron a comprar propiedades en Michigan, donde tenían parientes. Tienen cuatro propiedades, una modesta casa en los suburbios, un condominio, un terreno y un inmueble comercial. Un primo, Alfredo Casab, abogado en Michigan, confirmó que Karim y Juana estaban relacionados al exgobernador.

Justo cuando el mandato de Murat como gobernador estaba llegando a su fin en 2004, sus hijos compraron los condominios en Park City, Utah, donde a la familia le gusta esquiar, y pusieron sus nombres en los registros.

Los mexicanos están entre quienes utilizan cada vez más empresas “cascarón” y fideicomisos para mover dinero en el extranjero, dijo Geralda Buckley Kral, una asesora patrimonial, con sede en Zurich. Estos mecanismos proporcionan intimidad, pero también pueden permitir a una persona que niegue la propiedad del inmueble. "Si es interrogado sobre estos activos, legalmente puede decir que no los posee porque no los posee a su nombre", dijo.

Kral dijo que ella ayudó a establecer un fideicomiso para una familia mexicana de apellido Herrera el cual fue empleado en 2007 para la compra de un apartamento en 40 West 55th St., un pequeño edificio justo al lado de la Quinta Avenida, cerca del Museo de Arte Moderno y el Central Park. Los registros revelan el nombre de un hijo de Fidel Herrera, amigo de José Murat, como representante de la empresa “cascarón” que compró el condominio.

Luego de que los departamento fueran renovados en 2007, los Herrera y otras cuatro familias mexicanas tomaron cinco unidades en un total de 6.1 millones de dólares. "Todos ellos eran amigos de los amigos", dijo Louise Phillips Forbes, corredora de Halstead Property que manejó las ventas.

"En los últimos años, he colocado a muchas, muchas familias mexicanas adineradas, y su filosofía ha sido que muchos de ellos han sido educados en Estados Unidos y muchos de ellos poseen residencias aquí”, señaló Forbes”. “Ellos trabajan en casa, pero vienen todo el tiempo”.

La esposa de Alejandro Murat, Ivette Morán, compró la Unidad 6C, de acuerdo con los registros de la ciudad de Nueva York. Al lado de su apartamento, la unidad fue adquirida por Melissa F. Alcántara, la hija de la novia de José Murat.

Arriba hay una unidad propiedad de una empresa “cascarón”, pero los registros de propiedad incluyen el nombre de un hijo de Fernando Margáin, exalcalde de San Pedro Garza García. Otro propietario del edificio es Víctor Manuel Álvarez Puga, quien dirigía una empresa de contabilidad en México.

A pesar de los registros públicos que contienen sus nombres, los hijos de ambos, de Herrera y Margáin, dijeron al Times que simplemente estaban haciendo trabajo legal para los propietarios reales, a quienes no identificaron. Pero en ambos casos, miembros de la familia registraron teléfonos en los inmuebles.

Para los Murats, el condominio en 55th Street significaba que ahora tenían dos lugares para alojarse en Nueva York. "El Time Warner fue antes del 40 West 55th Street”, dijo Forbes. "La familia de Alejandro posee en Time Warner”.

El condominio Time Warner utilizado por los Murats es propiedad de una compañía “cascarón” llamada Nivea Management, que fue constituida en las Islas Vírgenes Británicas. El condominio, comprado por 1.76 millones de dólares, fue uno de dos que se vendieron juntos el 12 de enero de 2004; el otro costó 3.68 millones. Pero averiguar el dinero de quién está detrás de una empresa “cascarón” es difícil.

John Zampino, el abogado que creó dos empresas, se negó a identificar a los compradores argumentando que su trabajo pide discreción. "Es una situación muy delicada, y puedo ser criticado", dijo. "Ni siquiera puedo decir a quién represento”.

Ambas transacciones fueron manejadas por la firma de abogados de bienes raíces de Ira Berman. La firma no verificó los antecedentes de los compradores, según un exabogado de allí, quien pidió no ser identificado para no dañar su reputación. Berman, quien cumple una pena en prisión por usar el dinero que sus clientes dejaban en garantía, se negó a discutir si su firma verificó los antecedentes de sus clientes y dijo que no recordaba las ventas de Time Warner Center.

Soozy Katzen, un agente de bienes raíces en Fox Residential Group que se encarga del alquiler de uno de los dos condominios, dijo: "No hay manera de que usted vaya a llegar hasta los propietarios. Compran bajo nombres corporativos para no revelar quiénes son".

Pero dijo que el dueño del condominio en el piso 57, que originalmente tenía planeando alquilar la unidad, dejó en su lugar que su hijo usara el inmueble.

De hecho, Alejandro Murat, quien en ese entonces estaba en la universidad de Columbia, comenzó a usar ese condominio, de acuerdo con registros revisados por The Times. José Murat confirmó que su hijo vivió allí en el verano de 2005.

En cuanto a la titularidad de la propiedad, personas con conocimiento sobre el edificio dijeron que se les indicó que fue adquirido por un grupo de mexicanos, incluyendo un hombre de negocios llamado Guillermo Vogel Hinojosa.

José Murat, dijo en respuesta a cuestionamientos, que el departamento era propiedad de Vogel.

Vogel, quien se negó a discutir sobre las propiedades, es un primo de la fallecida esposa de Murat.

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Alejandro Murat en un evento del Infonavit. (Cuartoscuro)


EL JEFE DE LA VIVIENDA

Los manifestantes se reunieron afuera de una iglesia de Oaxaca del siglo 16 en 2013, mientras amigos y familiares acudían al bautizo y primera comunión de las hijas de Alejandro Murat.

"Repudio a José Murat", se leía en un cartel, según informes de la prensa en la época. Otro llamaba a José Murat una "rata de dos patas".
Los Murats pasan gran parte de su tiempo fuera de Oaxaca, pero mientras Alejandro asciende como un contendiente para ser el próximo gobernador, algunas viejas tensiones sobre la familia se agitan.
Sigue siendo una pregunta abierta en los círculos políticos qué tan independiente es el hijo del padre.

"Alejandro tiene sus propios méritos y la figura de su padre incluso puede ser incómoda a veces”, dijo Dulce María Sauri, exdirigente nacional del PRI.

Alejandro Murat ejerció la abogacía durante algunos años antes de trabajar para el Estado de México, donde Peña Nieto fue gobernador, y luego se convirtió en el titular del Infonavit, que administra los préstamos e hipotecas de un gran número de trabajadores mexicanos.
Mientras tanto, la familia ha tomado medidas que oscurecen su propiedad en diversos inmuebles en Estados Unidos.

La esposa de Alejandro Murat, Ivette Morán, compró un condominio de 1.18 millones de dólares en West 55th Street usando su nombre de soltera. Los registros señalan “Ivette M. Rodríguez”, pero en ningún lugar aparece " Morán".

En 2011, mientras que su marido trabajaba para el Estado de México, Morán transfiere la propiedad sin costo a un fideicomiso llamado Himo Ltd. Esa transferencia fue manejada por Zampino, el abogado que también creó la empresa fantasma que posee el condominio en Time Warner utilizado por los Murats. (Zampino dijo a The Times que nunca trabajó para la familia.)

En una declaración, Alejandro Murat dijo que el condominio de 55th Street es propiedad de su tío, José Hinojosa. El nombre del señor Hinojosa está en la dirección de reenvío para una hipoteca temporal del condominio, pero Ivette Morán Rodríguez aparece como la prestataria. Ella también aparece en la escritura como la presidenta de Himo trust, y ella firmó en la línea del comprador.

La declaración de Alejandro Murat también señaló que el departamento en Florida es propiedad de su suegra. Pero cuando el condominio fue transferido a un fideicomiso a finales de 2013, su esposa fue catalogada como la fiduciaria. Ha habido dos hipotecas sobre el condominio, una firmada por Alejandro Murat y su esposa, y la otra firmada por su esposa.

A finales del año pasado, al día siguiente de cuando The Times contactó a los Murat con una solicitud de entrevista adicional, los cuatro hijos de José Murat transfirieron sus condominios en Utah en empresas “cascarón”. Ambas firmas, XILA Company y LOMA AEAI, fueron incorporadas en Florida en 2013 por la esposa de Alejandro Murat. La dirección de reenvío para una de las empresas es el condominio de Florida.

La hija menor de José Murat, Lorena, es la Murat más reciente en el Time Warner Center, lleva viviendo allí dos años mientras estudia moda en la Parsons New School for Design. Tiene un blog de moda llamado El Archivo de lujo. El registro del sitio señala el condominio Time Warner Center como su sede.

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