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La revista Street Dreams lleva Instagram al formato impreso

Street Dreams rediseña la forma de consumir las imágenes y fotografías. Una startup que está cambiando el paradigma de lo 'cool' en la publicidad. 
Valeriya Safronova
18 septiembre 2015 23:56 Última actualización 20 septiembre 2015 5:0
Street Dreams

El novedoso enfoque editorial de la revista ha captado la atención de editores fotográficos así como de expertos. (New York Times)



NUEVA YORK. Si la medida de una fiesta exitosa es la gente que se desborda a la calle, entonces la revista Street Dreams lo había logrado.

En septiembre de 2014, para celebrar el Número 3 de su revista de fotografía de colaboración abierta, Street Dreams ofreció una fiesta en la galería Reed Space en Nueva York. La galería tenía espacio para 150 personas, pero acudieron más de 600. Un ahora después, la policía había suspendido el evento.

“Fue la locura”, dijo Steven Irby, de 28 años de edad, quien es uno de los tres fundadores de la revista. “Realmente ayudó a encender el incendio”.

La fiesta ayudó a cimentar el éxito de tres jóvenes amigos que habían tomado su amor por la fotografía callejera y lo habían convertido en un llamado a sus colegas, así como en una marca editorial y de redes sociales en expansión.

“Ahora, se puede empezar con una página de Instagram y convertirla en algo más grande”, dijo Eric Veloso, de 33 años de edad, el director editorial y creativo de la revista, quien vive en Vancouver, Columbia Británica. “Muchas compañías están empezando a dar marcha atrás ahora y volviendo a ese nivel básico. La gente quiere ver a personas reales”.

Hace unos dos años, Irby y Veloso, junto con Michael Cobarrubia, de 38 años de edad, decidieron crear una revista trimestral que sacara su contenido de usuarios de Instagram. En cada ejemplar, incluyen a seis fotógrafos: tres mujeres y tres hombres cuyos seguidores en Instagram van de 3 mil a más de 50 mil. La segunda mitad de la revista está llena de fotos que obtienen por colaboración a través de Instagram invitando a los usuarios a proponer fotos usando la etiqueta #streetdreamsmag, la cual ha sido usada en más de 1.8 millones de publicaciones.

El ejemplar número 6 tiene 56 páginas e incluye colaboraciones de 127 fotógrafos. Las páginas evocan las paredes de una galería, con mucho espacio en blanco y textos mínimos, dedicados a breves presentaciones de cada fotógrafo. No hay anuncios, y aunque la revista tiene un tiraje limitado de 800 ejemplares, los lectores pueden descargar una copia digital del sitio web por 8 dólares canadienses (unos 6 dólares estadounidenses).

El novedoso enfoque editorial de la revista ha captado la atención de editores fotográficos así como de expertos. “Una de las cosas sobre las publicaciones periódicas es que son muy del momento”, dijo Karen Gisonny, una bibliotecaria en la Biblioteca Pública de Nueva York. “Street Dreams es el epítome de eso”.

Street Dreams también ha atraído la atención de marcas de moda, instituciones culturales y grandes corporaciones. Un año después del lanzamiento del primer número, Street Dreams, que tiene su sede en Vancouver y Nueva York, fue buscado por Coach para que fotografiara los zapatos, accesorios y prendas de la compañía en Londres durante las exhibiciones para hombres en enero pasado, las fotos fueron publicadas en la cuenta de Instagram de Coach.

“Los descubrimos pronto y nos intrigó su enfoque disruptivo en la revista”, dijo David Duplantis, el presidente de mercadotecnia mundial de Coach, que ha estado tratando de acercarse a los millennials y a lo que él llamó “los chicos cool”. “Estamos increíblemente complacidos”, añadió. “Atrajeron a una audiencia fantástica”.

Luego vino el Festival Cinematográfico de Tribeca, que hizo equipo con Street Dreams para documentar el festival, y compañías de medios nuevos como Mashable, que colaboró con Street Dreams en una excursión fotográfica. El atractivo de la marca Street Dreams para los millennials también ha llevado a compañías como AT&T e Iceland Air a contratarle para campañas de redes sociales.

Parte del atractivo quizá tenga que ver con los orígenes humildes de los fundadores. Irby, quien es el editor especial de la revista, era anteriormente representante de servicio a clientes en Nueva York. A menudo llegaba tarde porque estaba ocupado tomando fotos. “Cada día se me hacía más y más difícil ir a trabajar”, dijo. “Me sentía como si estuviera perdiendo mi tiempo”.

Veloso, mientras tanto, trabajaba como gerente de distribución en una compañía de ropa con sede en Vancouver. Le ayudaba a pagar las cuentas pero le ofrecía poco más. “Cuando iba a cumplir los 29, pensé: ‘Vaya, no sé si pueda hacer esto’”, dijo Veloso. “No sentía que me satisficiera”. Renunció y regresó a terminar sus cursos de fotografía. Sin embargo, encontrar un trabajo estable como fotógrafo resultó ser difícil, así que Veloso decidió que si nadie iba a exhibir su trabajo como el quería, lo haría él mismo.

Había descubierto el trabajo de Irby a través de Instagram. Después de que los dos se contactaron por Internet, Veloso viajó a Nueva York y los dos pasaron un ventoso día de otoño tomando fotos y proponiendo ideas para una revista. Nació el concepto de Street Dreams.

“Después de no terminar la universidad o apenas terminar una relación, simplemente quería terminar algo”, dijo Irby. “Y luego pasó de terminar eso a sentir que teníamos la obligación moral de asegurarnos de incorporar a todos con nosotros. Todo gira en torno de la comunidad”.

“Queremos exponer el talento de la gente que quizá nunca vea su trabajo publicado de otra manera”, dijo Cobarrubia, quien dejó su trabajo como diseñador gráfico y se convirtió en director de arte de tiempo completo de la revista. “Queremos ser su voz”.

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