New York Times Syndicate

Historiadores y cazadores de tesoros buscan el corazón de un sultán

La leyenda dice que el corazón de Solimán el Magnífico, el gran sultán otomano, fue enterrado en el lugar que acampó antes de fallecer; ese lugar sería Szigetvar, una pobre ciudad húngara que ansía atraer turismo si las reliquias son descubiertas.
Helene Bienvenu
© 2016 New York Times News Service
29 julio 2016 22:0 Última actualización 31 julio 2016 5:0
Investigadores de la Universidad de Pecs y la Academia Húngara de Ciencias busca los restos del héroe turco. (NYT)

Investigadores de la Universidad de Pecs y la Academia Húngara de Ciencias busca los restos del héroe turco. (NYT)

SZIGETVAR, Hungría. A la sombra de un áspero cerezo, Jozsef Kovacs, de 72 años de edad, excavaba en la tierra seca con una gran pala de jardinería.

“No hemos encontrado mucho esta mañana”, dijo Kovacs en un reciente día de verano, mostrando una sonrisa a la que le faltaban algunos dientes. “Pero, en octubre, encontramos una columna de mármol”.

La columna era parte de un campamento del siglo XVI que fue desenterrado el otoño pasado en Szigetvar, una ciudad pobre en el sur de Hungría, por un equipo de investigadores de la Universidad de Pecs.

Se cree que el sitio es donde Solimán el Magnífico pasó su última noche antes de que 50 mil de sus soldados otomanos saquearan una fortaleza cercana defendida por 2 mil 500 cristianos encabezados por Miklos Zrinyi, un noble croata-húngaro local.


Según la leyenda, fue la última victoria atribuida a Solimán, el gran sultán otomano, quien murió en su tienda en vísperas de la batalla en 1566.

Su gran visir ocultó la muerte del sultán a sus soldados hasta después de su victoria, cuando su cuerpo fue enviado en secreto de vuelta a Estambul. Las leyendas otomanas dicen que el corazón y otros órganos internos de Solimán fueron enterrados en un ataúd dorado debajo del lugar donde estaba su tienda.

El descubrimiento el año pasado del sitio del campamento, y otras reliquias otomanas, ha llevado a los investigadores a abrir decenas de zanjas en el sitio de excavación en Szigetvar, a unos 32 kilómetros de la frontera croata, y atraído a cazadores de tesoros en busca del corazón sepultado de Solimán el Magnífico.

“Queríamos proyectar algo de luz sobre esas leyendas y restablecer la fama de la ciudad de Szigetvar”, dijo Norbert Pap, el geógrafo e historiador que ha estado dirigiendo la excavación.

Szigetvar pudiera aprovechar el impulso, no obstante cuán atrás tenga que remontase y cuánto tiempo pudiera llevar. La ciudad de 10 mil habitantes se declaró en bancarrota en 2010. El desempleo es de casi 14 por ciento, y se estima que es incluso más alto en algunas partes deprimidas de la ciudad.

Pap y su equipo han empleado a varios jornaleros locales, como Kovacs, que están desesperados por trabajar y esperan que el descubrimiento de más ruinas otomanas pudieran conducir a una nueva ola de turismo.

La excavación de tres parcelas de tierra reveló claramente los cimientos del espléndido sitio conmemorativo del siglo XVI de Solimán, que comprende una mezquita de ladrillo, un claustro derviche y la “turbe”, o tumba, donde se piensa que las entrañas y el corazón del sultán han estado enterrados.

Ese sitio estuvo de pie hasta 1692, cuando los Habsburgo, que reconquistaron la región, retiraron todos los artículos preciosos que pudieron encontrar y los llevaron a Viena. El resto de los artefactos fueron posteriormente enterrados de nuevo por los granjeros locales.

“Algo estuvo mal con los dos sitios previos donde se supone estaba la tumba de Solimán”, dijo Mate Kitanics, un historiador de la Academia Húngara de Ciencias. “Encontramos varias menciones al sitio original en archivos locales que describían el mausoleo como a una hora a pie desde el castillo de Szigetvar, en una colina con una vista al castillo, en medio de viñedos y árboles frutales, al este de la ciudad”.

El equipo de Pap de unos 20 investigadores de la Universidad de Pecs y la Academia Húngara de Ciencias emplea instrumentos de alta tecnología como un avión de sondeo aéreo con láser y un software de modelación geográfica para recrear el paisaje de la ciudad vieja de la época de la batalla. Han podido confirmar que el sitio del descubrimiento de octubre fue muy probablemente el sitio del antiguo asentamiento. Y han desenterrado otras reliquias, incluidas monedas y piezas de cerámica y porcelana de los siglos XVI y XVII.

“Hay tres hectáreas de tierras dignas de ser exploradas”, dijo Pap. “De hecho, podría haber sido la primera ciudad que los otomanos construyeron jamás, dado que habitualmente se contentaban con ocupar asentamientos existentes. Y frente al sitio, debe haber habido un asentamiento cristiano”.

Los investigadores confían en que han encontrado el sitio del campamento final de Solimán, pero no han podido localizar con precisión los restos enterrados del sultán. Ese misterio persistente ha sido suficiente para despertar el interés de los cazadores de tesoros regionales, que responden a las historias de que las entrañas del legendario sultán fueron sepultadas con un tesoro de oro.

“Hemos visto a gente con detectores de metal al lado de nuestra casa”, dijo Aranka Horvath, quien vive con su esposo en una pequeña granja a menos de 37 metros de las ruinas encontradas en octubre.

La pareja se había mudado a Szigetvar hace 14 años desde una parte incluso más pobre del sur de Hungría con la esperanza de arar una pequeña parcela, y ahora contemplan la idea de ser anfitriones de turcos ricos ansiosos por visitar los restos de uno de sus héroes nacionales donde encontró la muerte.

“Al principio, los turcos eran nuestros enemigos”, dijo Horvath, remontándose en la historia. “pero eso fue hace tanto tiempo que ya no tenemos ningún problema con ellos, especialmente si aportan algo de dinero aquí”.

El alcalde de Szigetvar, Peter Vass, comparte sus ambiciones emprendedoras.

“Es solo cuando visité Turquía que me di cuenta de cuán importante es Solimán el Magnífico para la identidad turca moderna”, dijo. “Está en todas partes, al lado de Ataturk”, dijo Vass, refiriéndose al primer presidente de Turquía, Mustafá Kemal Ataturk. “Muchos turcos vendrán a visitar la tumba”.

Anticipando, quizá incluso contando con, una bonanza muy necesaria para la economía local, Vass, que es veterinario, ha estado haciendo planes para un aumento en el turismo. Ha sugerido construir un hotel de cinco estrellas encima de dos campos de futbol solitarios cerca del recientemente renovado spa termal de la ciudad.

“Doy la bienvenida a todos los visitantes, sean de Turquía o de otra parte”, dijo, aunque nadie ha aceptado su oferta.

Vass llegó a invitar al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a visitar Szigetvar en septiembre, junto con los presidentes de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, y de Hungría, Janos Ader, para conmemorar el 450 aniversario del sitio.

“Los turcos y los croatas respondieron rápidamente a la invitación”, dijo Vass, y añadió que no todos los rivales históricos estuvieron tan ansiosos de participar. “Tuve que esperar mucho más por la respuesta húngara”.

Los tres líderes eventualmente aceptaron, dijo, y está programado que acudan para conmemorar la batalla, aunque falta por ver si la leyenda centenaria del corazón de Solimán realmente puede atraer a turistas modernos.

Janos Horvath, quien dirige una tienda de artículos deportivos en la principal avenida de Szigetvar, dijo que no puede esperar a ver llegar el dinero del turismo turco, pero tiene dudas sobre si llegará algún día.

La ciudad no tiene autopista cercana, y no hay tren directo desde Budapest, la capital.

“Szigetvar ni siquiera tiene una cafetería adecuada”, dijo. “Simplemente no hay empleos aquí. Mi hijo acaba de irse para siempre a trabajar en Stuttgart. Después de que los personajes importantes vengan en septiembre, la ciudad volverá a quedarse dormida”.

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