New York Times Syndicate

Esta empresa busca ser la Visa de la mariguana legal

Lamine Zarrad, un individuo con experiencia en el campo regulador bancario federal, quiere ofrecer a los dispensarios de marihuana de EU los servicios que muchos bancos se niegan a darles a través de un programa informático que los ayudaría a monitorear y registrar transacciones.
New York Times
26 febrero 2016 21:0 Última actualización 27 febrero 2016 5:0
Mariguana

En Colorado es legal la posesión de 28 gramos de mariguana. (Archivo/Reuters)

Cuando Lamine Zarrad no estaba en su trabajo de regulador bancario federal en los últimos meses, pasaba mucho tiempo en los dispensarios de mariguana en Denver.

Como empleado federal, no podía fumar mota.

Más bien, estaba ahí para presentarles a las tiendas una empresa emergente en la que ha estado trabajando en su tiempo libre e hizo oficial hace poco, tras haber renunciado a su empleo como examinador bancario en la Oficina del Contralor de la Moneda, una división del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.


Tokken, la empresa emergente de Zarrad, es una de varias compañías de reciente creación que buscan resolver uno de los problemas más molestos que enfrentan los negocios de mariguana en Colorado y en varios otros estados: el interminable flujo de dinero sucio, peligroso y difícil de rastrear.

Colorado legalizó la mariguana para uso recreativo en el 2014, uniéndose a varios otros estados donde la droga se ha despenalizado de alguna forma, pero ni Visa ni MasterCard procesan transacciones de los dispensarios de mota y la mayoría de los bancos no abren cuentas para esos negocios, con lo cual ellos deben lidiar con la constante afluencia de dinero en efectivo y ningún buen lugar donde meterlo.

Tokken y otras empresas emergentes, con nombres como Hypur y Kind Financial, han estado integrando programas informáticos que ayudan a los bancos y dispensarios a monitorear y registrar las transacciones, con el objetivo a largo plazo de alejarlas del dinero.

Stephanie Hopper, la dueña de Ballpark Holistic Dispensary en Denver, dijo que las soluciones tecnológicas no podían llegar con suficiente prontitud.

“Todos estamos ansiosos porque pase, tratando de saber qué hacer”, dijo Hopper. “Estamos peleando tan duro en tantos frentes que el hecho de que nos quitaran algo de encima sería un gran alivio”.

El conjunto de intentos de respuesta a los problemas de Hopper subraya cuán gris es la zona que todavía ocupa la industria de la mariguana. A pesar de que se legalizó en varios estados, la mariguana sigue estando enlistada como una droga llamada Schedule 1 por las autoridades federales de Estados Unidos. Se considera que este tipo de drogas, que también incluyen al LSD y la heroína, tienen el potencial más elevado para ser adictivas.

El Departamento de Justicia ha dicho que, en lo general, va a permitir que los estados hagan cumplir sus propias leyes. Y su brazo responsable de hacer cumplir las leyes sobre el lavado de dinero ha proporcionado lineamientos para los bancos que quieren trabajar con los negocios relacionados con la mariguana. Sin embargo, los bancos bajo regulaciones federales se han negado, en general, a abrir cuentas y las compañías de tarjetas de crédito han prohibido que las transacciones pasen por sus redes.

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En Colorado la legislación para regular el transporte de la mariguana medicinal es de las más avanzadas. (Bloomberg)


Ya existen diversas formas menos respetables de lidiar con el problema del dinero. Algunos dispensarios abren cuentas bancarias con nombres falsos. Zarrad, el fundador de Tokken, dijo que en su trabajo regulatorio, cachó diversos de estos planes cuando examinaba bancos en Colorado.

En una maniobra ligeramente más legítima, algunas pequeñas compañías han ofrecido tarjetas prepagadas que se pueden usar para compras en los dispensarios, aunque la legalidad todavía no está clara.

Unas cuantas uniones de crédito y bancos pequeños en Colorado han abierto cuentas para los dispensarios, pero, en general, solo aceptan a unos cuantos clientes de mariguana cada uno, pero, usualmente, incluso ellos todavía no pueden procesar los pagos electrónicos.

Hopper, uno de los dueños de dispensarios que ha tenido suerte en poder tener una cuenta bancaria, de todas formas tiene que hacer gran parte de sus operaciones en efectivo y sacarlo a escondidas con empleados que lo depositan en el banco, con la preocupación constante por su seguridad.

“Nos aseguramos de nunca sea la misma persona; nunca a la misma hora del día”, explicó.

La mayoría de las empresas emergentes que tratan de ayudar con este problema se concentran, de una forma o de otra, en rastrear todos los detalles de cada compra en una forma más sofisticada. Un cuidadoso registro de todo puede responder a las inquietudes de los bancos a los que les preocupa violar alguna ley contra el lavado de dinero. Las empresas emergentes esperan que sus programa informáticos puedan permitir que los bancos abran sus cuentas y redes de pagos al negocio del cannabis.

Hypur, una empresa que tiene dos años, con sede en Arizona, ha construido un programa informático y el equipo correspondiente en forma de quioscos que pueden estar dentro de los dispensarios. Los clientes pueden depositar el dinero en el quiosco Kind para pagar sus compras, quitándole un dolor de cabeza al dispensario.

Tokken, la empresa emergente de Zarrad, es más joven que las otras, pero él se orienta a ofrecer algo nuevo: un sistema de pagos electrónicos que no dependan de las compañías de tarjetas de crédito, ni de las redes de débito. En forma algo parecida a PayPal o Venmo, Tokken usará un sistema de transferencias electrónicas de dinero en Estados Unidos, conocido como Automated Clearinghouse o ACH, para mover dinero de la cuenta bancaria de un cliente de un dispensario a la cuenta de Tokken. Esta tendrá subcuentas para cada dispensario, con lo cual será innecesario que los bancos traten directamente con ellos.

Zarrad tiene confianza en que puede quedarse en el lado bueno de los bancos debido a su experiencia como regulador y, antes de eso, la que tuvo en el sector financiero.

Zarrad, de 36 años, trabajó brevemente como asesor financiero en Merrill Lynch después de servir en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos durante seis años. Aceptó el empleo en la OCC, la cual regula a todos los bancos nacionales, porque, en parte, detectó la oportunidad en el acatamiento de la legislación sobre la mariguana y quería entender mejor al sistema financiero.

En los casi dos años en la OCC, fue frecuente que Zarrad saliera de viaje y examinara minuciosamente los libros de los bancos regulados. Comentó que sus equipos no aplicaban medidas enérgicas contra los bancos si trabajaban abiertamente con los negocios de mariguana, siempre y cuando llevaran registros cuidadosos de las transacciones.

Los problemas se presentaban cuando los bancos no tomaban las medidas suficientes para prevenir el lavado de dinero, que es el proceso para hacer que las ganancias obtenidas ilegalmente parezcan legales.

Zarrad empezó a trabajar en Tokken durante su tiempo libre y encontró a un socio programador, Tom Rau, quien vive en Carolina del Note. El sistema que han construido permitirá que los clientes hagan compras con una aplicación Tokken en el teléfono inteligente, con lo que el efectivo queda fuera de la ecuación.

La salsa especial que distingue a Tokken es que cada transacción quedará registrada en un libro mayor subyacente al sistema Bitcoin, conocido como cadena de bloques. Debido a que las transacciones en la cadena de bloques son irrevocables, los dispensarios de mota y los bancos tendrán un registro confiable y completo de todos los movimientos con Tokken, incluidos los detalles de cada uno, sin que ningún bitcóin tenga que cambiar de mano (una parte reducida de un bitcóin se enviará a las cuentas de Tokken para poder registrar la transacción en la cadena de bloques).

Zarrad espera que el programa informático esté funcionando a finales de este año y pronto empezará a recaudar fondos entre los inversionistas.

Ahora que ya no está en la nómina federal, también podrá disfrutar de los productos que ofrecen los dispensarios, en especial, los productos comestibles de mariguana.

“Me inclino a los comestibles; es que no me gusta fumar”, comentó. “Cuando ya no esté empleado, esa será mi indulgencia ocasional”.

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