New York Times Syndicate

En Suecia probaron jornadas laborales de 6 horas y esto pasó

En Gotemburgo se realiza un experimento para valorar el impacto de jornadas laborales de seis horas, lo que se ha traducido en empleados más felices y con más energía, pero a la par crece la polémica por el plan.
Liz Alderman
© 2016 New York Times News Service
28 mayo 2016 10:53 Última actualización 28 mayo 2016 10:53
Matthias Larrsson, quien trabaja en Toyota, es parte del experimento de jornadas laborales de 6 horas. Aquí jugando con sus hijos en un parque. (NYT)

Matthias Larrsson, quien trabaja en Toyota, es parte del experimento de jornadas laborales de 6 horas. Aquí jugando con sus hijos en un parque. (NYT)

GOTEHMBURGO, Suecia - Arturo Perez solía llegar rendido a casa de su empleo como proveedor de cuidados en la casa de descanso Svartedalens. Turnos de ocho horas atendiendo a residentes con senilidad o Alzheimer solían dejarlo agotado, con poco tiempo para pasar con sus tres hijos.

Pero, la vida cambió cuando Svartedalens fue seleccionado para un experimento sueco sobre el futuro del trabajo. En una búsqueda por mejorar el bienestar, los empleados fueron cambiados a un día laboral de seis horas el año pasado, sin recorte salarial. A la semana, Perez rebosaba energía, y algunos residentes dijeron que el estándar de la atención era más alto.

"Lo bueno es que estamos contentos", dijo Perez, padre soltero. "Y un trabajador contento es un mejor trabajador".

Suecia ha sido largamente un laboratorio de iniciativas para marcar un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida, parte de un ideal colectivo de que tratar bien al trabajador es bueno para el balance final. Muchas oficinas suecas usan un sistema de horas de trabajo flexibles y permisos para padres de familia para ausentarse, al tiempo que las políticas de atención infantil están entre las más generosas del mundo.

El experimento en Svartedalens va más allá al obligar a una semana de 30 horas. Una auditoría publicada a mediados de abril llegó a la conclusión de que el programa había reducido marcadamente el ausentismo en su primer año, así como mejorado la productividad y la salud del trabajador.

"Hemos tenido 40 años de una semana laboral de 40 horas, y ahora estamos viendo una sociedad con más permisos por enfermedad y retiro anticipado", dijo Daniel Bernmar, líder del partido de Izquierda en el Ayuntamiento de Gotemburgo, que está llevando el experimento y espera convertirlo en la norma. "Nosotros queremos una nueva discusión en Suecia sobre cómo debería ser la vida laboral para mantener un buen estado asistencialista durante los próximos 40 años".

Sin embargo, se ha formado una repercusión en algunos rincones de esta bulliciosa ciudad, con oponentes advirtiendo que la idea es un desatino utópico. Si Gotemburgo, ya no digamos Suecia, llegara a adoptar un día laboral de seis horas, dicen, la economía sufriría a raíz de una reducción en la competitividad y finanzas tirantes.

"Ese es el tipo de pensamiento económico que ha metido a otros países de Europa en problemas", dijo Maria Rydén, la vicealcaldesa de Gotemburgo e integrante del opositor partido Moderados. Ella está a la cabeza de una campaña enfocada a echar por tierra el juicio, aduciendo altos costes para el contribuyente fiscal y argumentos en el sentido que el gobierno no debería entrometerse en el lugar de trabajo.

"No podemos pagarle a la gente para que no trabaje", agregó.

Un modelo similar ha desatado polémica en Francia desde hace ya largo tiempo atrás, desde que un gobierno socialista volvió obligatoria la semana laboral de 35 horas en 2000. Las empresas se quejan de que eso ha reducido la competitividad y creado miles de millones de dólares en costes adicionales por cobros de contrataciones y de tipo social. Los sindicatos defienden la ley por considerarla un escudo para los trabajadores de los empleadores, quienes de lo contrario pudieran regresar a horarios excesivamente largos.

La medida está plagada actualmente de tantos huecos que la mayoría de los empleados trabaja 40 horas por semana, a la par del promedio de la Unión Europea, sin embargo, el Presidente francés, François Hollande, enfrenta huelgas nacionales a medida que va buscando aligerar más algunas partes de la ley.

Ese tipo de inquietudes no ha disuadido a un creciente número de negocios en Suecia de poner a prueba el concepto. Muchos descubrieron que un día laboral más corto puede reducir los reemplazos de personal, mejorar la creatividad de los empleados y elevar la productividad en la medida suficiente para compensar el costo de contratar personal adicional.

"Nosotros creíamos que tener una semana laboral más corta significaría que tendríamos que contratar a más gente, pero no ha resultado así porque todos trabajan más eficientemente", destacó Maria Brath, quien fundó una nueva empresa de optimización de búsqueda en internet en Estocolmo hace tres años con base en un día de seis horas. La empresa, que tiene 20 empleados, ha duplicado sus ingresos y ganancias cada año.

"Debido a que trabajamos menos horas, constantemente estamos buscando formas de hacer más con nuestro tiempo", dijo Brath.

Sentados dentro de su ventilada oficina, los empleados de Brath iban enumerando esas formas.

"No enviamos mensajes innecesarios de correo electrónico o nos atamos en reuniones", destacó Thommy Ottinger, especialista en pago por clic. "Si solo tiene seis horas para trabajar, no pierdes tu tiempo o el tiempo de otra gente".

"De alguna forma, te cambia la vida", dijo, agregando que el ambiente inspiraba feroz lealtad del personal.

En el hospital de la Universidad Sahlgrenska de Gotemburgo, uno de los mayores de Europa, funcionarios han intentado un enfoque similar para contrarrestar el agotamiento y altos índices de ausentismo.

El año pasado, la unidad de ortopedia cambio a 89 enfermeras y médicos a un día de seis horas. Contrató a 15 nuevos integrantes del personal para compensar el tiempo perdido y extendió el horario del quirófano. En un millón de coronas (alrededor de 123 mil dólares) al mes, el experimento fue bastante caro, dijo Anders Hyltander, el director ejecutivo. Pero, desde entonces, casi nadie se reporta enfermo, en tanto enfermeras y médicos han sido más eficientes.

"Llegó al punto en que yo sólo podía trabajar a 80 por ciento de la capacidad", dijo Gabrielle Tikman, enfermera quirúrgica. "Ahora es más fácil descansar y tener tiempo en casa para sentarse y hablar realmente con mis hijos. Ya recuperé mi energía".

Si bien un día laboral de seis horas pudiera convenir a organizaciones menores, empresas suecas más grandes no se han apresurado a acogerlo. Además, otras ciudades en Suecia que probaron antes días laborales más cortos terminaron por abandonar la práctica.

En la ciudad norteña de Kiruna, los funcionarios eliminaron un día laboral de seis horas para 250 empleados municipales después de 16 años, aduciendo altos gastos y resentimiento entre trabajadores que no formaban parte del programa.

De vuelta en Svartedalens, Perez espera no enfrentar la misma suerte.

"Nosotros nunca soñamos con que habría un día de seis horas", dijo. "Te da gusto venir a trabajar aquí".

Ingrid Karlson, inquilina nonagenaria, asintió desde su silla de ruedas. "El personal es por entero diferente", destacó. "Ellos son más felices y nosotros somos más felices".

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