New York Times Syndicate

En cinco minutos, hace ver a los ciegos

Al principio su método fue objeto de burlas; hoy, el oftalmólogo nepalí Sanduk Ruit quizá sea el campeón mundial en la guerra contra la ceguera.
Nicholas Kristof
22 noviembre 2015 21:3 Última actualización 23 noviembre 2015 14:14
ciego

Con estas innovadoras microcirugías, el doctor Ruit y su equipo están cambiando el futuro de cientos de personas en países pobres. (Tomada del Twitter oficial)

NEPAL.- Ver actuar al médico es como observar milagros.
Les ha restablecido la visión a más de 100 mil personas, quizá más que cualquier doctor en la historia, y sus pacientes siguen acudiendo a él. Llegan tambaleándose y a tientas a lo largo de senderos montañeses procedentes de aldeas remotas, con la esperanza de pasar bajo su escalpelo y ver a sus seres queridos de nuevo.

Un día después de que los opera para retirar las cataratas, les quita los vendajes. La vista ha regresado; miran alrededor, primero tentativamente, luego con júbilo. Unas horas después, caminan de regreso a casa, radiando una inefable dicha.

El doctor Sanduk Ruit, un oftalmólogo nepalí, quizá sea el campeón mundial en la guerra contra la ceguera. Unos 39 millones de personas en todo el mundo son ciegas, alrededor de la mitad debido a cataratas, y otros 246 millones padecen deficiencia visual, según la Organización Mundial de la Salud.

Si se es ciego en un país pobre, entonces tradicionalmente no se tienen esperanzas. Pero Ruit ha sido pionero en una sencilla técnica de microcirugía de cataratas que cuesta sólo 25 dólares por paciente y es exitosa virtualmente siempre. Su “método Nepal” ahora se enseña en escuelas de medicina de Estados Unidos.

Yo estoy realizando mi recorrido anual de “gana un viaje”, en el cual llevo a un estudiante universitario conmigo en una visita al mundo en desarrollo para cubrir temas de los que se informa insuficientemente. El estudiante, Austin Meyer de la Universidad de Stanford, y yo viajamos a Hetauda en el sur de Nepal para ver a Ruit realizar su magia en 102 hombres y mujeres.

Una paciente era Thuli Maya Thing, una mujer de 50 años de edad que dice que ha pasado apuros para atender a sus hijos desde que perdió la vista por las cataratas en los últimos años. Debido a su ceguera e incapacidad para trabajar, la familia en ocasiones pasa hambre.

“No puedo recoger leña o agua”, dijo Thuli Maya. “No puedo cocinar la comida. Me caigo muchas veces. Me he quemado con el fuego”.

Así que Thuli Maya estaba esperando afuera del hospital oftalmológico que Ruit ha establecido aquí, nerviosa pero también ansiosa por la anticipación.

Podré ver a mis hijos y a mi esposo de nuevo; eso es lo que más anhelo

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ceguera

Fue llevada a la sala de operaciones, y le inyectaron un anestésico local en los ojos. Después de abrirle el ojo izquierdo con un espéculo de párpados, Ruit miró a través de un microscopio mientras hacía una diminuta incisión en el globo ocular y luego retiraba la catarata, y la colocaba en mi palma. Era dura y amarillenta, de menos de un centímetro de diámetro, un diminuto disco opaco que había devastado la vida de Thuli Maya.

Ruit insertó un diminuto lente nuevo en el ojo y terminó. El proceso llevó solo cinco minutos. Luego repitió el procedimiento en el ojo derecho de Thuli Maya, confiado en que ella vería de nuevo.

“Aquí, las recompensas son muy claras”, dijo Ruit mientras vendaba los ojos de la mujer. “No se parece a ninguna otra intervención médica”.

En Estados Unidos, la cirugía de cataratas se realiza típicamente con máquinas complejas. Pero estas son poco asequibles en los países pobres, así que Ruir se basó en el trabajo de otros (incluido el Sistema de Cuidado Oftalmológico de Aravind en India, una espectacular institución que realizó 280 mil cirugías de cataratas el año pasado) para ser pionero y refinar una microcirugía de pequeña incisión para retirar las cataratas sin suturas.

Al principio, los escépticos denunciaron o se burlaron de sus innovaciones. Pero luego la revista especializada American Journal of Ophthalmology publicó un estudio de un ensayo al azar que encontró que la técnica de Ruit tenía exactamente el mismo resultado (un éxito de 98 por ciento en un seguimiento de seis meses) que las máquinas occidentales. Una diferencia era que el método de Ruit era mucho más rápido y más barato.

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Ya son cientos los casos de éxitos de la organización. (Tomada de Twitter oficial)


“Los resultados son fantásticos”, dijo el doctor Geoffrey Tabin, un especialista en oftalmología en el Centro Oftalmológico Moran de la Universidad de Utah. Tabin aprendió la técnica con Riut y estaba también en Hetauda, removiendo cataratas al lado de Ruit, y dice que los resultados en la zona rural de Nepal usando esta técnica son tan buenos como aquellos que se logran con sus pacientes en Salt Lake City que pagan por atención de primera clase y se benefician del equipo médico más reciente que puede costar casi un millón de dólares.

Tabin dijo que cuando las máquinas no pueden usarse para la cirugía de cataratas en Estados Unidos (si, por ejemplo, la catarata es demasiado grande), la técnica quirúrgica manual estadounidense estándar es inferior a la de Ruit.

Tabin, un montañista cuyo interés en Nepal nació de ascender el Monte Everest, encabeza el Proyecto contra las Cataratas del Himalaya, una organización de caridad estadounidense que apoya al trabajo de Ruit y lleva sus técnicas a otros países, como Etiopía y Ghana. La batalla contra la ceguera mundial es ahora un proyecto conjunto de Ruit y Tabin, y de manera optimista llamaron a su sitio web CureBlindness.org (que se traduciría como Curar la Ceguera).

“El doctor Ruit fue el primer médico en colocar lentes en las personas pobres en el mundo en desarrollo”, dijo Tabin. “Nadie ha restablecido la vista a tantas personas”.

Según el recuento de Ruit, que otros consideran creíble, ha realizado 120 mil cirugías de cataratas, principalmente en un solo ojo por paciente. Pero Ruit desarrolló no solo una técnica quirúrgica sino todo un sistema de cuidado oftalmológico. Fundó el Instituto Tilganga de Oftalmología, el cual incluye hospitales, clínicas comunitarias, programas de capacitación y un banco de ojos, usando los honorarios de pacientes ricos que apoyan a los pobres como Thuli Maya. Tilganga realiza cirugías oftalmológicas en 30 mil pacientes al año; la mitad por una tarifa, la otra mitad gratuitamente.

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Con estas innovadoras microcirugías el doctor Ruit y su equipo están cambiando el futuro de cientos de personas en países pobres. (Tomada de Twitter oficial)


Tilganga también fabrica 450 mil lentes diminutos al año para usar en la cirugía de cataratas, manteniendo los costos en 3 dólares por lente en comparación con 200 dólares en Occidente. La calidad parece excelente, y se exportan a 50 países, algunos en Europa. Y para quienes pierden un ojo, Tilganga hace prótesis de apariencia real que cuestan 3 dólares, comparado con 150 dólares para un ojo falso importado.

Este sistema impresiona a los expertos de todo el mundo. El doctor David F. Chang, presidente anterior de la Sociedad Americana de Cirugía Refractiva y de Cataratas, describe a Ruit como “uno de los oftalmólogos más importantes del mundo”.

Ruit, de 61 años de edad, creció en una parte remota del noreste de Nepal y estudió medicina en India, y ahora está llevando su modelo a otros países de bajos ingresos.

Si podemos hacer esto en Nepal, puede hacerse en cualquier parte del mundo

Una razón para enfocarnos en la visión en el recorrido de “gana un viaje”: la ceguera es extremadamente debilitante y a menudo fácil de superar o evitar. Las cápsulas de vitamina A cuestan dos centavos de dólar cada una y pueden evitar 250 mil casos o más de ceguera infantil cada año (la mitad de esos niños mueren al año de quedar ciegos). La ceguera por tracoma puede evitarse con una mejor higiene y antibióticos donados. La ceguera de los ríos está en camino de desaparecer en parte debido al heroico trabajo de Jimmy Carter y medicinas donadas por Merck. Y las cataratas; bueno, regresemos con Thuli Maya.

Un día después de la cirugía, ella y los otros 101 pacientes estaban listos para que les retiraran los vendajes. Ruit quitó cuidadosamente los parches de los ojos de Thuli Maya y ella parpadeó un par de veces, y miró a su alrededor por primera vez en años. Sonrió y examinaron su visión; resultó con 20/20.

“Acostumbraba movilizarme gateando”, dijo Thuli Maya sin dejar de sonreír, “y ahora puedo levantarme y caminar”.

Los lectores a menudo me hablan de sus dudas sobre la ayuda humanitaria, y es cierto que ayudar a las personas siempre es más difícil de lo que parece. Pero en ocasiones es casi milagroso: Una cirugía de 25 dólares, digamos 50 dólares por ambos ojos, para restaurar la visión de una persona. “Este es un impacto muy alto por tan poco dinero”, dijo Ruit mientras veía a sus pacientes adaptarse a ver de nuevo.

Mientras tanto, Thuli Maya estaba bailando.

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