New York Times Syndicate

El ‘Zuckerberg’ ruso que prefirió el exilio

VKontakte, el Facebook de Rusia, fue fundada por el emprendedor Pavel Durov, quien prefirió vender su participación y viajar de país en país luego de que el gobierno ruso reforzara el control sobre internet y los aliados de Putin tomaran el control de la red social. 
Danny Hakim
19 diciembre 2014 15:13 Última actualización 21 diciembre 2014 5:0
Pavel Durov

Pavel Durov. (NYT)

Cuando un equipo de SWAT apareció en la puerta de Pavel Durov en San Petersburgo, empezó a pensar en su futuro en Rusia. Estaba solo en casa, y los vio a través de un monitor.

“Tenían pistolas y se veían muy severos”, dijo Durov, alguna vez el emprendedor célebre más importante de Rusia. “Parecían querer derribar la puerta”.

No hace mucho tiempo, Durov, de 30 años de edad, era visto como el Mark Zuckerberg de Rusia. Fundó una red social, VKontakte, que es más popular en Rusia que Facebook, y causó sensación al ofrecer públicamente un empleo a Edward Snowden.

Luego el Kremlin reforzó su dominio sobre Internet y los aliados del Presidente Vladimir Putin tomaron el control de VKontakte. Durov eventualmente vendió su participación accionaria restante por millones y huyó de Rusia en abril, después de resistir la presión gubernamental para liberar los datos de líderes de las protestas ucranianas.

Durov, conocido por su humor subversivo y un guardarropa totalmente negro que evoca a Neo de las películas de “Matrix”, es ahora un nómada al que se ve poco, que se traslada de país en país cada pocas semanas con un pequeño séquito de programadores computacionales. Un día está en París, al siguiente en Singapur.

“Yo mismo no soy un gran fanático de la idea de los países”, dijo Durov, vestido con una mezcla de sudadera con capucha y abrigo deportivo hecha a la medida.

Cuando llegó con poca advertencia a Londres para su primera entrevista fuera del ciberespacio desde que salió de Rusia, estaba en camino de San Francisco, donde asistió a una conferencia de tecnología. Está apareciendo para mostrar su nueva aplicación de mensajes instantáneos, Telegram, para personas que anhelan la privacidad y la seguridad. Su odisea refleja la naturaleza cambiante del Internet en Rusia.

El Internet fue visto alguna vez como una forma de diversificar la economía de Rusia más allá del petróleo. Cuando empezó VKontakte en 2006, dice Durov, imaginaba a su país como una utopía libertaria y libre de impuestos para los tecnólogos.

“Lo mejor de Rusia en ese entonces era que la esfera del Internet estaba completamente no regulada”, dijo. “En cierta forma, era más liberal que Estados Unidos”.

Ahora el Internet es visto con sospecha por Putin, quien le ha llamado un “proyecto de la CIA” y ha adoptado medidas para aislar a Rusia del resto del mundo digital. Un importante activista ruso dijo recientemente que el gobierno estaba en una “campaña para cerrar el Internet”.

“Ya que yo soy obviamente un creyente en los mercados libres”, dijo Durov, “es difícil para mí comprender la dirección actual del país”.

La economía de Rusia se está aislando cada vez más, con su moneda en declive en medio de sanciones occidentales. El gobierno ahora está prediciendo una recesión para el año próximo. El gran desafío de Putin son los declinantes precios del petróleo, a lo cual Durov llama “la única posibilidad” para la reforma económica y política.

“Cuando los precios del petróleo están altos, no hay incentivo para esas reformas”, dijo. “Puede permanecer así por siempre; a nadie le importa realmente”.

Mientras se desarrollan las tensiones en Rusia, Durov dice que él está enfocado en Telegram, el cual inició el año pasado.

No habrá inversionistas externos, dice, ni anuncios ni mercadotecnia, y está disponible gratuitamente, aunque es probable que eventualmente cobre por servicios adicionales. Dice que tiene unos 50 millones de usuarios, casi totalmente fuera de Rusia.

Aunque su voz es suave, su humor rebelde le ha metido en problemas, como será el primero en admitir.

En 2011, el gobierno demandó que cerrara las páginas de políticos opositores después de polémicas elecciones parlamentarias. Respondió publicando en Twitter una fotografía de un perro con la lengua de fuera y usando una capucha. Durante el incidente con el equipo de SWAT, que tuvo lugar poco después, no respondió a la puerta. Se fueron después de una hora.

Luego hubo un Día de la Victoria en 2012, cuando Rusia celebra la derrota de los nazis. Publicó en Twitter que “hace 67 años Stalin defendió ante Hitler su derecho a reprimir al pueblo soviético”. Creó un clamor popular en un momento de creciente nacionalismo. Durov sonrió. “Fue un desastre”.

Unas semanas después, él y otros ejecutivos de VKontakte hicieron aviones de papel con billetes doblados de 5 mil rublos – con valor de 155 dólares en ese entonces – y los arrojaron desde una ventana de la oficina, provocando una pelea en la calle abajo.

Dijo que desde su punto de observación no podía ver lo que estaba sucediendo en la calle y se detuvo cuando le dijeron que la gente se estaba peleando.

Durov también se ha descrito, con sorna, como un pastafari, una estrafalaria “fe” atea que puede involucrar una coladera en la cabeza.
“Me gusta divertirme con asuntos serios”, dice, y añadió que está más cerca del taoísmo o el budismo. “Soy una criatura pacifica; soy vegetariano. No me gustan las guerras”.

Para 2013, el gobierno le estaba presionando. Fue agresivamente perseguido por un supuesto choque que involucró a un agente de tráfico, del cual Durov dice que nunca sucedió. Al mismo tiempo, se enteró de que 48 por ciento de VKontakte había sido vendido a aliados de Putin, pese a un requisito contractual que le daba derecho de un primer rechazo.

Durov aprendió a programar gracias a su hermano, Nikolai, un matemático y la mano derecha de Durov en VKontakte y Telegram. A los 11 años d edad, Durov estaba codificando sus propias versiones de juegos como “Tetris”. Los dos desarrollaron un juego de estrategia situado en la antigua China, al cual llamaron “Lao Unit”.

En la Universidad Estatal de San Petersburgo, Durov estudio lingüística. En vez de servicio militar, se entrenó en propaganda, estudiando a Sun Tzu, Genghis Khan y Napoleón, y aprendió a hacer carteles destinados a influir en soldados extranjeros.

Los carteles decían cosas como “Están rodeados, ríndanse, no hay esperanza”, o sugerían a los soldados extranjeros que “algún otro tipo se está divirtiendo con tu esposa”, recordó.

Su principal interés era desarrollar una red social. Un amigo que estudió en Estados Unidos le mostró Facebook, entonces en su infancia, y aprendió de él.

“Algunas cosas como el diseño del primer VKontakte fueron muy influenciadas por Facebook”, dijo Durov. “De otro modo me hubiera tomado años crearlo, y yo no era un diseñador profesional”.

También reclutó a otros estudiantes de lingüística para crear una base de datos que sirviera al sistema universitario post-soviético, un paso que, dijo, dio a VKontakte “una ventaja competitiva enorme”.

En 2007, decidió permitir a los usuarios subir archivos de audio y video, sin considerar los derechos de autor. Esas políticas han provocado criticas del Representante Comercial de Estados Unidos y demandas de importantes sellos de discos.

“Algunas personas me dijeron cuando lo estaba introduciendo que iría a la cárcel al día siguiente”, dijo. “A mí me importaba muy poco”.
Las manifestaciones en 2011 en torno a las elecciones parlamentarias resultaron en una represión gubernamental. Durante el incidente del equipo de SWAT en su casa que siguió, llamó a su hermano.

“Me di cuenta de que no tengo un medio de comunicación seguro con él”, dijo, y añadió: “Así fue como comenzó Telegram”.

Telegram está compitiendo en un campo atestado de aplicaciones de mensajería instantánea que prometen diversos grados de seguridad. Telegram tiene sus fanáticos y detractores, pero obtuvo una calificación respetable en una reciente evaluación hecha por la Fundación de la Frontera Electrónica. La compañía de Telegram, basada en Berlín, tiene una estructura deliberadamente compleja de compañías fantasma dispersas por el mundo diseñadas para mantenerla un pie delante de citatorios judiciales de cualquier gobierno.

“Esto es muy inusual para los emprendedores rusos, que tengan éxito fuera de Rusia”, dijo Sergei Guriev, un prominente economista que huyó de Rusia el año pasado. “Quizá él no sea una persona común en muchos aspectos, pero definitivamente es un emprendedor muy talentoso”.

Cuando Durov vendió su participación accionaria en VKontakte en diciembre pasado, hubo especulación de que su valor fue de unos cuantos cientos de millones de dólares. Durov no dio una cifra específica, citando un acuerdo de confidencialidad.

“En mis días en Rusia, visité a algunos tipos muy ricos”, dijo. "Visité grandes barcos, aviones privados, casas; y sé sin duda que no quiero esto para mí.

“Soy muy feliz ahora mismo sin ninguna propiedad en ninguna parte”, añadió. “Me considero un ciudadano legal del mundo”.