New York Times Syndicate

El pueblo español que funciona con Twitter

José Antonio Rodríguez Salas, alcalde de Jun, un pueblito ubicado a las afueras de Granada, maneja la mayoría de las comunicaciones de la localidad por medio de Twitter, como la cita con el doctor o la comunicación con la policía y funcionarios públicos. 
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17 junio 2016 20:16 Última actualización 19 junio 2016 5:0
Jun, un pueblito ubicado en las faldas de una montaña, en las afueras de Granada,

Jun es un pueblito ubicado en las faldas de una montaña, en las afueras de Granada, España. (NYT)

Cuando nació Martina, la hija de José Antonio Rodríguez Salas, en abril, él, como muchos orgullosos padres nuevos, recurrió a los medios sociales para compartir la noticia.

Sin embargo, Rodríguez Salas, el alcalde de Jun, un pueblito ubicado en las faldas de una montaña, en las afueras de Granada, en el sur de España, no publicó un mensaje en su propia cuenta de Twitter. Más bien, escribió un mensaje breve desde @martinajun, una cuenta en Twitter que había creado para su recién nacida, en el que decía:


Para los más de 400 mil seguidores de Rodríguez Salas en la red social, su acción no fue una sorpresa. Ello se debe a que el político español ha pasado gran parte de los últimos cinco años convirtiendo a Jun, cuya población apenas si rebasa los 3 mil 500 habitantes, en uno de los usuarios más activos de Twitter, de cualquier parte del mundo.

Para los habitantes del pueblo, más de la mitad de los cuales tienen cuentas en Twitter, su principal forma de comunicarse con los funcionarios del gobierno local es, ahora, por medio de la red social. ¿Necesita consultar al médico local? Envíe un rápido mensaje por Twitter para hacer una cita. ¿Ve algo sospechoso? Hágaselo saber al policía de Jun con un tuit.

La gente en Jun todavía puede usar los métodos tradicionales, como llenar formatos en el ayuntamiento para obtener servicios públicos. Sin embargo, Rodríguez Salas dijo que al manejar la mayoría de las comunicaciones de Jun por medio de Twitter, él no solo ha reducido un promedio de 13 por ciento, o cerca de 380 mil dólares, el presupuesto local cada año desde el 2011, sino que también ha creado una democracia digital en la que los habitantes interactúan en línea casi a diario con funcionarios municipales.

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“Todos pueden hablar con todos los demás cada vez que quieran”, señaló Rodríguez Salas en su oficina, rodeado de parafernalia de Twitter. “Estamos en Twitter porque es ahí donde está la gente”.

Jun

Al incorporar a Twitter a cada aspecto de la vida cotidiana, hasta el menú del almuerzo de la escuela local se manda a través del medio social, este pueblo español se ha convertido en banco de pruebas de cómo los municipios podrían, al final, utilizar a las redes sociales para ofrecer servicios públicos.

“Jun es una de un grupo de islas de innovación en el sector público”, notó Arthur Mickoeit, un investigador que hasta hace poco era asesor en gobierno digital en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en París. “Están accediendo a los medios sociales para mejorar los servicios públicos”.

El que Jun abrazara a Twitter no sucedió de un día para el otro.

Se eligió como alcalde a Rodríguez Salas, un político de carrera, en el 2005, el año previo a la fundación de Twitter, después de haber fungido como vicealcalde. En el 2011, les pidió a todos los empleados municipales, desde su subalterno hasta el barrendero, que abrieran cuentas en Twitter y enviaran mensajes sobre sus actividades diarias. El objetivo, dijo, era crear una mayor rendición de cuentas y mayor transparencia en cuanto a cómo se regía a Jun. Rodríguez Salas agregó que escogió a Twitter en lugar de a Facebook porque aquél permite interacciones más rápidas.

Los empleados de Jun también empezaron a pedirles a los habitantes que verificaran sus cuentas de Twitter en el ayuntamiento, un proceso relativamente simple para revisar las identificaciones gubernamentales de la gente con sus perfiles en línea para asegurar que se respondiera a sus inquietudes en línea.

Un inicio
Los funcionarios comenzaron con servicios básicos, como mantenimiento público, dejando que la gente tuiteara cuando viera una luminaria rota o una calle que necesitara que la limpiaran.

Rodríguez Salas dijo que tales actividades forjan buena voluntad entre los habitantes, quienes en un principio abrían cuentas en forma esporádica. Sin embargo, desde el 2013, la actividad en línea se ha vuelto casi universal a medida que las personas iban viendo cómo utilizaban el servicio sus vecinos.

María José Martínez, la jefa de tecnología informática de Jun, también organizó cursos en el centro comunitario para impartir clases de Twitter básico, como enviar mensajes directos y utilizar la etiqueta correcta en las campañas locales.

Una etiqueta reciente que han utilizado los habitantes es #EndesaMeEstresa para resaltar los problemas con Endesa, una compañía local de servicios públicos. Después de que se confrontó a la compañía con los enojados tuits de Jun, rápidamente arregló los apagones, dijo Rodríguez Salas. Una portavoz de Endesa declinó hacer comentarios.

“Podemos checar si realmente están trabajando o no”, dijo Paco Castellano, un habitante que hace poco abrió una cuenta en Twitter, en su mayor parte, para vigilar a los funcionarios locales.

Rodríguez dijo que estas interacciones han hecho que el ayuntamiento sea más eficiente, justo cuando el presupuesto de Jun _ como el de muchos pueblos españoles _ está bajo tensión. Es raro que los funcionarios reciban llamadas o visitas de personas que buscan ayuda, agregó.

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El uso de Twitter también redujo la necesidad de algunos empleos. Jun redujo su fuerza policial en tres cuartas partes, a un solo policía, poco después de haber recurrido a Twitter como su principal forma de comunicación, cuando los habitantes empezaron a tuitear sobre problemas potenciales directamente al alcalde.

“No tenemos un policía”, dijo Rodríguez Salas. “Tenemos 3,500”.

Jun

Jun no ha pasado desapercibido para Twitter. Dick Costolo, el director ejecutivo de la compañía hasta el 2015, estuvo de visita en el verano, y dejó las huellas de sus manos en el cemento debajo de un obelisco que hasta arriba tiene el logotipo de Twitter, un pájaro azul. El Instituto de Tecnología de Massachusetts, con financiamiento de esa compañía, ha analizado cómo los habitantes del pueblo se han beneficiado al utilizar a la red social. Jun no recibe dinero de Twitter por usarlo.

No obstante, la dependencia de Jun en Twitter no ha sido abrazada universalmente.

Algunos habitantes cuestionan que se permita que una compañía que cotiza en bolsa, como Twitter, ayude a brindar servicios gubernamentales.

“¿Debe una municipalidad enorgullecerse de reducir su fuerza de trabajo para subcontratársela a un compañía internacional?”, preguntó Richard Rogers, un profesor de nuevos medios en la Universidad de Amsterdam.

Para José María de la Torre Sarmiento, un arquitecto, la oportunidad de enviar tuits rápidamente sigue siendo preferible a entregar formularios cuya tramitación es frecuente que se lleve semanas.

“Yo trabajo en mi casa y uso servicios por internet todo el tiempo”, dijo durante un proceso de verificación que se llevó cinco minutos. “¿Por qué no puedo hacer lo mismo cuando uso servicios públicos?”.

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