New York Times Syndicate

El canal de Nicaragua… que nadie puede encontrar

A 16 meses de que se anunciara el proyecto del chino Wang Jin, hoy está envuelto en el misterio e incluso el presidente Daniel Ortega no ha hablado acerca del canal en público durante meses. Además, no hay una sola señal visible de progreso. 
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22 abril 2016 12:56 Última actualización 23 abril 2016 5:0
Canal Nicaragua

El canal de Nicaragua tendría una extencion de 273 kilómetros, tres veces más largo y dos veces la profundidad del canal de Panamá. (NYT)

BRITO, Nicaragua - Un explorador español condujo la primera sonda para conectar los océanos Atlántico y Pacífico aquí en el siglo XVI. Napoleón III de Francia soñaba con eso. El magnate ferroviario Cornelius Vanderbilt tuvo brevemente los derechos para hacerlo. La historia de Nicaragua está repleta de docenas de fallidas conspiraciones del canal.

Pero, cuando un milmillonario chino, Wang Jing, abrió camino oficialmente en un campo en las afueras de esta apacible aldea en la costa del Pacífico hace un año aproximadamente, muchos nicaragüenses creyeron que esta vez, finalmente, tendrían su canal.

Y tampoco iba a ser pequeño. Con tres veces el largo y dos veces la profundidad del canal de Panamá, cortaría a través de 273 kilómetros de la porción sur del país… derribando con excavadoras frágiles ecosistemas, bosques vírgenes y lugares de belleza increíble. Eso permitiría el paso de los barcos más grandes del mundo, embarcaciones con la longitud de rascacielos que son demasiado grandes para el canal de Panamá.

Pero, 16 meses más tarde, el proyecto de Wang - sería el mayor movimiento de tierra en la historia del planeta - está envuelto en el misterio y generando furiosas protestas aquí. El presidente Daniel Ortega no ha hablado acerca del canal en público durante meses. Además, no hay una sola señal visible de progreso. Hay vacas pastando en el campo donde Wang lanzó oficialmente el proyecto.

Los expertos dicen sentirse desconcertados ante el canal de Wang. Pudiera ser respaldado por el gobierno chino, parte de su creciente interés en América Latina, o pudiera simplemente ser una inversión privada lanzada la deriva por las convulsiones de los mercados accionarios de China y su economía en desaceleración.

Al momento del progreso en diciembre de 2014, el gobierno chino dijo que no estaba involucrado en el proyecto. Esto y retrocesos recientes de Wang - se ha informado que perdió alrededor de 80 por ciento de su fortuna de 10 mil millones de dólares - hace que algunos expertos digan que el trato probablemente se fue a pique.

Sin embargo, otros dicen que las prácticas comerciales de los chinos son tan opacas que resulta difícil saberlo. Facilitar el movimiento de bienes desde el Pacífico hasta el Atlántico se alinea con intereses chinos, y el costo del proyecto difícilmente es un obstáculo si el gobierno chino quiere seguir adelante… si está involucrado.

Funcionarios de la empresa de Wang dijeron que ellos están meramente tomándose más tiempo para efectuar estudios previos a la construcción.

PROYECTO OPACO


"Es un proyecto que ha sido notoriamente opaco", dijo Margaret Myers, directora del programa de China y América Latina por el Diálogo Interamericano, instituto de política estratégica en Washington. Ella dice creer que el proyecto probablemente esté muerto por falta de fondos, pero, como la mayoría de los expertos, no está segura.

Lo que sí parece claro es que los detractores del proyecto - ambientalistas, defensores de los derechos humanos y economistas - se han vuelto más vocales y organizados. En esta parte del país, muchos propietarios de hogares han pintado con plantillas "Váyanse Chinos" en los costados de sus casas, y prácticamente todos los afiches de la reelección de Ortega han sido impactados con pelotas de pintura negra.

Cuando anunció el acuerdo en 2013, Ortega, guerrillero de izquierda convertido en político en pro de los negocios, prometió que el canal transformaría a Nicaragua y crearía cientos de miles de empleos, duplicando con el tiempo el producto interno bruto del país. Muchos nicaragüenses, impacientes por un futuro mejor, acogieron esta idea, y muchos aún lo hacen.

Sin embargo, un creciente número dice que los beneficios del trato no son tan claros.

Hay quien pone en duda que el canal siquiera fuera viable comercialmente. Pocos superbuques cisterna y masivos barcos de contenedores actualmente a flote no serán capaces de pasar a través del acrecentado canal de Panamá, programado para abrir pronto. Además, pocos puertos tienen el tamaño suficiente para darle la bienvenida a esos megabarcos. A corto plazo, dicen algunos expertos, la combinación de los canales de Panamá y Nicaragua daría origen a sobrecapacidad y guerras de precios.

Hay igualmente muchas inquietudes en torno a la actividad sísmica en el área, o los muchos volcanes. Algunos analistas apuntan al deficiente registro de China en cuestiones ambientales y la inexperiencia de Wang para construir lo que sea, ya no digamos abrir paso para un canal de 50 mil millones de dólares (algunos dicen 80 mil millones de dólares) a través de kilómetros de áreas protegidas que albergan a muchas especies en peligro, incluido el jaguar, y son reconocidas legalmente como tierras indígenas. Wang, poco conocido, hizo su fortuna en telecomunicaciones, no en la construcción.

Y después está la trinchera de 80 kilómetros que será cavada en el lecho del lago Nicaragua, el mayor cuerpo de agua dulce en Centroamérica; que muchos temen pudiera terminar contaminando, incluso matando, al lago.

Economistas y activistas por los derechos humanos también objetan a los poderes que Wang tiene para expropiar tierra a precios mucho más bajos que los del mercado, diciendo que las condiciones de la concesión de Wang desalentarían a cualquier otro de invertir en Nicaragua.

Ese aspecto ha impulsado protestas de agricultores, algunas de las cuales se han tornado violentas. Los expertos dicen que Wang tendrá que pagar solo el valor tasado, o alrededor de 5 por ciento del valor del mercado, por cualquier tierra que él tome. Empero, muchos agricultores no tendrían derecho ni siquiera a eso. En un país que carece de buenos caminos y oficinas gubernamentales, muchos no tienen título formal sobre los campos que han cultivado durante generaciones.

Juan Sebastián Chamorro, el director general del instituto de investigación Funides, quien ha salido en contra del canal, dijo que el acuerdo con Wang, apresurado por el Parlamento y consagrado en la constitución, en efecto hizo que ningún propietario de tierra en el país estuviera seguro.

"En teoría, Si el Sr. Wang quería tomar este edificio en el que estamos sentados justo ahora para su proyecto, podía", dijo Chamorro, extendiendo su mano a través de la oficina en el centro de Mangua, la capital. "¿Quién querría comprar o construir aquí con esa posibilidad pendiendo sobre sus cabezas?"

Chamorro dijo que la mayoría de los empleos en la construcción no irían a nicaragüenses y que Panamá no se volvió próspero sino hasta que ganó el control de su canal. Es improbable que eso ocurra aquí durante 100 años, con base en el acuerdo con Wang, mismo que él puede vender a un tercero.

Pero, el plan es mucho más extenso que solo un canal. La visión de Wang abarca nuevos aeropuertos, nuevos puertos a ambos extremos del canal, nuevos lagos en las montañas para asegurarse de que el canal tenga suficiente agua, así como nuevas islas en el lago Nicaragua para disponer de sedimento y roca excavados.

IMPACTO AMBIENTAL

Un estudio de 1 mil 100 páginas sobre el proyecto, conducido por la firma consultora ERM de Gran Bretaña y emitido hace cinco meses, reforzó la noción de cuánto está en juego. Recomendó estudios ulteriores en muchas áreas antes de ir adelante y notó que se necesitaría una amplia variedad de esfuerzos de mitigación, como reforestación y capacitación laboral.

Algunos ven esperanza en esos esfuerzos. Jeffrey McCrary biólogo estadounidense que vive en Nicaragua y trabajó en el estudio, apoya el proyecto, diciendo que la empresa de Wang tendrá que suministrar dinero para limpiar daño ambiental causado de por sí la deforestación, deficiente manejo de la tierra, fumigación de cosechas y lanzar desechos en general al lago Nicaragua.

"He visto ese lago, y está en malísimas condiciones", dijo. "¿Vamos a matar muchos peces para construir el canal? Sí, lo haremos. Pero sin el canal, creo que estamos condenados al fracaso".

En respuestas a preguntas por escrito, Pang Kwok Wai, el vicepresidente ejecutivo de la empresa de Wang, Hong Kong Nicaragua Canal Development Investment Co., dijo que Wang estaba en pláticas con inversionistas potenciales y anunciaría el progreso "en debida forma". Dijo que Wang había invertido alrededor de 500 millones de dólares de su propio dinero.

Pang también dijo que la empresa, aunque no estaba obligada a hacerlo, pagaría tarifas del mercado por la tierra que quería. "Estamos en Nicaragua para traer progreso y jugar un juego justo", dijo.

En el ínterin, las especulaciones sobre el canal se han vuelto un pasatiempo nacional, aunque las encuestas revelan que los nicaragüenses se sienten menos inclinados a creer que éste se construya.

"Solíamos hablar de eso cada día", dijo Carlos Fernando Chamorro, el editor de Confidencial, revista de investigación. "Ahora solo hablamos al respecto cada dos días".

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