New York Times Syndicate

Cuando se consume demasiado alcohol en los aviones

Las líneas aéreas buscan que haya leyes internacionales más fuertes para levantar cargos a un pasajero revoltoso, normalmente borrachos, en el país donde aterrice el avión.
Martha C. White
11 julio 2014 20:3 Última actualización 12 julio 2014 5:0
pasajeros borrachos. Ilustración: NYT

Ilustración: NYT

Cuando en otoño, Joshua Konowe, un emprendedor en tecnología, llegó a su asiento en la fila donde estaba la salida de emergencia en un avión con destino a Bélgica, no se había percatado de que su compañera de asiento se había tragado una píldora ansiolítica con su copa de vino.

“Empieza a beber y como a la hora de vuelo, está totalmente incoherente”, contó.

Konowe dijo que divagaba sobre su miedo a volar y que no quería estar en el avión. “Dice: 'Quizá solo debería abrir la puerta’, y trata de hacerlo”. Cuando empezó a querer mover la manija, Konowe sabía que tenía que intervenir. Le puso la mano en el brazo y alertó a los sobrecargos.


No pasó a mayores pero es uno de una cantidad no revelada de altercados, discusiones y otros momentos extraños relacionados con el alcohol en aviones que, dicen sobrecargos y ejecutivos de las aerolíneas, son un problema persistente.

En respuesta, las compañías presionan para tener más influencia sobre el comportamiento potencialmente peligroso de los pasajeros. En particular, la International Air Transport Association (IATA) está buscando que haya leyes internacionales más fuertes que permitan levantarle cargos a un pasajero revoltoso en el país donde aterrice el avión, pero todavía se espera la ratificación de esa medida.

Además de eso, a la asociación del transporte aéreo le gustaría un mejor monitoreo de los pasajeros potencialmente ebrios antes de abordar el avión.

Tony Tyler, director ejecutivo de la IATA, dijo que la cantidad de incidentes reportados por las aerolíneas ha aumentado en los últimos años. Voluntariamente, las compañías le reportaron aproximadamente ocho mil incidentes con pasajeros revoltosos el año pasado, en comparación con menos de mil en 2007, cuando empezó a llevar un registro. No queda claro si se debe a que hay, en efecto, más incidentes, o a que ahora las líneas aéreas reportan más el problema.

“Sin duda que es una inquietud muy importante”, dijo Perry Flint, un portavoz de la IATA.

En Estados Unidos, la cantidad de incidentes con pasajeros revoltosos en vuelos nacionales, en los que las protecciones legales para las aerolíneas son más fuertes, ha permanecido estable en los últimos años, donde se reportaron 160 acciones de las fuerzas del orden el año pasado, según la Administración Federal de Aviación. Sin embargo, no hay otro lugar en el que las condiciones estén más maduras para los problemas que los vuelos internacionales.

El año pasado, Delta anunció que ofrecía licores gratis, así como cerveza y vino en vuelos internacionales. “Introducir un poco de 'espíritu’ festivo para que dure todo el año”, dijo la compañía en Twitter, en diciembre. Por lo general, no se ofrece alcohol gratis en clase turista, en vuelos nacionales. Con su política nueva, Delta se unió a lo que, por años ha sido un ofrecimiento estándar en muchas compañías internacionales.

George W. Hamlin, el presidente de Hamlin Transportation Consulting, dijo que es frecuente que se establezcan políticas para las bebidas por razones de competitividad. “Podría ser que una compañía extranjera ya lo esté haciendo”, comentó. “Hay algunas personas que optarían por usar una compañía con base en el alcohol gratis”.

Eso tiene su precio, dicen los trabajadores de las aerolíneas. Amanda Pleva, una sobrecargo, dijo que los pasajeros podrían estar motivados a beber demasiado por diversas razones: temor a volar, querer dormir, tensión, aburrimiento o frustración por un largo retraso o, simplemente, por querer pasarla bien.

“En las situaciones de los retrasos, los pasajeros esperan en los bares”, comentó. “Por lo general, cuando tienes personas que viajan por negocios y se emborrachan en el avión, en general, no se debe solo a que quieran pasarla bien. En todo caso, podría ser que beben por estrés”.

Los pasajeros podrían recurrir a una bebida o dos para relajar la tensión, pero los ansiolíticos o somníferos recetados pueden sumar un elemento a veces alarmante, cuando un pasajero se traga una pastilla con una bebida alcohólica o dos.

“En este momento, con las pastillas recetadas, la gente cree que es invencible”, notó Pleva. “Indudablemente que encuentras gente que se pone irracional”. Cualesquiera que sean las medidas que se tomen, los analistas dicen que hay menos tolerancia ya que los aviones vuelan a una capacidad cada vez mayor.

“Es posible que hayamos llegado a un punto en el que solo hay tantos pasajeros a bordo en un espacio atiborrado que se disparan algunos comportamientos”, señaló Robert W. Mann, un consultor en el sector de las aerolíneas.

Ese pareció ser el caso el mes pasado, cuando un pasajero ebrio, a bordo de un vuelo de American Airlines con destino a Miami, proveniente de Los Angeles, obligó al piloto a aterrizar de emergencia en Phoenix.

“Resolvemos estos problemas conforme se presentan”, escribió en un correo electrónico Simcha McIntosh, una portavoz de American Airlines. “Básicamente, el capitán decide si es necesario desviar el vuelo a causa de un pasajero revoltoso”.

Estos casos pueden ser caros. El desvío le puede costar 20 mil dólares o más a la aerolínea, en términos de tiempo de la tripulación, tarifas aeroportuarias y otros gastos, explicó Mann. “El taxímetro sigue corriendo”.

A veces, el costo puede aumentar todavía más. La IATA dijo que en un altercado en 2011, en el que hubo que desviar un vuelo sobre el Pacífico, el costo para la aerolínea fue de alrededor de 200 mil dólares.

Es difícil decir cuántos incidentes durante el vuelo se relacionan con el alcohol, porque no hay registro de cifras exactas, pero hay mucha evidencia anecdótica.

“Muchas aerolíneas que participaron en una encuesta de opinión de la IATA sobre los pasajeros revoltosos, veían al alcohol como el principal contribuyente del comportamiento perjudicial”, dice la asociación en su sitio web. “Observaron que los pasajeros, en diversos casos, pudieron haber estado intoxicados al momento de abordar el avión o tuvieron acceso a su propio suministro de alcohol a bordo”.

Algunas personas tratan de meter alcohol al avión, dijo Pleva. “De verdad que ayuda la prohibición de líquidos y geles”, añadió. Otros le piden una bebida a cada sobrecargo y ocultan la evidencia. Pleva dijo que los sobrecargos se tropiezan ocasionalmente con un montón de botellas vacías en la bolsa del respaldo de los asientos cuando se bajan los pasajeros.

Los pasajeros frecuentes, como Shai Tertner, quien maneja una empresa organizadora de actividades, dice que no es ninguna coincidencia que cuando los tragos son gratuitos, sea probable que la gente beba más.

Tertner, quien tiene oficinas en cuatro ciudades, vuela por motivos de trabajo hasta cuatro veces al mes.

“De cuando en cuando, tengo que volar en turista, y todavía ves gente que bebe, pero veo a más gente bebiendo en clase preferente”, comentó. “Muchas más personas beben en clase preferente, creo, porque está incluido en el paquete”.

Hasta en vuelos matutinos que toma a Los Angeles desde la costa este, contó Tertner, beben muchos de sus compañeros pasajeros. “Para mí, es sorprendente”, comentó. “Cuando vuelas en clase preferente, la gente se aprovecha”.

Tertner dijo que en uno de esos vuelos, otro pasajero provocó una confrontación cuando manoseó a una de las azafatas. “De hecho, me sentí incómodo cuando lo presencié”, notó. “Alargó el brazo y la tocó, y podías verla alejarse”.

La sobrecargo le puso un alto al pasajero, pero no antes de que muchos otros notaran la confrontación. “Provocó una escena”, señaló Tertner.

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