New York Times Syndicate

¿Confiarías tus ahorros
a un robot?

Estos robots son capaces de ofrecer la asesoría en inversiones habitualmente dada por un asesor humano y por mucho menos dinero. Estos son los pros y contras de usar un robot para cuidar tu dinero.
New York Times Syndicate
13 mayo 2016 21:20 Última actualización 24 julio 2016 11:42
inteligencia artificial (Especial)

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¿Confiarías tu dinero para el retiro duramente ganado a un robot? 

Estos robots, por supuesto, no son como los que se ven en las películas. Pero son capaces de ofrecer la asesoría en inversiones habitualmente dada por un asesor humano sentado detrás de un escritorio; y por mucho menos dinero.

Los llamados “asesores robóticos”, que crean carteras de inversión después de que los clientes responden a una serie de preguntas en línea, han sido ampliamente elogiados por su enfoque fácil y de bajo costo para invertir. Los servicios automatizados, que incluyen a empresas emergentes como Betterment y Wealthfront, junto con subsidiarias de actores establecidos como Schwab, han amasado rápidamente 53 mil millones de dólares bajo administración en solo unos cuantos años, según estimaciones del Aite Group.

Pero, en los últimos meses, los críticos han planteado dudas sobre sus limitaciones.

Se espera que el flujo de fondos en las cuentas de los asesores robóticos se acelere debido a las nuevas regulaciones federales que requieren que todos los profesionales financieros pongan primero los intereses de sus clientes, al menos cuando ofrezcan asesoría sobre sus cuentas de retiro con beneficios fiscales. Se espera que las reglas, emitidas por el Departamento del Trabajo de Estados Unidos, empujen a más clientes hacia las inversiones de menor costo.

Aite predice que los asesores robóticos recaudarán casi 285 mil millones de dólares para 2017, aún una porción pequeña de los 20 billones de dólares en activos de los inversionistas minoristas bajo administración de firmas de corretaje y firmas registradas de asesoría de inversiones.

A los asesores robóticos ya se les pide que sigan los estándares más altos de protección del consumidor, sobre cada dólar que administran, no solo de los fondos de retiro, porque la mayoría de ellos son asesores de inversiones registrados. Eso significa que se les requiere que actúen como fiduciarias, el término legal que significa que deben anteponer a los clientes a todo lo demás. Y es un sello que los asesores robóticos exhiben orgullosamente.

Dado su estatus, el Departamento del Trabajo, que supervisa las cuentas de retiro en Estados Unidos, ha dado esencialmente su bendición a los asesores robóticos, dado que muchas firmas evitan los conflictos de interés inherentes a la forma en que la industria del corretaje y sus ejércitos de representantes realizan sus actividades.

Pero, al mismo tiempo, otros reguladores han planteado preocupaciones sobre si los asesores robóticos son lo suficientemente meticulosos cuando reúnen información sobre los inversionistas. Un asesor robótico no pregunta sobre el dinero mantenido fuera de su servicio, por ejemplo, lo cual puede ofrecer un panorama distorsionado de la posición financiera de un cliente. Otros argumentan que los asesores robóticos tratan de eludir demasiada responsabilidad en los acuerdos con sus clientes.

La División de Valores de Massachusetts recientemente puso bajo aviso a los inversionistas y los asesores de inversión registrados en el estado a los que supervisa, o aquellos con menos de 100 millones de dólares en activos. En un documento emitido en abril, declaró abiertamente que no creía que un algoritmo por sí solo fuera capaz de funcionar como fiduciaria, al menos no en la forma en que están estructurados ahora los asesores robóticos.

“No estoy seguro de que muchos inversionistas, en muchos casos, puedan ser atendidos adecuadamente respondiendo preguntas”, dijo William F. Galvin, secretario del territorio autónomo de Massachusetts, quien comparó los servicios con los autos sin conductor. “Se necesita un humano que esté respondiendo por ellos”.

Muchos asesores robóticos dicen que ponen en claro sus límites, y señalan que no están en el negocio de ofrecer planificación financiera a escala total. Pero a menudo ese tipo de información está oculta en la letra pequeña.

Ser una “fiduciaria no gira en torno de los tipos de servicio que uno ofrezca, sino de la calidad del servicio”, dijo Adam Nash, director ejecutivo de Wealthfront, un asesor robótico que administra más de 3 mil millones de dólares. “Hay planificadores financieros que ayudan a la persona a determinar qué tipo de acciones debería comprar. No se requiere que todos hagan eso”.

El regulador de Massachusetts y otros críticos de la industria argumentan que los asesores robóticos deberían ir más allá, evaluando los activos mantenidos en otras partes antes de invertir el dinero de los clientes. (Wealthfront y Betterment ya tienen tecnología en funcionamiento que permite a los clientes conectar a sus servicios tantas cuentas como quieran, dando a las firmas una visión amplia de los activos de un cliente. Pero, por ahora, no toman en cuenta eso en su análisis de inversión.)

¿CUÁN PROFUNDAMENTE SE REQUIERE QUE VAYAN LOS ASESORES ROBÓTICOS?

La ley y los precedentes legales que rigen a los asesores de inversión, y ese deber parecido a una fiduciaria, no lo detallan específicamente. Pero varios expertos legales parecen estar de acuerdo en que asesorar sobre una parte de la vida financiera de un inversionista está perfectamente bien.

“No es inusual que, ante sus asesores, los clientes retengan información expresamente o en secreto sobre otros activos”, dijo Mercer E. Bullard, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Mississippi. “Por ejemplo, si un hombre de 35 años de edad le dice: ‘No voy a decirle qué otros activos tengo y quiero que usted invierta 100 mil dólares para mi retiro’, usted puede hacerlo con una declaración de que la asignación sería diferente si usted conociera todos sus activos”.

Kara M. Stein, comisionista en la Comisión de Valores y Cambios (SEC, por su sigla en inglés), dijo recientemente que la idea de un robot que genere asesoría ciertamente choca con la opinión tradicional de una fiduciaria, que se basa en una relación humana.

“Deberíamos estar preguntándonos si estos nuevos asesores robóticos pueden encajar dentro de nuestras leyes existentes”, dijo en un discurso en noviembre. “”¿O necesitamos ciertos cambios y revisiones?”

Mary Jo White, presidenta de la SEC, dijo en un discurso en marzo que, como parte del esfuerzo de la comisión de monitorear los modelos de inversión automatizados emergentes, los miembros del personal de su programa de examinación estaban analizando a los asesores robóticos. “Durante estas inspecciones”, dijo, “profundizamos nuestro conocimiento de la variedad de servicios ofrecidos, así como los desafíos asociados con diferentes modelos automatizados”.

Y, en mayo pasado, la SEC y la Autoridad Regulatoria de la Industria Financiera (o FINRA, por su sigla en inglés), emitieron conjuntamente una alerta a los inversionistas sobre los servicios de inversión automatizados que destacaba sus riesgos y limitaciones. Por ejemplo, estos servicios podría sugerir una cierta mezcla de inversiones, dijeron los reguladores, pero no darse cuenta de que el inversionista necesita parte del dinero en unos cuantos años para comprar una casa nueva.

También hay una cruza híbrida de asesores robóticos con asesores humanos que dependen fuertemente de las carteras impulsadas por computadora. Estos incluyen a Personal Capital y Vanguard Personal Advisor Services.

La FINRA emitió un reporte en marzo, ofreciendo guías para que los inversionistas y asesores usen esos servicios automatizados. El reporte sugirió que los inversionistas evalúen si una firma está reuniendo información suficiente para comprender sus necesidades y tolerancia al riesgo.

El reporte indicó que Cerulli Associates, una firma de investigación, había comparado a la mezcla de acciones y bonos en siete proveedores de asesoría digital, con base en una persona de 27 años de edad que está invirtiendo para el retiro. Las asignaciones accionarias sugeridas variaban desde 90 por ciento hasta 51 por ciento.

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