Nacional

Vándalos del 'Che' se financian con ambulantes de Filosofía y Letras

El grupo autodenominado “OkupaChe” controla unos 30 puestos ambulantes que día con día se instalan frente al auditorio Justo Sierra y cuyos propietarios son ajenos a la comunidad universitaria.
David Saúl Vela
27 marzo 2016 22:18 Última actualización 28 marzo 2016 5:0
Un salón fue adaptado como negocio de comida vegetariana; tienen sala de cómputo, cafeterías y otros espacios los transformaron en “recámaras”.(Especial)

Un salón fue adaptado como negocio de comida vegetariana; tienen sala de cómputo, cafeterías y otros espacios los transformaron en “recámaras”.(Especial)

CIUDAD DE MÉXICO.- La toma del auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM es negocio redondo para el grupo de violentos encabezado por José Luis Ramírez Alcántara, El Chómpiras y Jorge Mario González García.

Este grupo autodenominado “OkupaChe” controla unos 30 puestos ambulantes que día con día se instalan frente al auditorio Justo Sierra y cuyos propietarios son ajenos a la comunidad universitaria.

Lo mismo se vende piratería (películas y libros) que ropa usada, artesanías y todo tipo de comida, como tortas, hamburguesas,
pizzas, tacos, frituras, entre muchos otros productos.

Uno de los más rentables es el puesto de tacos de mixiote que se instala desde las 12 horas y siempre luce repleto de gente. El taco se ofrece en 12 pesos y llegan a vender hasta 100 tacos por hora.

Según los estudiantes, este negocio era atendido hasta hace unos días por Jorge Esquivel Muñoz, El Yorch, detenido por la PGR el 24 de febrero pasado en posesión de drogas, por lo que fue acusado de narcomenudeo.

Instalar un puesto en esa zona no es fácil. El permiso tiene que ser autorizado por el grupo OkupaChe, encabezado por El Chómpiras y Jorge Mario González, ambos expulsados definitivamente de la UNAM en 2013.

Y es que se comprobó que ambos encabezaron los hechos violentos de febrero de 2013 en el CCH Naucalpan, donde incluso intentaron quemar vivos a unos profesores, entre ellos una embarazada.

Entre los puestos se puede observar que se pasea como si nada tanto El Chómpiras como Jorge Mario y El Yorch. “Para todo te piden cooperación voluntaria, no es obligatorio pero casi todos los que asisten sí dan dinero”, advierten alumnos que han asistido a esas actividades.

Un vendedor admitió que para instalar sus puestos “hay que cooperar con el movimiento” en función de los ingresos de cada uno de los comerciantes, así como dar una cooperación para participar en las actividades que realizan, entre ellas asistir a manifestaciones o marchas, donde se han caracterizado por su extrema violencia.

El círculo de los OkupaChe es cerrado e impide que personas ajenas al movimiento puedan instalar un puesto. De hecho negaron una petición para instalar uno de venta de plata. “Ya son muchos puestos y no hay lugar”, le respondieron.

Los OkupaChe tienen además un restaurante de comida vegetariana que se instala en el interior del auditorio. El costo por comida es de 25 pesos y, según uno de los “meseros”, llegan a vender hasta 200 comidas al día.

Se trata de un lugar ubicado dentro del auditorio Justo Sierra. El local se ve descuidado e insalubre. Ahí se venden platillos varios. El día de la visita había sopa de verduras, tortas de papa con zetas, acompañadas con ensalada y frijoles, así como agua de naranja y de postra papaya.
El Financiero recorrió durante dos semanas la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y se pudo observar que sus pasillos están convertidos en un tianguis.

Gloria Villegas Moreno, directora de la facultad, no respondió a las solicitudes de entrevista que se le hicieron directamente en su oficina para dar su posición en torno de la toma del auditorio Justo Sierra y el comercio informal en sus alrededores.

Sin embargo, autoridades de la Rectoría de la UNAM reconocen que aunque los dirigentes de la máxima casa de estudios controlan el comercio en todos los campus de la universidad, “particularmente en los alrededores del auditorio Justo Sierra no nos metemos, es una zona que controlan las personas que están ocupando el lugar”.