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La acusaron de matar a 22 perros, resultó inocente y arruinaron su reputación

La PGJDF ya deslindó a Ana María por la muerte de los perros, pero afirmó que las actuaciones en su contra fueron justificadas; la acusada acudió en días pasados a la CDHDF donde presentó una queja por la violación a sus derechos fundamentales.
David Saúl Vela
10 noviembre 2015 0:19 Última actualización 10 noviembre 2015 8:31
ME. Un rumor la convirtió en ‘mataperros’.

Acusaron a un  señora de envenenar a más de 20 perros en la Condesa. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- La tranquila vida de Ana María cambió a finales de octubre cuando hizo un “desafortunado” cometario sobre los perros, lo que le valió la acusación “de oídas, ligera y sin sustento” de ser la “Mataperros de la Condesa”.

A partir del señalamiento, la mujer de 64 años padeció la visita de la policía, un cateo en su casa, varios interrogatorios, su traslado a la agencia del Ministerio Público, así como el escarnio público.

En la calle no falta quien la identificara como “La Mataperros de la Condesa”, e incluso advertían de un castigo en su contra de más de 100 años de prisión.

“Sí ahí, en esa casa de arriba, vive La Mataperros”, dijo el pasado viernes Juan Carlos, uno de los vecinos de Ana María cuando la mujer fue buscada por El Financiero para una entrevista.

El joven de 24 años dijo conocer la acusación pública contra Ana María, pero no el resultado de la investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) que la deslindó del caso de envenenamiento de canes.

Desde el primer momento la mujer aseguró su inocencia, pero la autoridad no le creyó y la duda sobre su culpabilidad se incrementó porque durante un cateo en su casa se halló raticida.

“Nunca he cometido un delito, jamás me acerque a la Condesa, no tengo mascotas, fue un chisme el que generó todo este argüende, me metieron en un problemón. Querían que dijera que yo era la mataperros”, dijo Ana María.

Nunca he cometido un delito, jamás me acerque a la Condesa, no tengo mascotas, fue un chisme el que generó todo este argüende, me metieron en un problemón. Querían que dijera que yo era la mataperros

La mujer acudió en días pasados a la Comisión de Derechos Humanos de la capital donde presentó una queja por la violación a sus derechos fundamentales.

En su declaración aseguró que todo este “drama y terror” que ha vivido en los últimos días fueron a raíz del dicho de “oídas” “ligero” y “sin sustento” de Rosana Fabris y María Luzcan, vecinas de la Condesa, que la responsabilizaron de la muerte de más de una decena de perros en el Parque México.

Aseguró que la acusación de estas mujeres derivó en el cateo de su casa y que la llevaron a declarar con motivo de la integración de los expedientes iniciados tras la muerte de 11 perros –algunos dicen que fueron 22.

Ana María aceptó ante la procuraduría capitalina y ante la CDHDF haber hecho un comentario “desafortunado” pero nunca aceptó ser la persona que los envenenó.

Detalló que un día tuvo un encuentro en un puesto de quesadillas con una mujer, quien llegó al lugar con un perro “gigantesco” y se paró cerca de ella. Relató que en reiteradas ocasiones pidió a la mujer que retirara su perro porque éste le causaba “mucho estrés”, pero la dueña no le hizo caso.

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Ana María afirmó que fue tanto su enojo que le dijo a la mujer: “Por eso están matando perros en la Condesa, porque ustedes no entienden y no vaya a ser que este perro también lo envenenen y aparezca muerto”.
Eso bastó para que hoy sea identificada como La Mataperros de la Condesa, pues la dueña del animal pidió la intervención de una patrulla; Ana María no fue detenida, pero le tomaron fotografías a ella y a su credencial de elector.

Una de las que tomó los datos de la mujer fue Rosana Fabris, quien contó a su amiga María Luzcan lo sucedido; fue ésta última quien denunció ante la Policía de Investigación a la mujer y la acusó.

Iván García, maestro en Derecho, especialista en materia de Derechos Humanos, dijo que aunque hubo un “juicio mediático”, la Procuraduría capitalina está obligada a reparar integralmente el daño a Ana María.

La PGJDF reconoció que tras las investigaciones no se acreditó la responsabilidad de Ana María, aunque aseguró que las actuaciones en su contra fueron justificas.