Nacional

Habitantes de Catemaco toman y queman Palacio Municipal

Habitantes de Catemaco y otros poblados vecinos llegaron a la cabecera del municipis donde tomaron el Ayuntamiento, incluyendo la comandancia policial, advirtiendo que ahora son ellos quienes se harán cargo de dotar de seguridad a la población.
Corresponsal Iván Sánchez
12 noviembre 2016 18:37 Última actualización 12 noviembre 2016 18:37
Etiquetas
catemaco

(Iván Sánchez)

Los pobladores de Catemaco se harán cargo de la seguridad del municipio, ante la ola de violencia que se ha presentado en el sitio y que culminó con la desaparición del sacerdote José Luis Sánchez Ruiz el pasado 11 de noviembre, lo que ha provocado una revuelta social.

Personas de algunas comunidades del municipio al sur de Veracruz, llegaron a la cabecera donde tomaron el Palacio Municipal incluyendo la comandancia de la policía y prendieron fuego a todo lo que se encontraron a su paso, advirtiendo que ahora son ellos quienes se harán cargo de dotar de seguridad a la población debido a que las autoridades municipales y estatales nunca se las garantizaron.

"Estamos tomando lo que nos corresponde, la seguridad de nuestro pueblo y si la Policía no puede brindarnos esa seguridad, nosotros mismos vamos a brindarnos esa seguridad", aseguró uno de los manifestantes.


Los inconformes señalaron que de forma frecuente se han presentado múltiples delitos en la región, incluidos los homicidios, las desapariciones y los secuestros por lo que el caso del cura no es único, además, acusaron que la Policía Municipal se encuentra coludida con los delincuentes por lo que no dejarán que regresen a patrullar la región y ahora serán ellos quienes se harán cargo del municipio.

Los manifestantes aseguraron que en múltiples ocasiones les solicitaron a las autoridades que tomaran acciones respecto a los ilícitos que se presentaban pero no hubo respuesta, por lo que consideraron que el ayuntamiento y el resto de las oficinas gubernamentales no han servido de nada.

Ante ello, el mobiliario, el equipo de cómputo, los documentos oficiales y hasta una motocicleta fueron aventadas al fuego que prendieron afuera del Palacio Municipal o a las fogatas en que fueron convertidas todas las oficinas.